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08/10/2004
 Por si no lo sabes, querido lector, el que suscribe es profesor de Lengua y Literatura española en Barcelona, lo que ya es mucho. Como todos mis colegas, estos primeros días de curso he de aguantar el típico comentario de amigos y conocidos que no son de la profesión: “¿Qué tal ese comienzo? ¿Muy duro? ¿Qué tal los alumnos este año? ¡Claro, con tantas vacaciones…!” Por corrección, suelo contestar rutinariamente, especialmente a la última parte del tópico. Pero este año casi respondo con entusiasmo. El motivo es que me ha encantado un curso de 2º de la ESO. que me ha tocado en suerte: como cada año, voy haciendo leer a todos, y he detectado diferentes acentos que me maravillaron. Resulta que, entre mis alumnos, hay dos chiquitas colombianas, una hondureña, un chico argentino, una alumna brasileña, otra mejicana… y un alumno moldavo, que, por cierto, habla estupendamente el español. Pensé que d. Jordi Pujol estaría muy enojado, y no sólo él –que tuvo un momento de incontinencia verbal- sino otros muchos que se controlan, y en cuyos subconscientes gravitan las teorías racistas-lingüísticas de Valentí Almirall, Bartolomé Robert, Mosén Griera y otros tantos adelantados del separatismo catalán: se augura un nuevo mestizaje. En el desarrollo de la clase, tuve que explicar una expresión del texto de García Márquez propuesto: “iglesia de estilo colonial”, y confieso que me explayé a gusto poniendo en común la tarea de nuestros antepasados y, por supuesto, los de mis alumnos (excepto el moldavo, claro está, aspirante también a hispano el día de mañana); no llegué a hablar de la Malinche y de Hernán porque sonó el timbre… Necesitamos sangres nuevas y mentes nuevas, abiertas; necesitamos jóvenes que nos den maravillosos nietos mestizos, con esos valores que nuestros ancestros llevaron allá en sus macutos y que nosotros, sus descendientes, hemos olvidado por cretinos y comodones, en medio de una sociedad decadente, materialista y de pensamiento único y débil. Y esos jóvenes, ahora niños de momento, los tengo ante mí, en los pupitres de la ESO, sometidos a varias influencias pero con capacidad de pensar, ésa que no tenemos los pobres occidentales. No se trata, no, de una versión apasionada e hispánica del “mito del buen salvaje”. Es una reafirmación actualizada del sentido histórico de España, que solamente se escribe con valor de universalidad. Que sigan los demás con sus disputas de genes y de “culturas”: la nuestra, la española, fue y será mestiza, y ahí esta nuestro mayor tiempo de gloria. Un día lejano comunicamos a unos indios que, ante Dios, era iguales a nosotros, y, ante doña Isabel, eran súbditos y no siervos; ahora, nuestros descendientes comunes vienen a recordarnos el mensaje, y tengo la suerte de tenerlos sentados en mi aula. Manuel Parra Celaya es Doctor en Pedagogía y Profesor de Enseñanza Secundaria La preparación de la guerra civil a lo largo de 1934 por el PSOE y por la Esquerra nacionalista catalana puede considerarse hoy un hecho histórico firmemente establecido. En cuanto a la Esquerra, su dirigente Companys se esforzó en crear en Cataluña un clima insurreccional y en preparar los medios para la rebelión contra un gobierno legítimo, valiéndose, con dolo, de los instrumentos que la legalidad ponía a su disposición, y que eran muchos. Y cuando, el 5 de octubre, aprovechando un cambio de gobierno totalmente legal, el PSOE se lanzó a la guerra en toda España, Companys esperó todavía a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos, mientras cortaba las comunicaciones terrestres con Madrid, trataba de imponer la huelga general en Barcelona, y ocupaba esta ciudad con sus milicias armadas, conocidas como “escamots”. Entre tanto hacía creer al gobierno que sus medidas se dirigían a impedir una subversión anarquista totalmente imaginaria. Al día siguiente, las noticias de estallidos revolucionarios en numerosas provincias y en Madrid le decidieron a saltar al ruedo a su vez, y al atardecer de ese día proclamó la rebelión contra un “golpe fascista” en Madrid. Puede decirse que había engañado al gobierno con la supuesta insurrección anarquista y ahora engañaba a los catalanes con el no menos falso golpe fascista. Es sabido cómo terminó la aventura. A pesar de que disponía de miles de milicianos y del control sobre la Guardia de Asalto y, en menor medida, sobre la Guardia Civil, y de fuertes infiltraciones en el ejército, contra una guarnición de sólo unos centenares de soldados, Companys se rindió en la madrugada, tras pasarse la noche él y su consejero de orden público, Dencás, llamando a los catalanes a la lucha para derribar al gobierno democrático e imponer prácticamente la secesión. La inmensa mayoría de los catalanes se mantuvo al lado de la legalidad, y la intentona de la Esquerra cayó en medio del mayor ridículo. Y sin embargo antes de medio año Companys se había convertido en algo así como un héroe legendario para muchos catalanes y no catalanes en toda España. El mecanismo de esta extraordinaria transformación merece un pequeño estudio. Como consecuencia del asalto a la legalidad constitucional, hubo fuertes presiones para abolir la autonomía catalana, dándola por fracasada, así como para proscribir a los partidos guerracivilistas, incluyendo a la Esquerra. Sin embargo el gobierno prefirió una actitud moderada. Los partidos no fueron prohibidos, la autonomía fue solamente suspendida hasta que se normalizase la situación, y sólo los periódicos oficiales de la Esquerra fueron pasajeramente clausurados, medida sin apenas efecto porque reaparecieron de inmediato con otro nombre. Y estos periódicos, convertidos en plataforma de una campaña extremadamente emocional y patriotera, lograron cambiar el completo descrédito inicial de Companys, en una imagen de gloria y martirio al servicio de Cataluña y de la democracia. Hazaña propagandística todavía más notable cuanto que el comportamiento de los líderes esquerristas en el proceso subsiguiente careció de toda altura moral o política: se limitaron a negar la evidencia. Ellos no se habían rebelado. Había sido el pueblo el que se había rebelado espontáneamente (¡!), y el gobierno de Companys se había limitado a dar un “cauce” a aquel movimiento para evitar que se descontrolase y cayese en la anarquía. Los interrogatorios, como he expuesto en el libro recién aparecido 1934.Comienza la guerra civil, cayeron en lo surrealista cuando los acusados afirmaron creer que los pocos soldados provistos de dos pequeños cañones que asediaron la sede de la Generalidad eran o podían ser anarquistas. No les faltaba aplomo. El defensor, Ossorio y Gallardo, sostuvo la misma historia. Según él, Companys y los suyos habían cumplido con su deber para evitar el caos, y en todo caso sólo podían ser acusados por un artículo de la ley que tipificaba el intento de derrocar al gobierno constitucional. Un miembro del tribunal llamado Sbert y próximo a la Esquerra, lo mejoró: los procesados no habían intentado cambiar el gobierno, sino el estado. Pero como ningún artículo legal penaba de modo explícito tal cosa, la rebelión de Companys debía considerarse un acto “político y legítimo”. La prensa de la Esquerra encontró “consistente y moderna” esta versión, digna de los hermanos Marx. En adelante, tratar de derribar el estado republicano debía considerarse una especie de deporte. Toda la historia del proceso, de no estar envuelta en la tragedia (el golpe de Companys provocó más de cien muertes en Cataluña) podría dar lugar a un espléndido relato humorístico. Este comportamiento absolutamente falto de responsabilidad política e histórica no mermó la renaciente popularidad de Companys. Sus partidarios proclamaban a voz en cuello: “Companys, el presidente de la Generalitat es el primer luchador de Cataluña” “En el banquillo de los acusados, siete hombres de Cataluña. Y en torno al estrado y al banquillo, y fuera, el pueblo”; “Companys y Cataluña. Gómez Hidalgo ha establecido la magnífica ecuación. Companys y Cataluña se encontraron juntos el 6 de octubre. Y no se separarán más” “Companys es Cataluña. Cataluña es Companys” Y así incansablemente en titulares de prensa, folletos de propaganda, octavillas. La prensa de izquierdas en toda España presentaba a los héroes del 6 de octubre como personajes simpáticos, afectuosos, excelentes personas víctimas de unas desdichadas circunstancias en cuyo detalles, lógicamente, no entraban. Por su parte, Companys sabía animar la función: “El veredicto que nos importa es el que pronuncie en su conciencia íntima el pueblo. Ya que nuestros defensores han hablado del juicio de la Historia, declaramos que esperamos tranquilos su veredicto definitivo, con orgullo en el corazón y conciencia limpia”. El pueblo había pronunciado su fallo al desoír los llamamientos de Companys aquel 6 de octubre, pero él y la Esquerra no lo tuvieron por inapelable. Creían que una buena campaña de propaganda puede cegar las evidencias más crudas, y los hechos parecen haberles dado la razón. ¿Puede, realmente, tener ese efecto una campaña así? Sí, desde luego, pero con una condición: que no sea contrarrestada mediante una tenaz e insistente contracampaña. Rebatir falsedades tan groseras no es empeño agradable, obliga a entrar a veces en el terreno del disparate y a emplear tiempo en explicar lo que debiera ser obvio. Sin embargo no queda otro remedio, porque los falsos mitos tienen un efecto desastroso. Todavía hoy políticos e historiadores nacionalistas cultivan insistentemente la falsificación de la historia y fomentan el culto al golpismo y a personajes poco recomendables. No es sano que en Cataluña se tenga por héroe a Companys y no a Pla, o que en las Vascongadas ocurra lo mismo con Arana y no con Unamuno. Tales cosas indican cierto grado de insania colectiva, y conviene rebajarlo en lo posible. Pío Moa es historiador Desde la época las invasiones bárbaras se construyeron atalayas para avisar de cuando llegaban las hordas del norte de europa para invadir la peninsula ibérica, con el paso del tiempo, fueron los musulmanes quienes las construyeron para avisar sobre la llegada de los cristianos. Ahora en pleno siglo XXI son sólo monumentos en ruinas que nos recuerdan épocas pasadas, pero todos sabemos que "el pueblo que olvida su historia, está condenada a repetirla". Ahora en pleno siglo XXI esas atalayas se han transformado y se llaman foros de debate. Pues bien, en las atalayas del norte se empiezan a encender las voces de alarma, aunque el ruido ensordecedor de la caido de esa corte de asesinos que es ETA parece que nos dificulta el oir esas alarmas, aunque la euforia por celebrar su derrota por anticipado nos impida ver las señales que nos están enviando. Aunque parezca contradictorio el verdadero peligro no es ETA, prestad un poco de atención a las señales, yo os daré una serie de pistas y haced vosotros mismos vuestras propias cábalas: - Desde el principio de la legislatura se ha cambiado a una parte importante del CGPJ y se estudia su reestructuración. Los cambios en el tribunal supremo tambien están por llegar. - Deprisa y corriendo se crea una ley para cambiar el código civil y permitir el matrimonio entre homosexuales. - La intensa huelga en Astilleros centra toda nuestra atención, en defensa de los trabajadores. - Ibarretxe se propone aprobar y someter a referendum su tan cacareado plan de pacificación. - Se quiere aprobar una ley que permita a los presos de ETA volver a estudiar en la UPV, de confirmarse este hecho, os aseguro que va a ver un gran movimiento de profesores en la Universidad, por lo pronto ya hay algunos que están pensando e incluso pidiendo el traslado fuera de las provincias vascas. - Se está preparando una profunda reforma del senado. - Se acaba de eliminar del código penal el artículo en el que se castigan a los que organicen un referendum ilegal. - En el último Aberri Eguna (día del PNV) Ibarretxe y Josu Jon Imaz, arengaron a sus huestes para que no aceptaran una constitución en la que no se reconociese la identidad del pueblo vasco. - Se acerca el referendum para aceptar la constitución europea. Y podría seguir dandoos muchas más señales, pero quiero hacer como en las libretas de juegos que nos regalabande niños, en las que se nos daban unos puntos que había que unir para formar un dibujo, sin embargo en esta ocasión quiero que seais vosotros los que decidais que dibujo va a ser el resultante de todo esto. Muchas veces me gustaría poder transmitiros el clima asfixiante que se respira en Euskadi, pero me es imposible transmitir esa sensación, que sólo se puede apreciar cuando se vive de cerca. El horno en que se está cociendo la sociedad vasca, está subiendo de temperatura y aunque no podais sentirlo fijaos en que la gente ya empieza a despojarse de algunas ropas. Aunque suene a paranoia, me gustaria proponeros un juego. Coged toda la información sobre España desde el 11M hasta día de hoy buscad algún tipo de similitud con épocas anteriores vividas en España, o limitaos simplemente a encontrar puntos de concordancia entre las mismas, el resultado puede sorprenderos y ser escalofriante al mismo tiempo. Desde la Atalaya del Norte os prevengo y aviso que se avecinan tiempos dificiles, tanto para España como para los españoles, permaneced alerta. Juan Pareja es experto en asuntos vascos Mi colega el profesor Baigorri acaba de publicar un interesante estudio sobre el fenómeno del botellón. La cosa francamente pinta mal. Algunos ayuntamientos están pensando en desplazar un retén de bomberos a los botellódromos. El riesgo de incendio es tal que un cerillo sobre el vómito de alguna cría, prende con más facilidad que si se lanza sobre un depósito de la refinería de Algeciras. Se bebe compitiendo y se "juvenaliza" tanto el consumo de alcohol que la Guardia Civil acabará haciendo controles de alcoholemia a la salida de las fiestas de cumpleaños de los parques infantiles. De seguir así, el diagnóstico más frecuente a la edad de la primera comunión será el de cirrosis. El ejemplo en el hogar es desalentador. En mi casa, cuando veíamos polvo blanco esparcido, pensábamos que a mamá se le había derramado el tarro de polvos de talco. Ahora los niños piensan que papá se desplomó anoche antes de esnifar la última raya de coca. Parece que hay un herrero fino, de esos reconvertidos a taladrador de "piercings" que olvidó desimantar la última partida de tornillos. No sé dónde coincidió el olvido con una mala pasada de la corriente alterna que acabó imantando los semáforos de una zona de copas. Te juro que aquella chica tenía más de metro y medio de intestino pegado a la luz verde. El alcalde, en lugar de exigir responsabilidad a Endesa, cesó al concejal de urbanismo por no tener prevista una ordenanza protectora del "piercing". El partido lo acaba de suspender de militancia. Sin duda, la política está plagada de desaprensivos. Jon de Cravatti es escritor El último fin de semana de septiembre tuvo lugar en una localidad de la provincia de Segovia la tradicional celebración de la Universidad de Verano de la Fundación José Antonio. Convocados bajo el nombre del Fundador de Falange Española, una veintena de destacadas personalidades de los ámbitos editorial, periodístico y de la enseñanza se reunieron para discutir sobre las perspectivas que abre el nuevo siglo para Europa y España. Uno de los aspectos más llamativos de esta convocatoria, y sobre el que merece la pena hacer una reflexión, es que, de haber sido realizada por alguna de las formaciones políticas que hoy se autodenominan como falangistas, algunos de los participantes, y entre ellos los más prestigiosos, no habrían acudido. Ello se explica, a nuestro entender, a la disparidad de prestigio existente entre la figura histórica de José Antonio Primo de Rivera y sus herederos políticos. Mientras aquella mantiene aún, a pesar del silencio y la calumnia, una cierta aureola de honorabilidad personal y prestigio intelectual en ámbitos ajenos a la posición política que adoptó en vida, estos se hallan sumidos en el más absoluto de los descréditos. ¿A qué se debe dicho descrédito de los seguidores de una figura por muchos aún respetada? A múltiples factores sin duda, que podrían dar lugar a toda una serie de artículos. En el presente, vamos a aludir simplemente al grandísimo fracaso histórico que supuso su incapacidad para adaptarse al nuevo marco político surgido tras la muerte de Franco. La incapacidad a la que hemos aludido se plasmó en dos cuestiones fundamentales: en primer lugar, la ausencia de una fuerza política hegemónica que aglutinara a la mayor parte de los falangistas en dicho momento histórico, lo que propició una extraordinaria y sumamente perjudicial atomización de un espacio político que en 1975 tenía posibilidades potenciales de convertirse al menos, en una potente fuerza extraparlamentaria. En segundo lugar, y lo que es más grave, en la asunción de un discurso político y una imagen pública absolutamente anacrónicas y repudiables por las nuevas generaciones de españoles. Mientras, en el mismo tiempo, socialistas y comunistas se ponían la piel de cordero y renunciaban a toda violencia, paramilitarismo e invocaciones a la guerra civil, los falangistas apostaron, en la mayoría de los casos por ofrecer una imagen digna de una 1936 que los españoles, deseosos de paz, querían enterrar para siempre. No extrañe pues a nadie, la situación actual. Que a José Antonio Primo de Rivera sólo se le pueda invocar con dignidad desde entidades culturales como la Fundación José Antonio, y que, muy al contrario, su invocación desde cualquiera de las falanges actuales, resulte incluso, y muy a pesar de la indiscutible honradez de la casi totalidad de sus integrantes, contraproducente. Ricardo Adrados es militar retirado Resulta que el Sr. Rajoy sigue empujando hacia el centro y, de camino le dice a ZP que es un radical, vaya, un rojo furibundo y anticlerical que dentro de poco se dedicará a instalar checas en la calle Fuencarral (¿veremos a Llamazares arengando a sus cuatro afiliados para quemar iglesias?). Lo paradójico del Sr. Rajoy y su partido naranja, es que, mientras quieren enseñorearse de ese atestado centro político, no quieren a nadie a su “derecha”. Curioso, un partido que no se opone al aborto, un partido que apoya a las parejas homosexuales y la adopción de hijos por éstas, un partido que no dice ni mú en Andalucía ante el ataque de Chaves a los colegios religiosos concertados, un partido que se acompleja de defender la unidad de España, que quiere borrar de sus estatutos la referencia al humanismo cristiano, etc., etc., y aún pretenden que nadie ocupe un espacio por su derecha. Claro lo que ellos querrían es lo que en el fondo desean todos los partidos políticos, que no hubiese ningún otro partido ni a su derecha, ni a su izquierda, ni encima, ni abajo, ni delante, ni detrás (bueno detrás quizás si, y muy pegadito). Desde Génova (Madrid, no Italia), se están moviendo los hilos para que los medios afines (si, si, el PP aún tiene medios muy afines, aunque parezca mentira), digo, que están moviendo a sus peones mediaticos para que adviertan a su audiencia (que también la tienen, no crean) de la aparición de un partido, con medios y programa solido, a la derecha del PP, y están un poco mosqueados. Claro que, como buenos políticos, son incapaces de reconocer sus errores, de admitir que parte de su electorado se siente defraudado y no representado por su trayectoria, así que ¿a quién culpar?, al PSOE por supuesto, los talones del Sr. Polanco vuelan ya para financiar el proyecto, ¡qué pobreza de espíritu!. Ante la situación que se avecina, la desintegración de España, con el auge de los minoritarios separatistas, pero amparados por el PSOE y la pusilanimidad del PP; la perdida de nuestras raíces culturales, los ataques a la familia y a la vida. ¿Alguien se extraña de que por fin se aglutinen en un movimiento político personas asqueadas de este estado de cosas?. Jiménez Losantos ha comenzado su cruzada particular contra los patriotas, al igual que Jesús Cacho en elconfidencialdigital.com (28/09/04), hablan de perdidas de un millón de votos para el PP, hablan de nueva imagen, de presentación innovadora, pero es curioso no hablan de ultraderecha, sencillamente porque saben que hablan de un proyecto serio y estructurado que huye de los extremismos y las nostalgias, nada de rapados, nada de violencia, nada de pensar solo en nostalgias de otros tiempos. Una alternativa real para el siglo XXI de quienes creen que no está todo perdido en esta España que va al caos. Mientras la mayoría se dedica a hacer gracietas del talante, del Vogue y de jilipolleces similares, hay quien se toma en serio el ataque frontal que la izquierda está haciendo a nuestros más auténticos valores, y eso no es ninguna broma, pero claro, a lo mejor es que el PP y el PSOE cada vez se parecen más, hacen el paripé de pelearse pero ojo, que la pelota es nuestra y en este patio solo juegan nuestros amiguitos (Llamazares, Carod y hasta Otegui), y los que no queramos ni entran, ni salen en una foto, y menos esos fascistas que dicen que el Estado español y sus diversas nacionalidades se llaman España.  Posiblemente sea muy difícil encontrar en las bibliotecas un compendio tan exhaustivo de las sinrazones que impulsan y justifican los nacionalismos que amenazan la integridad de España, mérito al que se suma la condición de su autor, llegado al análisis político desde sus facetas letrada y empresarial. Ajeno a las sesudas fórmulas de tantos analistas que -al uso- pululan por los medios, Laínz se ha pertrechado con cuantos datos y argumentos ha hallado a su paso para esforzarse en su afán por alumbrar la verdad sin importarle un ápice la corrección política. Y bate sus armas con seguridad y tesón, algo que es sin duda digno de reconocimiento. El pormenorizado repaso que el autor efectúa de las construcciones históricas sobre las que el nacionalismo vasco ha alzado la gran mentira que -junto con el terrorismo- ha dado pábulo a una futura EuskalHerria independiente y soberana es todo un dechado de paciencia lectora y claridad expositiva, situando al lector ante la verdad desnuda de un mito trascendental para el nacionalismo vasco. No es tanto demérito de los nacionalistas vascos el recurso al mito como su empeño por convertirlo en verdad absoluta que justifique sus propósitos, haciendo así de una simple referencia un inmenso embuste. Las fábulas de Túbal o Aitor ya sólo caben en mentes ignorantes, pero aún con ellas se pretende señalar el pretérito origen del supuesto pueblo vasco diferenciado de otros pobladores de la Península. Más compleja es la manipulación que de la foralidad realizan los nacionalistas vascos, quienes desean ver en este objeto jurídico medieval el núcleo de una forma política moderna como es el Estado. Ignoran a sabiendas —además— la vinculación real de Castilla con su mítica EuskalHerria, no ya sólo conforme el manido argumento en torno al Señorío de Vizcaya, sino mediante la relación del antiguo condado con el reino navarro y la repoblación vasca de diferentes territorios a medida que se expandían los dominios de la corona castellana. Estos y otros muchos argumentos utiliza Laínz para reducir a su verdadera dimensión las pretensiones separatistas del nacionalismo vasco: mendacidades, fraudes, mentiras y tergiversaciones con las que se ha ido moldeando desde los púlpitos, las aulas y los medios de comunicación la concepción de toda una sociedad en beneficio de los intereses de los propios nacionalistas. Más aún, se atreve a señalar las incoherencias que abundan en el propio discurso nacionalista, contradicciones no obstante mantenidas con una persistencia digna de mejores empresas, y los falsos paralelismos en que se empeñan los nacionalistas vascos (caso irlandés, por ejemplo). La responsabilidad del PNV ante lo que se nos avecina queda meridianamente patente en estas páginas, aunque su autor no desatiende los nacionalismos separatistas catalán y gallego, con los que en el período constitucional algunos dieron pie para la invención de las nacionalidades históricas. El gran reproche que se le puede plantear a esta obra es su desmesurado tamaño, que -por otra parte-, sobre desanimar al lector medio, oculta no pocas reiteraciones textuales y documentales. No podemos sino invitar desde aquí al autor a la reelaboración de su trabajo con miras a una mayor brevedad, quizá aún más provechosa que la exhaustividad de la presente. Aún con todo, el esfuerzo de su lectura se ve recompensado por el indiscutible valor de la obra, que sin duda superará la habitual brevedad de la vida editorial. Reseña extraida de ALTAR MAYOR En una Tercera de ABC titulada «La cárcel invisible», denunciaba muy acertadamente el historiador Fernando García de Cortázar la contemporánea tiranía de los modernos gurús, siempre dispuestos a «excomulgar» a quienes se desvíen del férreo corsé intelectual que hoy nos atenaza a través de esa invisible policía del pensamiento que, desde el poder y los medios de comunicación, señalan como objetivo a batir a todo aquel que se salga del rebaño políticamente correcto. Para mostrarnos el alcance de las descalificaciones a las que puede ser sometido un «heterodoxo» actual, García de Cortázar utilizaba reiteradamente a lo largo de su artículo unas referencias peyorativas al falangismo y a José Antonio Primo de Rivera, un tipo de referencias muy habituales en los escritos de este historiador sacerdote a quien parece dolerle sobremanera que los falangistas de la primera hora, muchos casi unos niños (hoy serían menores de edad), saltaran a la primera línea de fuego para sacrificar sus vidas en defensa de España y de la civilización cristiana. Este hecho histórico, difícilmente refutable pero que interesadamente «conviene» olvidar, mueve a García de Cortázar a demonizar sistemáticamente a los azules, pero con ello no hace otra cosa que repetir la misma conducta que él denunciaba respecto a otros. Es obvio que la viga en nuestro ojo nunca nos impide ver la paja (a veces otra viga de similar tamaño que la nuestra) en el ojo del prójimo. Las descalificaciones por parte de influyentes sectores de la intelectualidad eclesiástica española hacia todo lo relacionado con las fuerzas que enarbolaron las banderas del 18 de julio del 36, pretendiendo modificar el pasado y hacernos creer que en la España de Franco la jerarquía eclesiástica estaba poco menos que amordazada, es algo tan injusto como impropio de quien debiera actuar obligado por el respeto a la verdad. Pero por mucho que intenten convencernos, el resultado de la apuesta de buena parte de una clerecía filoprogre por aquellos prometedores «chicos del cambio», con Felipe González a la cabeza (becado en sus estudios de Lovaina por la Iglesia sevillana) a la vista lo tenemos: una sociedad en progresivo proceso de descristianización y que aceleradamente se descompone en sus fundamentos y convicciones más firmes. Ahora, que todos todo son alertas, quejas y lamentos, incluso por parte de muchos de aquellos clérigos «conciliadores», habría que recordarles que los actuales lodos, que tanto les alarman, fueron engendrados por aquellos polvos de fraternal colaboración con los «compañeros» de viaje socialistas, comunistas y nacionalistas. Hoy conviene olvidarse de aquellos chicos del 36 un tanto levantiscos e indómitos que, aun siendo católicos, nunca se plegaron a que la política nacional les viniera determinada desde el interior de las sacristías. Lo que hoy toca es estar con las nuevas generaciones del humanismo occidental y olvidarnos definitivamente de aquellos «demonios» malolientes de pólvora y trinchera que sin saber apenas de política simplemente se limitaron a dar su sangre por Dios y por España. Olvidémosles..., y si se tercia, no ahorremos un esputo sobre su memoria. Hay que estar con la modernidad y el progreso. Hay que estar con quienes multiplican durante su gobierno el número de abortos, pero no discuten la financiación a la Iglesia ni los dineros para restaurar unos templos cada vez más vacíos. Miguel Ángel Loma es abogado Se ha cumplido este mes el 70 aniversario de lo que conocemos como Revolución de Octubre del 34 o, simplemente, Revolución de Asturias porque fue en esta región donde la insurrección llegó a triunfar en sus primeros momentos dejando centenares de muertos en su suelo y una ciudad, Oviedo, totalmente devastada. Dice la propaganda socialista (aún siguen con la misma mentira)que esta revolución fue debido a la entrada en el Gobierno, que dirigía Alejandro Lerroux, de tres miembros del partido de la CEDA que lideraba el dirigente derechista José Mª Gil Robles. Sin embargo esta patraña no se la cree cualquier persona con dos dedos de frente. Un revolución como aquella no se proyecta de la noche al día, se necesitan muchos meses de preparación: comprar armas, pertrechar a la gente, etc. Un sindicalista, miembro de la dirección nacional de UGT, Amaro del Rosal, dice que aunque invocaron aquella disculpa les hubiera valido lo mismo otra excusa o justificación porque la decisión de desencadenar la revolución ya estaba tomada desde mucho antes: «En el trabajo organizativo se llevaba más de ocho mes cuando estalló el movimiento. En los cuadros de organización estaban involucrados cientos de elementos pertenecientes a la UGT, al PSOE, a las Juventudes socialistas...». Dice también esa misma propaganda que la revolución era en defensa de los trabajadores y en contra de la burguesía: «El día cinco del mes en curso comenzó la insurrección gloriosa del proletario contra la burguesía...», pero resulta que a lo único que se dedicaron fue a asesinar a religiosos y seminaristas hasta alcanzar el número, en Asturias, de 33 más uno desaparecido. Por otro lado, a pesar de lo que nos dice el catedrático David Ruiz de que fueron víctimas de los revolucionarios «directivos de empresa», el caso es que no hubo ni uno, salvo que considere como tal a un ingeniero-director, que no por eso deja de ser un empleado más de la empresa. Sí asesinaron a un modesto trabajador llamado César Gómez, vecino del pueblo minero de Turón, que para sacar a su extensa prole adelante tenía que vender periódicos por la calle fuera de las horas de su trabajo como modesto empleado. Tampoco se sabe nada de esas grandes fábricas o comercios que había que incendiar al ser propiedad de esos capitalistas a los que había que exterminar. Pero sí se sabe de un modesto autónomo propietario de una no menos modesta peluquería que puso el siguiente anuncio en un periódico de Oviedo: «José Escotet, peluquero, pone en conocimiento de su distinguida clientela y amigos que por causa de los sucesos revolucionarios ha sido incendiado su establecimiento». También sabemos del incendio que sufrió la Universidad de Oviedo que trajo consigo la pérdida irreparable de su biblioteca de unos 55.000 libros, «cifra que hacía de la Universidad ovetense uno de los establecimientos mejor dotados bibliográficamente del país». Y de otras bibliotecas como la del Seminario y la de los PP. Dominicos de Oviedo. Ya dejamos para el final la voladura de la Cámara Santa de la catedral de Oviedo, construida en el siglo IX por Alfonso llamado el Casto para guardar en ella el arca de madera de cedro, cubierta con placas de plata sobredorada que contenía las reliquias que los cristianos habían traído de Jerusalén. Asimismo se guardaba la Cruz de los Angeles, extraordinaria obra de orfebrería, símbolo de la ciudad de Oviedo. Pus bien, a pesar de toda esta barbarie, setenta años después los herederos de aquellos que en Asturias arrasaron con casi todo, siguen recordando la nefasta fecha con actos programados por «organizaciones políticas y culturales». Bien, esto de «culturales», después de lo que hemos visto, me parece un sarcasmo y una tomadura de pelo a la inteligencia. Allá ellos. Siguen siendo los grandes manipuladores de siempre. José Mª García de Tuñón es historiador
22/10/2004
 Ha comenzado este año el programa de la Reserva Militar Voluntaria, un tímido ensayo de lo que ha de llegar a ser como fuente de recursos humanos cualificados, disponibles si se necesitan y no gravosos en otro caso para el exiguo presupuesto de Defensa. Se trata de ponerse a la altura de otras naciones de Occidente, en las que hay un segundo escalón de fuerza, complementario al profesional y permanente, que puede llegar en tiempo de paz a un cifra del 50% de los efectivos de las FAS tradicionales. En el 2004 han entrado dos pequeñas tandas que suman 3000 “hombres” (término tradicional que también hay mujeres), y la idea es que se vayan duplicando cada año hasta un ideal de 60.000 efectivos. Para ello ha de tener éxito la idea, tener la publicidad de la que ha carecido, la colaboración de los empresarios y las administraciones civiles para sufrir el “hurto” periódico de sus empleados, y cambiar la mentalidad acomplejada ante lo militar de amplias capas de la sociedad española. La ausencia de la Bandera y de todo lo castrense, incluida la clandestinidad de los uniformes, son una singularidad de la España actual. La Reserva tiene en otras naciones también una función de vinculación social nada despreciable. Dado que se planteó a partir de las especialidades profesionales, no respondían a la tradicional pirámide jerárquica castrense, si no que, grosso modo, 1/5 serían oficiales, 1/5 suboficiales, y 3/5 tropa. Se respetará el grado de quienes lo haya ostentado en servicio anterior. No es un cuerpo, al estilo de la Guardia Nacional yanqui, si no un sistema de refuerzo y apoyo a todos los cuerpos de los tres ejércitos. Ahora mismo, a la espera de las presiones de las asociaciones de “ex”, sólo no se admiten reservistas en legión, boinas verdes y “paracas”. Se trata de unos compromisos por tres años, que salvo excepción y misiones en el extranjero se concretarán en una corta fase de instrucción y un mes al año de servicio, en los que los reservistas nos obligaremos a ser militares durante ese periodo de activación, y seguiremos siendo civiles el resto del año. Las pruebas médicas no son severas, psicotécnico y revisión como a los soldados normales, y las físicas no existen se puede entrar con 50 años!. Se han valorado los estudios, la experiencia militar y el CV profesional. Para tropa se pide el graduado escolar. Para suboficial el mínimo es bachiller o FP equivalente. Para alférez, al menos diplomatura universitaria. La Ley del 18 de mayo 17/1999 establece el reglamento, al que hay que añadir la convocatoria en cada caso, que puede cambiar el perfil buscado. Cualquier duda sobre todo esto puede dirigirse, además de a la delegación de defensa, (antes gobierno militar) de cada provincia, a las webs: http://www.unamu.org/ (asocia oficiales y sargentos de complemento) www.boinasverdes.org (los exguerrilleros ofrecen la ley y reenvían a todo tipo de webs especializadas por cuerpos) http://foroplus.net/forosm/reservistas/form.cgi (el medio más especializado, pueden hacerse todo tipo de consultas) Y a la dirección del firmante otazu@latinmail.com Francisco Otazú es profesor. En fechas anteriores a los idus de marzo, compartí con los lectores de “la noticia digital” mi preocupación por el hecho de que en España no existiera una izquierda seria, que pudiera tomar el relevo de forma natural a la gestión de la derecha. Venía a decir que el recambio de un gobierno es necesario y saludable para la república (minúscula, por favor) y que echaba a faltar en el señor Rodríguez Zapatero (más tarde, ZP) las cualidades de estadista, y, en su partido, las virtudes que suelen adornar a los aspirantes a hacerlo mejor que los que están en el machito. Pues bien, contra todo pronóstico y por efecto calculado de la salvajada del 11-M (que yo sigo sin atribuir a AL Quaeda), la izquierda subió al poder, y debo decir que ha defraudado cualquier asomo de esperanza en ella que pudiera quedarme. Porque, ¿qué es la izquierda? Para mí, una aspiración a la justicia en las relaciones humanas, y, en concreto, en las de producción; una tendencia a que se conjuguen las libertades individuales –bandera del liberalismo- con las necesidades sociales, rehuyendo, con experiencia histórica, los estatalismos absurdos; una búsqueda de la participación ciudadana real, entorpeciendo cualquier forma de caciquismo; una atención al trasteado Planeta, conjugando proceso y respeto (el vocablo “sostenibilidad” me parece horroroso…). Por el contrario, la izquierda triunfante ha preferido llevar a cabo un ataque frontal a los valores morales de la sociedad (los pocos que acaso nos quedaban), haciendo gala de sus tics antirreligiosos, antinorteamericanos y antitodo; apoya entusiásticamente esas formas de neocaciquismo que son los nacionalismos regionales, establece una nada sutil distinción entre adeptos y no adeptos, exacerba los ánimos con un revanchismo infantiloide… y, eso sí, busca desesperadamente los “nuevos votos” que le aseguren la poltrona. Da la impresión de que está compuesta por esnobs de la política, frustrados del 68, herederos de la “gauche divine”, neorrománticos con el “mal du siècle” a cuestas, niños terribles-comecuras, adolescentes escandalizadores, ante los cuales pueden respirar tranquilos quienes componen la Gran Clase Dirigente Financiera. Con esta izquierda, la derecha no tiene más que sentarse a esperar y, eso sí, a no trazar más incómodas alianzas y alejarse de los lugares donde suenen tiros, para no amedrentar a una sociedad democrática adocenada, pusilánime, vulgar, floja y entontecida. Manuel Parra Celaya es Doctor en Pedagogía y Profesor de Enseñanza Secundaria La noche del 15 de Octubre asistí en la 2 de TVE a la retransmisión en directo de la proclamación del premio Planeta de novela, no se si era mayor mi indignación o la vergüenza ajena de ver a la progre Lucía Echevarría hacer el paripé de la sorprendida cuando le dieron el premio; esa misma noche, regresando a mi casa, el programa de Cesar Vidal en la COPE ya dijo que el premio era para esta chica, citando la página que El Periódico de Cataluña ya tenía preparada comunicando tal noticia. Era patético ver y oír a la escritora al recoger el premio insistiendo en el manido discurso antibelicista que sus colegas del cine ya tienen más que gastado, luego cuando el locutor de la 2 la entrevistó me despertó cierta ternura comprobar la normalidad (vulgaridad) de la que hasta entonces había creído una transgresora medio pirada, resulta que la criatura, con el importe del premio, tras el tópico de quejarse de Hacienda (muy socialista ella), dijo que iba a pagar la hipoteca de su casa y comprarse un coche que “le hace mucha ilusión”, vamos como si fuese una concursante cualquiera del Un, Dos, Tres. Lo lamentable de toda esta pantomima no es comprobar que el Planeta es un montaje comercial, al fin y al cabo olé por los Lara que han sabido montárselo, lo peor es comprobar como los seudointelectualoides del Régimen siguen premiándose entre ellos y promocionando a escritores mediocres que son “políticamente correctos”. El día anterior, el 14, en Sevilla, en el salón de actos de La Casa del Libro, se presentó la última novela de Aquilino Duque, novela que, como el mismo autor relató, ha visto la luz de la imprenta tras más de diez años de dimes y diretes, de dar bandazos por editoriales y de sufrir desaires y vejaciones. Una novela amena, divertida, culta, de impecables fondo y forma, pero... Aquilino Duque no es progre, ni socialista, ni homosexual, ni mujer, ni llevaba pegatina de no a la guerra, ni es un “colectivo alternativo”, aunque, eso sí, es una minoría marginada. Una escritor culto, inteligente, ameno y de fina ironía, marginado por ser consecuente y fiel a unos ideales personales, por ser fiel a una idea de la sociedad y de su país, por no plegarse a lo más conveniente. Afortunadamente el acto de presentación de su novela estuvo hasta la bandera de gente, más de la mitad jóvenes, Duque nos deleitó de nuevo con su verbo ameno y entrañable, emocionándonos con su fortaleza ante la adversidad, ante la injusticia, ante la alevosa marginación que comparte con tantos y tantos que no comulgan con las ruedas de molino del pensamiento único reinante. Gracias a personas que, como Aquilino, nos hacen pensar a muchos que no somos unos pobres locos aislados, que cada vez somos más los que pensamos que no todo está perdido, que es posible que se salve la familia, la sociedad, la patria. Que la señorita Echevarría pague su hipoteca, que se compre su coche y que salga muy guapa en la foto del Planeta junto a la fashion ministra Carmen Calvo, yo, por mi parte disfrutaré leyendo las novelas del gran escritor Aquilino Duque. Javier Compás es escritor y empresario. Uno de los reclamos publicitarios más llamativos que podemos observar al pasear estos días por cualquier ciudad de España es un anuncio de una conocida marca de bebidas alcohólicas que es un auténtico culto al esperpento. Bajo un rótulo que en inglés dice “Sé tú mismo”, en un juego de palabras bastante poco imaginativo y relacionado con el nombre de la marca, podemos observar a una pareja que camina de perfil por un irreal y colorado escenario, Él, perfecto prototipo del metrosexual de moda, dirige una mirada bovina hacia el infinito, mientras que ella, con su apariencia de golfa de discoteca, gira su cabeza con descaro hacia el observador. Un anuncio, en resumen, que podríamos ver en cualquier lugar de este caduco mundo occidental, cobrando siempre el mismo significado. Culto al cuerpo, a la imagen sin contenido, a la vida fácil y a la inversión de roles sexuales. Así nos lo presentan sus protagonistas, modelos de lo que se supone deben ser el hombre y la mujer modernos. Hombres afeminados, independientemente de sus gustos eróticos, y mujeres agresivas y sexualmente hiperactivas. En definitiva, arquetipos humanos incapaces de construir una sociedad sana. Eso sí, perfectamente homologables en Madrid, Berlín, Londres o Estocolmo. La globalización de las conciencias funciona a todo gas. La publicidad y los medios de comunicación son los sofisticados instrumentos de un plan que nos quiere reducir a máquinas consumistas, desprovistas de toda proyección espiritual. En los años inmediatamente anteriores a la Segunda Guerra Mundial, las cabezas más lúcidas de Europa avisaron del horror materialista al que podía abocarnos el triunfo del comunismo en cuanto nueva invasión de los bárbaros. Setenta años más tarde ese horror ha triunfado. No han hecho falta quemas de iglesias, revueltas sangrientas ni el avance implacable de los tanques soviéticos. El capitalismo liberal, con métodos mucho más sutiles ha conseguido el objetivo. El europeo medio de hoy ha perdido su alma, convertido en una mera herramienta económica. ¿Serán capaces unas herramientas de defenderse del asalto de los desheredados de la tierra, inflamados por un fanatismo religioso oriental? He ahí la inquietante pregunta que se plantea cara al futuro inmediato. Antonio Brea es Profesor de Enseñanza Secundaria Europa y el amigo americano Gustavo Morales “Devolver la fe colectiva a los españoles en los destinos de la Patria, ya que ésta, necesariamente, ha de marchar a la cabeza de la nueva Europa” . José Antonio La Cristiandad El liderazgo de Europa en el planeta se esfumó después de dos guerras mundiales en el siglo XX. Hicieron su aparición dos nuevos actores imperiales, de los cuales uno, el soviético, no sobrevivió al cambio de época. Estados Unidos es la única superpotencia, en cuya construcción intervino de modo muy especial el luteranismo, base de la alianza de Washington con Jerusalén. Max Weber lo explica en La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Europa es la unidad de la Cristiandad, cuna del imperio universal y por tanto católico. A la Roma que latinizó Europa la sucede la Roma que la cristianiza. Hoy, la Unión Europea es consecuencia de la colaboración entre demócratas cristianos alemanes y franceses, socialistas italianos y social cristianos de Benelux durante la reconstrucción de un continente arrasado por la madre de todas las guerras. La influencia cristiana en la fertilización de la Europa actual ondea en la bandera azul con un círculo de estrellas doradas reconocible para cualquier marianista. En cualquier caso, Occidente no es ya la tierra donde habitan la mayoría de los cristianos. De los dos mil millones de cristianos que hay en el mundo, 1.246 millones se encuentran en África, Asia, Oceanía e Iberoamérica y 821 millones en Europa y América del Norte. Europa 25 La fuerza de Europa la constituye un foro político común que sigue a la libertad de circulación de capitales, personas y mercancías, hasta que los agricultores franceses quieran. De la unión económica a la política. Un mercado de 400 millones en una sociedad desarrollada, compartiendo la misma moneda, con poblaciones instruidas al modo occidental, productora de tecnología y otros bienes y servicios que compiten directamente con los norteamericanos. En este aspecto económico, el principal desde la óptica liberal, la Unión Europea y los EE UU son rivales irreconciliables al rivalizar porque sus industrias y servicios no son complementarios sino idénticos. Tanto que empresas como Dainler Benz trasladan plantas de fabricación a Estados Unidos donde el trabajador cobra menos que el alemán y los sindicatos son menos quisquillosos. Si la primera Europa, la del carbón y del acero, era rica, la actual asume financiar en el ala oriental el alivio de las penurias y caricaturas económicas que legó el marxismo, doctrina europea que sólo sobrevive en Asia. Los países que han ingresado hasta completar los 25 miembros de la Unión Europea actual unos son restos del imperio austrohúngaro, como Hungría, la República Checa y Eslovaquia, en la órbita de Alemania; otros son pedazos del poderío soviético, como los países bálticos; a lo que sumamos la peculiaridad de las islas Chipre y Malta muy vinculadas al enfrentamiento histórico entre el Islam y Occidente en el Mediterráneo. Los restos de los imperios suelen dar problemas. El siglo XX se estrenó y clausuró en nuestro continente con un conflicto en los Balcanes, uno destruyó el imperio austrohúngaro y el otro Yugoslavia y la política exterior independiente de la UE. El fracaso en prevenir y detener la guerra fue palmario. La OTAN resolvió el conflicto siguiendo el interés del socio mayoritario. La República Checa, Eslovaquia y Polonia tienen la renta pér capita más baja de los 25, los dos últimos países también ostentan la mayor tasa de paro. Hungría y Eslovenia sufren la inflación más alta. En el lado esperanzador, dos países bálticos, Letonia y Lituania, presentan el mayor incremento del PIB. Para lubricar las plumas de cuantos escapan a la tradicional órbita rusa, la prima de enganche a la Unión Europea incluyó antes de la firma 408 millones de euros: 108 para Polonia; 100 para Malta, República Checa y Eslovenia, y 200 para el resto. La UE garantiza ahora esas fronteras y “colonizará” esos países frente a su antiguo preceptor, Moscú. A cambio abrirá las barreras a un buen número de trabajadores, con cuadros medios muy cualificados. El resultado de la caja está en números rojos para Bruselas que debe hacer una nueva distribución de las ayudas, en detrimento de la Península Ibérica, y regatear con Alemania que redirige sus fondos de desarrollo a la zona oriental de la nación unida. Londres quiere reducir su aportación. El gobierno británico asegura que desde 1994, descontada la devolución que recibe, Reino Unido ha aportado 58.000 millones de euros, mientras que Francia ha puesto 29.000 millones e Italia 17.000 millones. Londres tuvo una contribución neta al presupuesto en 2003 de 3.800 millones de euros, frente a los 1.700 millones de París o los 1.100 millones de Roma. España y Portugal, hasta ahora, eran beneficiarios si no consideramos reconversiones o las cuantiosas multas y detalles como la necesidad de reducir la cuota láctea, por debajo del autoconsumo, para que otros socios más antiguos siguieran exportando. Alemania El presidente germano reconoce que es imposible equiparar a los ciudadanos del Este y el Oeste de la misma nación. La constitución se convierte en papel mojado. En tiempos de crisis florece el fascismo. Las elecciones alemanas lo han reflejado. Más cuando el presidente polaco, Alexander Kwasniewski, se ve amenazado por las reclamaciones de tierras de los germanos expulsados en 1945, con el corrimiento de fronteras. Varsovia busca un trozo más del pastel y exige a Berlín reparaciones de guerra. El canciller Schröder rechaza ambas pretensiones que alimentan los nacionalismos polaco y germano. Alemania, que refuerza su posición con el giro de Europa al Este, tiene reivindicaciones irredentas que calla en recuerdo de Munich. Los astilleros polacos están en la antigua ciudad de Danzig, hoy en manos de Solidaridad de Walesa. La ciudad de Kant, Koenisberg, es hoy la rusa Kaliningrado. Y en Berlín estrenan El hundimiento, película alemana donde Hitler en sus últimos días no se comía ya a los niños crudos por los pasillos del bunker entre los murciélagos y las cámaras de tortura. La llegada de la democracia liberal a los antiguos satélites soviéticos ha generado un efecto desesperanzador a medio plazo. Al vacío tras la caída de las estructuras autoritarias marxistas le han seguido las mafias, el paro y la desindustrialización. El subempleo de la economía comunista lo añoran los sin trabajo en la economía capitalista. Sus cuadros medios, muy cualificados técnicamente, han emigrado a los países donde la poesía bolchevique señalaba al Ejército Rojo “montañas de carne y lagos de mantequilla”. La Unión Europea fracasa en la resolución del problema de los Balcanes. Washington asume el mando, los bombarderos norteamericanos arrasan Serbia y de las cenizas una república islámica nace en el continente: Bosnia. La apoyan el romanticismo de la opinión pública norteamericana (USMC) y los pasdarán iraníes. Con bastante menos glamour que las ministras Vogue. El status quo alrededor de las fronteras emanadas de la II Guerra Mundial se viene abajo también en Europa. Plus ultra La Unión Europea es una amenaza comercial y tecnológica para los Estados Unidos pero no es rival militar, político, ni financiero. El músculo militar norteamericano se ejercita varias veces por década. Más con la desaparición de la paridad inherente a la Guerra Fría. Para lubricar el conveniente apoyo de la ONU, el equipo del presidente Clinton se ocupó del cambio en la secretaría general de Naciones Unidas, deshaciéndose del secretario árabe, Boutros Ghali, y situando en su lugar al keniata Kofi Annan. Dick Clark, asesor con Bus padre, Clinton y Bus hijo, lo coordinó. Clinton ordenó el lanzamiento de misiles de crucero contra objetivos en Sudán y Afganistán. De nuevo firmó una orden autorizando de nuevo a la CIA a matar personas, en este caso era Ben Laden, a quien ya buscaban antes del 11 de septiembre. El uso de la fuerza no es exclusivo de los republicanos. Aunque John Kerry fuera presidente no habría variaciones significativas en la política exterior de Washington. El apoyo formal para evitar la apariencia de unilateralidad lo da la alianza especial con el Reino Unido, Portugal y las naciones orientales de Europa que necesitan la aquiescencia de Washington para acceder a financiación y desarrollo. Varios de los países que ingresan en los 25 mantienen una política exterior totalmente norteamericana que materializan con tropas en Irak. Durante las negociaciones de ingreso en la UE Francia advirtió seriamente a Polonia por sus declaraciones respecto a la intervención de Estados Unidos en Irak. Con la fuerza militar máxima del plantea como última razón y el apoyo o la pasividad del foro internacional onusino, Estados Unidos no tiene suficiente. El control que ejerce Washington sobre los organismos que regulan el comercio y las finanzas del mundo es férreo. Uno de los más duros políticos norteamericanos, lo explica así: “También debe incluirse como parte del sistema estadounidense la red global de comunicaciones especializadas, particularmente las instituciones financieras . El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial se consideran representantes de los intereses y de circunscripción global. En realidad, empero, son instituciones financieras fuertemente dominadas por los Estados Unidos” . Ese país es el mayor receptor de créditos del planeta dirige la economía global con la hegemonía anglosajona en los aparatos mundiales que controlan los préstamos, dirigen las inversiones y el comercio planetario. La globalización de la economía responde a la necesidad de estandarizar que tiene el modo de producción capitalista, unificando los hábitos de consumo de distintas culturas. La regla de oro del abogado Fisac. La ventaja de Washington sobre Bruselas no se circunscribe al poder y al dinero. Parecen haber sido los mejores discípulos de Gramsci, huésped de Mussolini, en la batalla cultural que precede a la política. El consejero para la Seguridad Nacional del presidente Carter escribe: “La cultura de masas estadounidense ejerce un atractivo magnetismo especialmente sobre la juventud del planeta (...) Los programas de televisión y las películas estadounidenses representan alrededor de las tres cuartas partes del mercado global” . El presunto magnetismo responde también a lo reducido y esperpéntico de otra oferta en los medios. Junto con la cultura de masas, con la homogeneización de los comportamientos y gustos viene la producción y distribución de bienes de consumo a escala global. La gran masa, en los medios audiovisuales, recibe la información opinada y el comportamiento aceptable a través de la televisión y el cine que reflejan de forma aplastante y constante el american way of life. Por si no ha dado resultado, el FBI anuncia que tiene acceso a los datos de los pasaportes extranjeros, con foto y huellas dactilares. La Comisión Europea destaca como prueba de la mejora de las relaciones bilaterales el que haya sido informada. En el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de la Universidad Johns Hopkins de Washington, predica un profesor: “La principal meta estratégica de los Estados Unidos en Europa se puede resumir en pocas palabras: consiste en consolidar (...) la cabeza de puente estadounidense en el continente euroasiático” . Europa está perdiendo también la batalla de la cultura global y los “halcones” de Washington la perciben como una “cabeza de puente” desde donde actuar sobre Asia, donde habita gran parte de la humanidad. En el imaginario del Pentágono, Europa es Normandía. Estados Unidos piensa que salvó en dos guerras mundiales a Europa, ¿a qué Europa? es otra pregunta. Desde esa óptica, los dirigentes norteamericanos están “contra los europeos por aprovechados, desagradecidos, egoístas dedicados a su bienestar e incapaces de dar cara a los problemas de nuestro tiempo” . Alfaquíes Hemos visto cómo nace un estado musulmán, con su población más moderada que sus dirigentes, en Bosnia Herzegovina. El dinero saudí, tan ubicuo, también fluye hacía allí. Tras constituir la Europa de los 25, se presenta al modo de Toynbee un nuevo reto: el ingreso de Turquía, abriendo las fronteras de Europa a setenta millones de musulmanes con un gobierno islámico y la espada de Damocles en que Mustafá Kamal el Ataturk convirtió al Ejército turco. El ingreso de Turquía supone incluso sobrepasar las fronteras del continente, sólo el tres por ciento del territorio otomano está en Europa y su abundante población le daría una gran representación en el parlamento europeo, mientras su bajo nivel de vida le haría objetivo de todas las ayudas. Perro eso no es lo más peligroso. Las permeables fronteras turcas limitan, entre otros, con Irak, Irán, Siria, Armenia y Georgia. A los inmigrantes de África y América se sumarían los de Asia central. Que pregunten a los iraníes de Mashad su convivencia con los emigrantes afganos. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que participa habitualmente en la supervisión de procesos electorales, ha renunciado a enviar observadores a las presidenciales celebradas en Afganistán el 9 de octubre. El ministro Bono reconoció el pasado 6 de octubre en Telemadrid que hay reuniones europeas de ministros de Economía o de Agricultura pero no de Defensa sin estar bajo la mirada reprobatoria de los de Exteriores. Europa no se siente segura con fracciones radicales crecientes del Islam que han dejado su sello en dos 11, S y M a ambos lados del Atlántico. La única actitud que defiende su república es francesa, aunque para quitar el velo despojen también los crucifijos de las escuelas. Ante el fanatismo doctrinal de muchos almuédanos el viejo continente carece de un modelo válido y creíble. La constitución europea ha abandonado algunas señas de identidad básicas. Menos válido y creíble aún cuando se trata de combatir muyahidines, combatientes en la causa de Dios. Ellos creen en Dios mientras en Occidente reina un cinismo cansado. A los millones de jóvenes de América del Sur, África y Asia se les da a elegir entre una vieja prudente y sabia y una joven fogosa y alocada. En Nueva York no olvidan que la Estatua de la Libertad es un regalo galo que el humor francés modeló basándose en una prostituta. Y esa orgullosa silueta, sky line dicen, junto al mito de la invulnerabilidad del territorio estadounidense se vinieron abajo con las torres gemelas y miles de “infieles”, kafar. La nueva Babel, los mercaderes de Occidente, el triunfo de la ingeniería sobre la gravedad se desploman en el pensamiento suicida de los kamikazes musulmanes y árabes que pilotaban los aviones. Ofrendan su vida matando infieles. Viento del este, de Levante. En algunos medios árabes y no, algunos escribían, pasado el dolor y la foto de Arafat donando sangre, que los norteamericanos habían sabido un día lo que había sido Beirut o Mogadisco. Un mudo “el que siembra vientos...” recorría algunos artículos, algunos comentarios. Cuando el terror golpeó Madrid se lanzó abiertamente esa misma acusación contra Aznar, por su compromiso con Washington en Irak. El poder pasó al PSOE, las tropas españolas se retiraron a la orden del Gobierno y el ministro Moratinos farfulla el paso de la órbita de Washington a la estela de Francia. Efectos del 11 M. Lo contó muy bien el catedrático Juan José Calaza de la Universidad de París. El Eje La Unión Europea gestiona el bienestar, producto perecedero ante la competencia asiática a la que siempre se la puede crear una crisis financiera si se tienen amigos en las instituciones oportunas que citaba Brzezinski. Pero el modelo de vida que se extiende es el estadounidense. Los norteamericanos desprecian las viejas conspiraciones y debilidades crueles de Europa. Si miran hacia aquí ven que al gobierno socialista de OTAN de entrada no pero sí, bases fuera pero no todas, le continua, interregno Aznar, el gobierno socialista de Guerra no en Irak pero sí en Afganistán o Haití. Los presupuestos de defensa de los países europeos han sido artificialmente bajos gracias a la asunción de la tutela armada durante la Guerra Fría por parte de Estados Unidos. España tiene el menor gasto en Defensa de la Unión Europea. Para reforzar el lado europeo de la conexión atlántica se forma el eje franco-alemán, impensable durante dos siglos de guerras. Este eje constituye una brigada de intervención franco-alemana y busca, por el prurito de la identidad, una política exterior diferente en el matiz a la de Washington. Francia continúa la política exterior gaullista y Alemania abre horizontes en el Este. Es más visible en torno a la cuestión palestina, donde el Gobierno israelí desprecia y desaira a los enviados de la Unión Europea mientras cuente con el apoyo de Washington. El Eje divide en la UE en europeístas y atlantistas. Nada serio. Es un sencillo reparto de la hegemonía dentro del continente por parte de las dos mayores potencias, Alemania y Francia, cuyo peso y población le dan mayoría en los órganos de decisión de Bruselas y Estrasburgo. Ambas sólo serían anegadas por el ingreso de Rusia y desestabilizadas por el de Turquía. En cualquier caso y a pesar de los discursos en la ONU, la orgullosa Francia, potencia nuclear, rindió honores a los Estados Unidos en la reciente celebración de Normandia. No es para menos. Y Zapatero en la ONU nos cuenta El abencerraje y la hermosa Fátima o cómo unir a Oriente con Occidente en la misma línea del discurso de l persa Jatami, presidente de la República Islámica de Iran, y su propuesta, más limitada, de diálogo de civilizaciones. Gustavo Morales es periodista. ENTREVISTA A CARLOS CABALLERO. «“IDA Y VUELTA”: NO CABE DUDA DE SU VALOR EXCEPCIONAL COMO TESTIMONIO HISTÓRICO» Traemos hoy a LND a uno de los historiadores más importantes de la corriente revisionista española, que pone en tela de juicio tantos clichés empleados por los funcionarios del sistema para manipular la memoria histórica. Profesor en un Instituto de Enseñanza Secundaria en el Levante español, Carlos Caballero ha firmado ya a sus 47 años veintiséis títulos, varios de ellos escritos en colaboración. Publicados originalmente en castellano o inglés, algunas de estas obras han sido traducidas al alemán y al italiano. Es, además, asiduo colaborador de varias revistas especializadas en temas militares como Defensa, Serga o Revista Española de Historia Militar. Sin ninguna duda, es el mayor especialista en lengua española en el movimiento de voluntarios europeo durante la II Guerra Mundial, una cuestión que ha encontrado cierta polémica en los medios españoles recientemente. LND. - ¿Cómo es posible que un autor tan prolífico sea prácticamente desconocido fuera de determinados círculos altamente especializados? CC. - Supongo que porque la Historia Militar aún despierta poco interés en nuestro país, al menos la Historia Militar de conflictos a los que fuimos ajemos. Al haberme “especializado” en aspectos muy concretos de la II Guerra Mundial me encuentro con que este tema sólo interesa muy marginalmente al público español. LND. - ¿Pueden señalarse periodos o etapas en su producción historiográfica? ¿A qué son debidos estos cambios? CC. - En un principio me interesó la Historia Contemporánea de una manera más global, especialmente el periodo 1914-1945. De ahí nacen mis pequeñas incursiones en Historia política o de las ideas. Pero finalmente me he concentrado, como antes decía, en temas de Historia Militar, y más específicamente en la II Guerra Mundial. LND. - ¿Cuál fue el propósito y qué supuso la publicación de “Los fascismos desconocidos”? CC. - Creo que debe hablarse de casualidad, más que de propósito. En realidad este texto, tremendamente inmaduro, no se concibió como un libro, sino que formaba parte de un trabajo que presenté en la asignatura de Historia Contemporánea en la Facultad en la que estudiaba. Por eso digo que es un texto muy inmaduro y desde luego totalmente superado. Otra cosa es que a algunos lectores les gustara en su día: supongo que porque hablaba de manifestaciones del fenómeno fascista poco conocidas pero que en realidad eran muy interesantes, como las de Codreanu y Szalassi, o de personajes intelectualmente tan atractivos como Drieu la Rochelle. LND. - ¿Cuál fue el papel, valor y significado del movimiento de los voluntarios europeos contra el comunismo durante la II Guerra Mundial? CC. - Creo que se trató de una especie de Brigadas Internacionales, pero a la inversa. Además, mucho más numerosas y mucho más genuinas. Me explico. Las Brigadas Internaciones son un auténtico tópico de la historiografía. Se le han dedicado un sinfín de libros. Cualquier persona medio culta ha oído hablar de ellas. Sin embargo, lo que llamamos Movimiento de Voluntarios Europeos movió a mucha más gente. El número de europeos que durante la II Guerra Mundial se endosó el uniforme de la Wehrmacht para luchar contra el comunismo supera, ¡con creces!, ¡lo multiplica!, al número de los que integraron las Brigadas Internacionales. Además son un fenómeno más genuino, porque a diferencia de las Brigadas Internacionales, creadas, dirigidas, instrumentalizadas, por Stalin, el Movimiento de Voluntarios Europeos surge realmente incluso contra la voluntad de Hitler. El Führer no pensó nunca en reclutar españoles, franceses, ni mucho menos rusos o armenios, para luchar contra Stalin. Fue la realidad la que le impuso a él el tener que contar con esos hombres. De hecho, las cifras más altas de voluntarios en este Movimiento Europeo las dan las nacionalidades de la URSS —rusos, ucranianos, letones, turcomanos, azeríes…—, gente a la que Hitler jamás pensó en liberar sino en colonizar, pero cuyo concurso tuvo que admitir finalmente porque le hacían falta para luchar contra Stalin. LND. - ¿Por qué, sin embargo, se trata de un fenómeno tan desconocido, especialmente en España? CC. - Para empezar, porque nada que tenga que ver con la II Guerra Mundial despierta en España el interés que provoca en los países que se vieron envueltos directamente en aquel conflicto. Pero, en realidad, este tema es también bastante “tabú” en toda Europa. Incomoda. Molesta. Se sale del esquema simplista con el que se cuenta habitualmente la II Guerra Mundial. Éste dice, más o menos: Hitler era diabólico, todos los que estaban con él eran maléficos, y los que lucharon contra él, buenos por definición. En realidad, en un conflicto tan gigantesco como fue la II Guerra Mundial, dentro de cada bloque existen muchas motivaciones. Por poner un ejemplo: es absurdo suponer que combaten por los mismos motivos los polacos y los canadienses, aun perteneciendo ambos al bando aliado. La Polonia que fue a la guerra era tan militarista, imperialista y antisemita como el III Reich. Dentro del Eje, nos encontramos con que Finlandia —con un régimen democrático y un gobierno socialdemócrata— combate codo con codo con Alemania. Es en este contexto tan diversificado como debemos situar la existencia del Movimiento de Voluntarios Europeos, las Brigadas Internacionales anticomunistas. Pero la misma existencia de unidades de voluntarios anticomunistas procedentes de países ocupados militarmente por Alemania es difícil de digerir para una historiografía oficial, que se empeña en presentar a Stalin como un demócrata y a todos los países ocupados por Alemania unidos como un bloque en torno a la Resistencia. LND. - Sus últimas publicaciones giran en torno a la División Azul. ¿Por qué ese interés? CC. - La División Azul me ha interesado siempre. De hecho, si descubrí la existencia de voluntarios europeos anticomunistas de otras nacionalidades en el combate contra Stalin, fue a partir de mi interés por la División Azul. Pero, en concreto, el hecho de que últimamente haya dedicado dos estudios a este tema (uno sobre las Escuadrillas Azules y otro sobre la Batalla de Krasny Bor) se debe en realidad al interés de los editores. Han sido textos escritos “por encargo”. Es a los editores, al público lector en definitiva, al que le interesa el tema, y yo me he limitado a tratar de satisfacer ese interés. LND. - ¿Qué te llevó a releer y editar “Ida y vuelta”, de Antonio José Hernández Navarro? CC. - En principio fue la invitación a participar en un sugestivo proyecto de recuperación de textos literarios que habían quedado marginados en virtud de criterios políticos. Dentro de esos parámetros, la obra de Hernández Navarro tiene un valor especial. Sin ser uno de los “grandes” de la literatura divisionaria, su nivel y calidad estético, literario, es más que satisfactorio, y a la vez tiene algo de paradigmático, de modélico, visto desde el punto de vista de la historia. El autor, el personaje que retrata, es en realidad la encarnación literaria de los falangistas de los años 30 y 40. El libro retrata su ideología, sus valores, sus sueños, mejor que cualquier ensayo. Hace unos días me encontré con un conocido, cuyo padre había servido en la División Azul y que había leído esta edición de “Ida y Vuelta”, Me dijo pura y llanamente: “Me ha gustado: es la historia de mi padre”. En efecto, ése el gran valor de la obra de Hernández Navarro: retrata a la perfección al voluntario típico de la División Azul. La mayoría de las decenas de miles de hombres que sirvió en la División Azul se reconocería en esas páginas. No soy crítico literario y no me atrevo a dar una valoración estética para “Ida y Vuelta”. Pero para mí no cabe duda de su valor excepcional como testimonio histórico. LND. - ¿Cuál es el valor de la literatura divisionaria? CC. - Si entendemos como tal el conjunto de lo escrito por veteranos de la División Azul, es un valor muy desigual. Pero la definición de “literatura divisionaria” quizás deba limitarse a las obras escritas con una clara, expresa, vocación literaria. Si nos limitamos a esos títulos y autores (Tomás Salvador, Luis Romero, Carlos Mª Idígoras…), creo que el valor es más que notable. LND. - El pasado 23 de septiembre se presentó su última obra, “Morir en Rusia”, un pormenorizado estudio sobre la más encarnizada batalla en que participó la División Azul. ¿Es posible que aún queden cosas por decir sobre este tema? CC. - Pues sí. De hecho, creo que la historiografía española tiene una gran deuda pendiente con la División Azul. Estoy convencido de que cada día habrá más historiadores que se incorporen al estudio de este episodio histórico y de que se harán muchas aportaciones. LND. - El debate de los historiadores en Alemania en torno al III Reich, o el existente en Francia respecto al colaboracionismo y la posterior Depuración, ¿ha tenido o podrá tener su correlato en España respecto a la Guerra Civil y el Franquismo? CC. - Si uno se acerca a una librería, ve con sorpresa que en el apartado de Historia Contemporánea sigue habiendo dos temas estrella: la Guerra Mundial a nivel general y la Guerra Civil en el ámbito español. Parece que ambos conflictos no hubieran acabado en 1945 y 1939 respectivamente. Pero no se trata sólo de que estos temas sigan presentes, sino del apasionamiento con que se escribe sobre ellos. Las posiciones de los historiadores siguen estando, en Alemania, en Francia, en España, cargadas con una fortísima tensión ideológica cuando se habla de estos fenómenos históricos. Por otra parte, se da una situación de desequilibrio. En España, nadie lo ignora, el “establishment” académico en el ámbito de la historiografía está marcadamente escorado a la izquierda. Nada que objetar a esto, cada uno es muy libre de tener sus ideas, salvo que usen ese marchamo “académico” para tratar de desacreditar a quienes sostienen tesis opuestas. Esto tiene un punto inquisitorial deplorable y, francamente, he sentido algo de vergüenza ajena cuando he visto a prestigiados historiadores españoles rehuir el debate y limitarse a la pura descalificación personal de quien sostenía tesis contrarias a las suyas. LND. - Como profesional de la docencia, ¿cuál es el grado de manipulación de la historia? ¿Conocen y están dispuestos a conocer los jóvenes nuestra historia? CC. - Muy posiblemente la Historia nació con esa finalidad, manipular el pasado. No podemos engañarnos al respecto. Orwell lo expresó magistralmente: quien domina el presente, domina el pasado, y quien domina el pasado, dominará el futuro. Hay que partir precisamente de la plena conciencia de que ésta es la situación real para tratar de superarla, poco a poco. Debemos saber que no existe la objetividad en Historia, pero —a partir de ahí— perseguirla, intentar alcanzarla. Ahora bien, en el ámbito de la enseñanza, la Historia es objeto de increíbles manipulaciones. Casi todo lo que se enseña en Primaria, Secundaria, en la Universidad, son cosas con una “utilidad práctica”: a leer y escribir, química, biología... Sólo hay una materia que, sin tener utilidad práctica alguna, aparece a todo lo largo del currículo: la Historia. Y es que nadie que tenga el poder va a renunciar a tratar de imponer a los administrados su propia visión de la Historia. Ahora bien, se nota un creciente desinterés del alumnado por la asignatura. La historia le interesa cada vez menos a la gente. No es casual. Olvidar la historia también es una forma de manipular la historia y creo que hoy a nuestros políticos, a nuestros líderes sociales, les gusta más que la gente se dedique a otras cosas antes que a meditar sobre sus raíces.  Aquilino Duque. El piojo rojo. Pre-Textos. Valencia, 2004. 302 pp. 18 € Desconocido para el gran público, Aquilino Duque pasará algún día a la historia como uno de los mejores escritores e intelectuales más brillantes que ha dado España en los últimos cuarenta años. Su absoluta incorrección política le ha valido una injusta marginación por parte de los apóstoles del “pensamiento único”, hijos del mayo del 68, que ejercen un control totalitario sobre la producción cultural y artística en nuestro país. Precisamente a estos personajes retrata nuestro autor en su última novela publicada, El piojo rojo, escrita hace más de diez años y que no ha podido ver la luz hasta este momento por la acción implacable de la censura encubierta de nuestro tiempo. Los retrata en los años de su teatral resistencia antifranquista, realizada desde la comodidad de su posición burguesa y desde la falta de un auténtico compromiso revolucionario. Un lúcido y humorístico documento, en definitiva, imprescindible para comprender algunas de las claves históricas de la descomposición del franquismo y su transición hacia el juancarlismo.  La semana la sociedad española se vió sobresaltada por la impactante noticia sobre cuatro famosos y reputados restauradores que se vieron sometidos y arratrados al vil chantaje de la banda criminal ETA, teniendo que verse obligados a desembolsar, lo que imagino pudieron ser, considerables cantidades de euros. Todo este prólogo tan rimbombante se podría resumir en el lenguaje llano y vulgar, en que los cuatro cocineros más famosos de Euskadi pagan a ETA para salvar el culo y sus negocios. Después de leer esta noticia más de uno se habrá llevado las manos a la cabeza y habrá exclamado: "Pardiez, ¿pero cómo es posible?, ¿cómo cuatro personas de su nivel y posición han caido en semejante chantaje?"; aunque si usted no es tan educado es más que probable que esta pensado: "valientes cabrones, con lo simpáticos que parecen en la tele, ojalá les metan un paquete". Pero realmente la primera de las preguntas es la que más me intriga, cómo es posible que cuatro personas de su nivel y posición hayan cedido a la extorsión, aunque la respuesta es bien sencilla para los que vivimos el día a día del País Vasco. ¿De verdad ceden al chantaje o más bien colaboran con el entorno? En esta pregunta retórica se esconde unos de los mejores secretos guardados del País Vasco, junto con el de las hipotéticas conexiones del Grupo Cooperativa Mondragón con ETA. Esta colaboración por parte de empresarios y personalidades es un secreto que se escucha en susurros por la calle, nadie te dice nada pero todos te lo dan a entender. Uno de los muhos casos es la de nuestra presentadora con más corazón de Otoño (Invierno, Primavera y Verano) de toda la televisión pública, la presentadora tuvo mucho corazón al dedicar parte de su tiempo a visitar a presos de ETA en distintas cárceles de España. O del tan cacareado bulo sobre el donostiarra grupo musical "La Oreja de Van Gogh", ¿recuerdan la tibia rueda de prensa en la que desmentían la noticia, pero sin profundizar en el fondo del tema?. Eso sin entrar en el mundo del futbol, donde las plantillas del Ath.Club de Bilbao y la Real Sociedad podrían no salir muy bien paradas, sin mencionar cierto ex-seleccionador nacional y sus ya famosas declaraciones solicitando el acercamiento de los presos al País Vasco. Por desgracia estas "colaboraciones" son más que frecuentes, de un modo o de otro al final acaban pagando, en unas ocasiones mediante visitas y apoyos mediáticos, y en otros mediante la colaboración económica. La otra opción consiste en tener que desembolsar otra gran cantidad de dinero, pero esta vez para rodearse de medidas de protección para el "rebelde" y su entorno familiar. Sí, he dicho bien, entorno familiar, porque en estos casos basta ser un primo, un sobrino o un cuñado del apestado (...quiero decir afectado) para sufrir las consecuencias, aparte del daño colateral de convertirse en un apestado, de ver como tus vecinos se alejan de ti cuando enciendes el coche o de notar que las coversaciones duran menos tiempo cuando estais en la calle. Cierta vez discutía con un familiar sobre si El Corte Inglés pagaba el impusto revolucionario o no, esta vez para no entrar en discusiones estériles daré dos datos para que tengan en consideración: 1º.- El día 17 de junio de 2004 era detenido en Angers (Francia), Alberto Saavedra Martínez, casualmente su madre trabaja en El Corte Inglés y a su vez es delegada del sindicato LAB; 2º.- Tuve el triste privilegio de asistir en directo el 12 de enero de 2002 a la explosión de un coche bomba situado junto a El Corte Inglés, casualmente se avisó con la suficiente antelación para que clientes y trabajadores pudieran ser desalojados. Sinceramente me parece un grave error trivializar el tema de la colaboración con ETA; es más, se ha comprobado que los verdaderos golpes a ETA se dieron cuando se atacó a su red de financiación y extorsión y me gustaría recordar a todos aquellos que hayan colaborado pagando el impuesto revolucionario, que con su dinero han financiado atentados y asesinatos en toda España y son complices de esas muertes. Por tanto no veo ningún incoveniente en que la Audiencia Nacional llame a declarar a los tan laureados cocineros, y caso de haber cometido algún delito su ingreso en prisión. Sólo me cabe imaginar lo contentos y agradecidos que se sentirían los estómagos de los presos comunés al recibir a tan nobles huéspedes, y el alto nivel culinario que alcanzarían las cocinas carcelarias, quizás alguna de ellas merecería entonces estar reflejada en la guía Michelín. Juan Pareja es experto en temas vascos. Los católicos españoles empiezan a moverse en el panorama español. Las nuevas medidas del actual gobierno no han iniciado un aumento del sentido crítico del mundo social católico, sino que ha derramado un vaso que se había ido llenando durante los gobiernos anteriores. Los católicos españoles actuales no son como los de hace veinte años, ciudadanos pasivos, de Misa dominical, que miran su bolsillo como máxima autoridad de sus destinos. El católico de ahora, sabe que es una minoría activa en una sociedad secularizada. Son ahora más de medio millón de católicos, los que pertenecen a la Prelatura del Opus Dei, al Camino Neocatecumenal o a los distintos institutos seculares y sensibilidades surgidas del Concilio Vaticano II. Estos católicos son activos y se muestran apostólicos en una sociedad que les ve con hostilidad. La primera generación de aquellos jóvenes adolescentes que en 1982 escucharon al Papa en el estadio Bernabeu, fueron fluyendo a los seminarios, y convertidos en sacerdotes, dirigieron un millón de jóvenes a su reunión con el Papa en Madrid el año pasado. El actual fundamentalismo laicista, que impregna la política europea y la española, encuentra un enemigo difícil de batir. Los católicos han empezado a tener un mínimo de medios de comunicación. A nivel de prensa escrita, después de semanarios punteros, como Alfa y Omega (Arzobispado de Madrid) o Paraula (Arzobispado de Valencia), esta la sección de Fe y Razón, del periódico La Razón, o el recién llegado semanario Alba, del grupo Intereconomía. En las ondas herzianas, COPE mantiene su hegemonía con un plausible cambio de dirección, motivado por la llegada de periodistas coherentes con su fe. Del mismo modo, con Popular. TV, única televisión que puede ser vista por la familia entera sin restricciones. En el campo vanguardista de internet, nuevas iniciativas han surgido, como el diario electrónico Forumlibertas.com, vinculado al grupo católico catalán E-cristians o la revista de pensamiento Arbil.org, órgano de la asociación cultural del mismo nombre, que practica el gramcsismo católico y realiza diversas actividades por toda España y en Chile. En definitiva existe una nueva generación de católicos que están dispuestos a dejar su testimonio, de manera pública. Este sector social va creciendo y tejiendo sus grupos sociales, según los temas van demandando su postura; como CONCAPA, en defensa de la clase de religión; la Plataforma por la Familia, integrada en el Foro de la Familia, en defensa de la familia; o la Asociación Próvida, y Unidos por la vida, que defienden el derecho a subsistir de los más débiles. Los católicos comprometidos van madurando y demandando una participación pública que los defienda de la legislación antinatura. En ese sentido la presencia en el plano político e incluso su revitalización en el ámbito sindical es cuestión de tiempo. El catolicismo social está creciendo, es maduro, defiende sus derechos y tiene su propia opinión sobre la sociedad. Por eso aunque, coincido con el profesor José Manuel Cansino, de la Universidad de Sevilla, en la apertura de un sector identitario social, no obstante, sigo manteniendo que es un punto que en España tener como protagonista a una derecha moral, que se asiente sobre una comunidad social en crecimiento, formada por el catolicismo comprometido, y que demanda una sociedad de entidades intermedias y no una ciudadanía individualizada y atomizada, como propugnan los nuevo gurús del laicismo liberal socialdemocrático. José Luis Orella es profesor universitario
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