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MIENTRAS EL PSOE ATACA, EL PP SE FROTA LAS MANOS

MIENTRAS EL PSOE ATACA, EL PP SE FROTA LAS MANOS

En esta andanada contra los valores cristianos a la que tan irresponsablemente se ha lanzado el PSOE con algunas de sus propuestas legislativas (irresponsablemente en cuanto a las nefastas consecuencias sociales que tales propuestas traerán, pero absolutamente coherentes con sus postulados y, dígase lo que se diga, con el programa electoral socialista), y ante la reacción de sectores católicos que hasta hace muy poco no consideraban que había que movilizarse por nada, porque España con Aznar «iba muy bien», el PP sonríe, se frota las manos y, para ser justos, hasta debiera darle las gracias al bambino Zetapé. Con su obstinada actitud de frivolizar legislativamente con cosas demasiado serias, los socialistas han conseguido que en sólo unos meses los populares repesquen el afecto perdido de una parte importante de votantes católicos que se encontraban cada vez más separados de una política centrorreformista que, en lo moral, se diferenciaba muy poco de la que venía realizando el PSOE antes de que los muchachos de la gaviota aterrizaran en el poder. El atentado del 11-M y su manipulación por parte de la siempre sectaria izquierda española, junto a las torpes maniobras legislativas anticatólicas han hecho que el votante católico más comprometido, cuyo voto ha sido despreciado e ignorado por el partido popular durante los últimos años de su mandato, comience de nuevo a ver al PP como el anhelado mal menor: Virgencita, Virgencita que me quede como estoy.

Dicen los voceros socialistas que no existe una persecución contra la Iglesia, y estoy muy de acuerdo con ellos; al menos, si por Iglesia entendemos los elementos personales y materiales que la componen, y por persecución, las incendiarias y criminales maneras de la Segunda República española, hoy tan bendecida. Los españolitos que tenemos la suerte de vivir en Andalucía, difícilmente podríamos concluir, sin faltar a la verdad, que los socialistas están enfrentados con la Iglesia, porque desde hace mucho tiempo estamos acostumbrados a que nuestros queridos mandamases socialistas vayan a la cabecera de todas las celebraciones religiosas católicas más populosas. Contra lo que verdaderamente van destinados sus ataques es contra los fundamentos cristianos de la sociedad española; pero en esto, no se diferencian mucho del camino que ya iniciaron sus antecesores en el Gobierno de (con perdón) España, aunque, como somos un pueblo de memoria frágil, todo se olvidará y, si me apuran, habrá alguno que ya se esté planteando la posibilidad de beatificar en vida a Aznar.

Como católico de a pie que trata de ser coherente con las exigencias de su fe, da cierta pena comprobar cómo muchos católicos que hasta ahora se lo tragaban todo sin necesidad de bicarbonato, sólo han despertado de su letargo cuando se han sentido espoleados por las alarmas de la jerarquía eclesiástica, y cómo ésta sólo ha iniciado sus mecanismos sociales de defensa cuando se ha sentido atacada por asuntos como el de la financiación de la Iglesia, la minusvaloración de la asignatura de religión, la calificación de matrimonio a la unión de personas del mismo sexo, y por el ruido formado por la exhibición de una película proeutanásica. Y la verdad es que la cosa es para saltar, pero puestos a valorar gravedades en las ofensas, no se explica cómo la exterminación en el silencio de más de 70.000 criaturas cada año bajo el mandato de un Gobierno con mayoría absoluta del PP, no mereció ningún brinco ni aliento a movilizaciones por parte de conferencia alguna. Sólo los grupos Pro-Vida, y algunas iniciativas minoritarias de católicos comprometidos que han ido surgiendo en estos últimos años, junto a algunos pequeños grupos y partidos (todos ellos muy ignorados e incluso muy mal vistos por gran parte de esa jerarquía, y no digamos, por los gerifaltes católicos más representativos del partido popular) han sido capaces de mantener la denuncia encendida contra la terrible política genocida, antes del PSOE y después del PP.

El aumento de la precariedad en el empleo y de los contratos basura, el precio disparatado de la vivienda, la extensión de las bolsas de pobreza, el aumento del consumo de droga entre la juventud, el incremento de la política antinatalista, la aprobación de la píldora abortiva, el inicio de la experimentación con embriones humanos, la subvención pública a películas como «Mar adentro» (que aunque fuese estrenada en los primeros días del Gobierno de ZP, fue obviamente rodada durante el Gobierno de Aznar), la proliferación de programas basura tanto en las televisiones públicas como privadas, la equiparación de las uniones de personas del mismo sexo con el matrimonio (que si bien es cierto que el PP no las hubiera aprobado con ese nombre, al otorgarles los mismos derechos, venían a ser lo mismo, y sería cuestión de uno o dos años su total homologación), o el hecho de meternos en una guerra tan torpemente planteada como injusta para conseguir las palmaditas en la chepa del primo de Zumosol (sí, ya sé que la demagogia progresista es insoportable, y sus manifestaciones contra la guerra, un grosero ejercicio de manipulación, pero eso no legitima nuestra participación en ella) y, en una palabra: la descristianización progresiva de la sociedad española durante los años del gobierno de Aznar, no pareció movilizar los ánimos de ningún conferenciante.

Si para quienes creemos en una concepción cristiana de la sociedad y de la familia, y en el derecho a sentirnos orgullosos de ser españoles sin complejos, la única esperanza que nos queda consiste en que regresen al poder los ahora anaranjados chicos del PP, lo llevamos claro. Será cosa de ir pensando en hacernos andorranos, andosapos o andoloquesea... Pero que no nos engañen más, ni nos asusten de nuevo con que viene el lobo socialista, porque muy poco tiene que reprocharle a ningún lobo, aquel que gozando de una mayoría absoluta en su Gobierno, no sólo no ha tenido ni un gesto para frenar la sangría de los inocentes, sino que ha multiplicado, durante la mayoría absoluta de su mandato, el número de seres humanos exterminados. Es más, no sé quién es más lobo: si el que viene con cara de feroz, aullando y anunciando a las claras sus gastronómicas intenciones, o ese otro de aspecto elegante, moreno de rayos uva, que se sienta a la vera de la pobre abuela, y comienza a zampársela muy exquisitamente y disculpándose tras cada bocadito. Que le cuenten a la vieja eso del voto útil y del mal menor, que lo mismo la cogen en un día tonto, y cuela.

Miguel Ángel Loma es abogado

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EL FASCIO...

EL FASCIO...

El Fascio: edición íntegra del único número del semanario publicado en publicado en 1933.
Rafael Viéitez de Prado (compilador). Prólogo de José Luis Jerez Riesco
Barcelona, Ediciones Nueva República, 2004.
160 páginas. 15 euros.

Uno de los hitos fundamentales en la historia del patriotismo revolucionario español del siglo XX fue, sin duda, la aparición en marzo de 1933, del semanario EL FASCIO, empresa periodística encabezada nominalmente por el periodista Delgado Barreto, pero auspiciada en la sombra por el mismísimo José Antonio Primo de Rivera, que busca una plataforma de propaganda en vísperas del lanzamiento meses más tarde de un nuevo movimiento político que intervendría decisivamente en la Historia de España.
Junto a Delgado Barreto y el propio José Antonio, en EL FASCIO colaboraron otros pioneros de la tercera vía española como Giménez Caballero, Sánchez Mazas o Ramiro Ledesma, por lo que su valor como documento histórico resulta incuestionable.
Fue EL FASCIO una empresa abortada por el autoritarismo del gobierno Azaña, que impidió la distribución del primer y único número. Los pocos ejemplares que escaparon a la censura fueron repartidos por patriotas entusiastas que hubieron de vérselas con las Juventudes Socialistas y la UGT, movilizadas para impedir la competencia revolucionaria de una nueva corriente política, inspirada en otras que en aquel momento triunfaban en Europa.
Publicado anteriormente su contenido en un incómodo formato facsimilar, por fin nos encontramos con la reedición del único número de EL FASCIO en un libro, que cuenta con un ameno y militante prólogo de Jerez Riesco y un par de apéndices documentales de notable interés.
Sin ningún lugar a dudas, un nuevo acierto editorial de Ediciones Nueva República en su rescate de la memoria histórica más olvidada de Europa.

EL PODER POLÍTICO CONTRA EL PODER JUDICIAL (Julio de Santa Ana)

EL PODER POLÍTICO CONTRA EL PODER JUDICIAL (Julio de Santa Ana)

Recientemente de un tiempo a esta parte estamos asistiendo de forma insólita, totalmente perplejos y boqui-abiertos a las injerencias, abusos y continuos desplantes y claros ataques que provienen desde el poder político hacia el poder judicial.

La independencia del poder judicial es la suma de la independencia de todos y cada uno de los jueces, siendo ello un pilar fundamental en que se apoya y fundamente el Estado de Derecho de nuestra sociedad actual.

Este pilar está siendo soslayado por la clase política, sin respeto ni decoro hacia su independencia y en aras de justificar continuos intereses partidistas intentan socavar las firmes estructuras de la judicatura que día a día contempla con más descrédito y estupor, la politización y el clientelismo a la que se la intenta condenar.

Desde el CGPJ se ha presentado cara al Gobierno y se mantiene un difícil pulso en aras de preservar la propia libertad e independencia que goza por mandato constitucional y empieza a cuestionarse.
Así hace unos días hemos conocido que el máximo órgano de los jueces no descarta acudir al Tribunal Constitucional si el Gobierno mantiene su reforma judicial y plantear un conflicto de competencias, de aprobarse el actual texto contra la reforma que cambia el sistema de mayorías para la elección de los magistrados del TS y presidentes de tribunales superiores de las comunidades autónomas.
La injerencia gubernamental afecta a las competencias que tiene encomendadas el Consejo en la legislación vigente y como se recoge en el durísimo informe que se ha aprobado recientemente tal reforma del Ejecutivo afecta a una de las competencias del órgano de gobierno de los jueces y magistrados, y en concreto, a la relativa a los nombramientos judiciales, pudiendo incurrir tal reforma en un verdadero fraude de ley ya que se pretendería invadir la competencias actuales del Consejo.
Otro asunto reciente cuyos ecos no han desaparecido todavía es la polémica suscitada por el Consejo quien días pasados también aprobó solicitar a la Comisión de Estudios un informe sobre la regulación de matrimonios gays, al entender que se trata de una reforma «de una relevancia social rabiosa, que afecta al funcionamiento de los tribunales» y se trata de un «cambio histórico» en el que entra en juego el derecho a la igualdad, a la no discriminación por razón de sexo, la adopción de menores o la patria potestad, entre otras cuestiones importantes.
La magistratura defiende y entiende que esas materias entran dentro de las competencias que la Ley Orgánica del Poder Judicial, en su artículo 108, que establece y determina cuándo es procedente y conveniente que informe el CGPJ sobre los anteproyectos del Gobierno.
No resuelto ello, el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Francisco José Hernando, se ha mostrado en contra de la reforma legislativa que eliminará del Código Penal la imposición de penas de cárcel para aquellos convoquen referendos ilegales, puesto que, a juicio, aún "subsisten las razones" que motivaron al Gobierno del PP a crear el citado delito a finales del pasado año, subrayando la importancia de que la reforma del Código Penal se realice mediante proposición, en vez de presentarse como un proyecto de Ley, puesto que las proposiciones de ley no precisan de informe preceptivo por el Consejo General del Poder Judicial.
Como se evidencia la relación no puede ser peor toda vez que en declaraciones a Europa Press, se ha explicado que tal petición se efectúa "por pura coherencia con el pasado", ya que "cuando el PSOE era oposición solicitó" que la ley que ahora se quiere derogar "fuera remitida al CGPJ para informe, por lo que por coherencia con los actos de unos y otros y teniendo en cuenta la importancia de esta materia, debería ser remitida para informe" así como que "no hay razones de urgencia que justifiquen en absoluto que se omita el informe del CGPJ y del Consejo de Estado, por lo que juzgaríamos como absolutamente negativa la voluntad de respeto hacia el Poder Judicial".
Llegados a este punto no es de extrañar que la abrumadora victoria de la Asociación Profesional de la Magistratura en las elecciones a las Salas de Gobierno del Supremo, Audiencia Nacional y Tribunales Superiores de Justicia hayan supuesto una clara muestra de que los jueces no están conformes con la política judicial –de diálogo y consenso– del Ejecutivo de Zapatero. La carrera judicial deja claro cuál es su sentir.
En medios judiciales se comentaba que este resultado, en el que Jueces para la Democracia, asociación considerada como afín al Gobierno, ha obtenido peores resultados que Francisco de Vitoria, esta última sin representación en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) actual, es una respuesta clara de la carrera judicial que, de esta forma, pretende contrarrestar lo que parece que puede avecinar al Poder Judicial.
Fruto de estos resultados el portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Enrique López, ha manifestado que la decisión de aprobar en lectura única en el Congreso la reforma del sistema de elección de la cúpula judicial demuestra el "interés" del Gobierno por "llegar a tiempo para interferir en nombramientos en concreto que tienen nombres y apellidos" y que la tramitación por lectura única "supone eliminar la posibilidad de debate técnico de la ley" en comisión y por tanto permite "acelerar los trámites para que se apruebe en un tiempo menor" a través de un "procedimiento arbitrario y atropellado".
La urgencia en la tramitación demuestra que el interés del Gobierno es exclusivamente llegar a tiempo para interferir en nombramientos en concreto ya que en los próximos meses y hasta finales de enero están previstos varios nombramientos, entre ellos los de las presidencias de cuatro de las cinco salas del Tribunal Supremo por la jubilación de sus actuales titulares y la reforma supone una intromisión intempestiva del Poder ejecutivo en el Poder Judicial siendo inexplicables las razones de urgencia, máxime cuando estamos ante una ley que lleva en vigor 25 años.
La última “trifulca” se avecina tras la proposición de Ley del Parlamento catalán que obligaría a que los jueces conozcan la lengua propia de la Comunidad Autónoma en la que estén destinados. El Consejo acaba de pronunciar y calificar esta Ley como constitucionalmente dudosa. Una vez más volvemos a asistir atónitos al plan instrumental de control que desde la política se quiere hacer del poder judicial.
No debemos ni queremos consentirlo. No podemos permitir más el abuso y adulteración de la clase política hacia la independencia de los jueces, ni permitir que la Justicia permanezca ciega, muda y sorda ante el rodillo del poder, sin que éste se someta al imperio de la Ley.
La exigencia de un Poder Judicial verdaderamente fuerte e independiente en el Estado es la última garantía y el último resorte de que los derechos de los ciudadanos y de todos nosotros están debidamente a salvo, asegurados y salvaguardados, frente a la intromisión, el abuso y la tiranía a que nos somete la clase política desde los poderes públicos ”.
Julio de Santa Ana es abogado

SOLIDARIDAD NAVIDEÑA

SOLIDARIDAD NAVIDEÑA

En estas entrañables fiestas para la Cristiandad, son muy frecuentes las llamadas a las actitudes solidarias de todo tipo. En el marco de esta necesaria solidaridad social que desde esta publicación suscribimos, un aspecto muy importante e insuficientemente desarrollado por las instituciones sociales públicas y privadas es el de la integración de todas aquellas personas que sufren discapacidades físicas o psíquicas, que les limitan en el normal ejercicio de alguna o varias de sus facultades. Entre ellas, los sordos, que suponen un porcentaje bastante apreciable de población, y en creciente aumento debido, tanto al envejecimiento poblacional como a los insanos y ruidosos hábitos de vida de nuestro tiempo. Entre las numerosas iniciativas que se realizan en pro de su dignificación no podemos dejar de hacernos eco de la existencia de una colección literaria, POR MÁS SEÑAS, coeditada por la Universidad Complutense, la Editorial Ramón Areces y el Centro Hervás y Panduro, dedicada a la Historia, Lingüística Gestual y Didáctica de las Lenguas de Señas, y que reflexiona desde un punto de vista científico sobre este campo de comunicación tan importante como es la lengua de signos, que permite a miles de personas en nuestro país, su mejor integración social por encima de cualquier barrera física.
Sin duda, una loable iniciativa que desde La Noticia Digital aplaudimos.

LA VICTORIA ALMOGÁVAR EN EL MONTE TAURO (Guillermo Rocafort)

LA VICTORIA ALMOGÁVAR EN EL MONTE TAURO (Guillermo Rocafort)

La Expedición Almogávar a Oriente, al comienzo del siglo XIV, en ayuda del Imperio Bizantino contra el Invasor Turco, es de los hechos militares más asombrosos de las Armas Españolas en toda su Historia, pero a la vez es uno de los más desconocidos.
Nos encontramos ahora conmemorando el 700 Aniversario de aquella gesta y es una buena ocasión para recuperar, refrescar y extender una Memoria histórica gloriosa que nos pertenece a todos los españoles.
De entre todas las batallas victoriosas de la Compañía Almogávar contra fuerzas mucho más numerosas destaca la Batalla del Monte Tauro, sucedida el día 15 de Agosto de 1304, en la que siete mil almogávares españoles, bajo el mando del General Roger de Flor y el Senescal Berenguer de Rocafort, destrozan un ejército de más de cuarenta mil turcos, considerados entonces invencibles por los bizantinos.
Esta Victoria increíble también marcó el comienzo del desgraciado destino de la Compañía Almogávar en Oriente. Eliminado el enemigo turco, que ya nunca más se atrevió a plantar batalla, las puertas de la Cristiana Armenia estaban abiertas de par en par, y ningún obstáculo serio existía en el Camino hacia Tierra Santa o hacia el Tigris y el Eúfrates.
El empuje arrollador de la Hueste Almogávar estaba en su plenitud, y la decisión a tomar después de la Victoria del Monte Tauro era si se continuaba por la Senda de las Victorias o se volvía a las bases griegas de partida.
Roger de Flor, General de la Hueste, tomó la decisión de volver a rendir cuentas de la Victoria del Monte Tauro al Emperador de Bizancio, Andrónico Paleólogo, y esta decisión le costó la vida a él y a miles de almogávares, pues fueron víctimas de la traición y perfidia bizantinas que les esperaban. De esta forma tan vil pagaban los bizantinos a los almogávares los excelentes servicios prestados por liberar sus tierras del peligro turco.
La traición bizantina provocó la Venganza Catalana a la que los almogávares se dedicaron con gran furia y brutalidad, y que todavía es recordada hoy con horror y espanto en aquellas tierras.
Roger de Flor se equivocó en su decisión de dar vuelta atrás después de la Victoria del Monte Tauro. Quizá sus temores personales y sus compromisos con la Familia Imperial Bizantina le influyeron decisivamente para tomar esa decisión de retirarse.
A los amantes de la Historia Española nos queda soñar qué habría sucedido si Roger de Flor hubiera decidido continuar luchando por la Senda de las Victorias. ¡Quizá nos encontraríamos hoy ante un segundo Alejandro Magno!
Hoy, setecientos años después de aquella Victoria no aprovechada, es hora de recuperar una historia que nos pertenece, pero hagámoslo con ojos críticos.
Leamos con atención las Crónicas de Ramón Muntaner, los Relatos de Francisco de Moncada, y las pocas fuentes y libros que hay de aquella gesta, pero, insisto, hagámoslo con ojos críticos, pues si hay algo que me queda claro de todos mis estudios sobre Los Almogávares es que fueron abandonados o traicionados por todos, y en especial por la Historia, que cubrió sobre ellos el manto del olvido, el desconocimiento y la ingratitud.

Guillermo Rocafort es abogado

BLANCANIEVES Y LOS SIETE ENANITOS AUTONÓMICOS (José Antonio Santos)

BLANCANIEVES Y LOS SIETE ENANITOS AUTONÓMICOS (José Antonio Santos)

No sé si es un cuento de Navidad, pero en su espíritu lo es.
Después de muchas vicisitudes, nos encontramos a Blancanieves en una casita perdida en medio del bosque, y gobernada por los siete enanitos autonómicos (SEA).
La situación es muy forzada pero puede llegar a ser simpática.
Todos sabemos que se trata de una etapa provisional.
Provisional porque las amenazas de la Bruja (competencia globalizada y feroz) son reales, y porque los SEA tienen tantas limitaciones (entrañables pero limitaciones) que no ofrecen soluciones con futuro.
En el cuento, Blancanieves llega a una situación límite y queda en una especie de coma permanente; pero llega un Príncipe que despierta de tan mal sueño y se casa con ella, lo que se supone que es un final feliz.
Nuestra Blancanieves parece abocada al coma y se merece también un final feliz, es decir, una vida con futuro libre, justo y apacible.
Por supuesto, el futuro incluye a los SEA, cuya contribución se inserta en un Todo que no acaba de aparecer.
Mi deseo para 2005 es que Blancanieves encuentre su Todo, principio y fin de su final feliz.

José Antonio Santos es economista y profesor universitario

FALANGE ESPAÑOLA AUTENTICA SE DISUELVE COMO PARTIDO (José María García de Tuñón)

FALANGE ESPAÑOLA AUTENTICA SE DISUELVE COMO PARTIDO (José María García de Tuñón)

Es muy posible que el título de este artículo sorprenda a más de uno pensando que puede ser verdad, tratarse de alguna broma o que, próxima la fiesta de los Santos Inocente, trato de gastar una especie de inocentada a nuestros lectores. Pues ninguna de esas cosas, simplemente es el título de una noticia que en este mismo mes, pero hace ahora nada menos que veinticinco años, publicaban algunos periódicos españoles y cuya noticia seguía diciendo:

«Falange Española Auténtica, sector de Pedro Conde Soladana, ha decidido disolverse tras la celebración del quinto congreso, celebrado en Zaragoza la primera semana de diciembre.

»Pedro Conde ha declarado en rueda de prensa, mantenida en Valladolid, que “no nos importa reconocer que hemos perdido. Hemos intentado recuperar la Falange de verdad, la de José Antonio, con todos su símbolos; sin embargo, hemos caído en la cuenta de que las formas y los símbolos, después del uso que se ha hecho de ellos, son irrecuperables. Por eso el partido se disuelve, pero abandonando las formas, no el fondo.

»Pedro Conde añadió que “no tenemos a José Antonio como un buda intocable porque está sujeto a revisión y a crítica, que él mismo habría hecho a sus ideas, de haber estado aquí”.

»El congreso de Falange Española Auténtica ha constituido una coordinadora para encauzar la actual etapa de reflexión. Desean mantener contacto con el partido sindicalista, continuados de Angel Pestaña, y con un grupo de sudamericanos y republicanos para crear un grupo de ideología joseantoniana».

Veinticinco años después, nada se ha arreglado ni parece que se vaya a arreglar mientras los que forman parte de las distintas Falanges, incluida la Auténtica, y como acertadamente decía el editorial publicado en este revista digital el pasado día veintinueve, quieran, algunos, imitar a la fenecida Fuerza Nueva; otros caminar por la senda de la izquierda y al laicismo, para compensar los pasos que otros dieron hacia la derecha, y, por último, los que caminan por senderos ya caducos sin que tengan en cuenta que el tiempo no se detiene y siempre hay que mirar hacia delante y nunca hacia atrás.
José María García de Tuñón es historiador

EL DIA A DIA DE ESTA MI ESPAÑA DE HOY (Javier de Echegaray)

EL DIA A DIA DE ESTA MI ESPAÑA DE HOY (Javier de Echegaray)

Es de pena, o de escándalo, o de risa, o de llanto. De cualquier cosa, menos de recibo. Compro la prensa diaria para hartarme de reír en ocasiones, de llorar en otras, de enfurecerme las más y de alarmarme siempre. Está uno tentado de coger el petate y, de cualquier forma, largarse a un paraíso tercermundista donde no lleguen las noticias ni me exijan impuestos confiscatorios de mis bienes y de mis ingresos que van a ser gastados alegremente en angulas navideñas, ni esté pendiente de cuándo y cómo estos señores determinarán la secesión de mi Patria en diecisiete pedazos descompuestos ni me sorprendan con constituciones facciosas, internas o europeas amañadas a la medida de un poder oculto que odia a España; o de otras que tratan de convertir en naciones a nuestras provincias desgarrando nuestra ancestral sagrada unidad.
Compro los más de los días el Mundo porque tiene aún un ápice de decencia y se aviene a algunas críticas que me permiten un ligero respiro. El ABC ha dejado todas sus líneas tradicionales y se ha convertido en un panfleto indigerible; el País (¿qué país? Será el del capo Polancone) no puedo soportarlo, sepultado como está en la defensa de lo indefendible, en el agujero negro (water) del empuje de todo cuanto mancha y destroza a España; en cualquier caso, no me da la gana ceder ni un solo de mis escasos euros (antes muchas pesetas) a sus comerciantes.
Cada lectura de la prensa es un arco iris de sensaciones, todas ellas molestas y agobiantes. En cuyo abundamiento comento algunas de las muestras que nos ofrece hoy (11.12.04) la prensa diaria. Y me refiero a El Mundo de don Pedro J. (da gusto comprar el mundo entero por un solo euro)
Los ministros ya no van a ser Excelentísimos, no podrán llevar una vida “ostentosa” ni podrán recibir regalos. ¿Qué hago? ¿Me río? ¿Lloro? ¿Pienso en ello? ¿Me abstengo de todo pensamiento? Señores ministros de hoy: ustedes no han sido jamás excelentísimos, mucho menos ilustrísimos ni tampoco señores. Sus escasas culturas, su desconocimiento tozudo de las cuestiones públicas, su insensibilidad con los problemas del pueblo (de ese que les encumbra a ustedes al poder cada cuatro años, aunque para ello tengan ustedes que cometer las más aberrantes tropelías), sus errores diarios y pertinaces, toda su ejecutoria histórica les libera a ustedes de cualquier título de dignidad; no lo han sido nunca ni lo serán jamás, por lo que desposeerles de esos atributos no es más que reconocer lo evidente, volver a la realidad de las cosas. De forma que, lo confieso, nos libran ustedes de una carga: porque nos torturaba la duda al decidir si les tratábamos de Excelentísimos por respeto a la dignidad o si se lo apeábamos por exigencias de verdades palmarias. Respecto a lo de llevar una vida “ostentosa”: el haber elevado a norma esta prohibición no viene sino a reconocer que ustedes la llevan. No saben nada de nada en cuanto al ejercicio de sus “dignidades”; pero llevan una vida “ostentosa”, es decir, se dedican a hacer gala de lujo y a ostentar las prebendas de su cargo en contra de lo que todos sabemos que debe de ser el comportamiento de personas sesudas y sabias que se ocupen de la resolución de los graves problemas de la Nación: una vida privada impoluta, en el silencio y el recogimiento que exige el trabajo concienzudo, sin estridencias ni alharacas, sin apariciones en los medios que cercenan los tiempos de trabajo, sin pasarelas de moda… Por lo demás: ¿qué es y quien va a decidir si lo es una vida “ostentosa”? ¿Se refieren a ir en un lujoso automóvil guiado por un mecánico? ¿A vivir en un palacio en los barrios multimillonarios de la ciudad? ¿A dar y a acudir a fiestas suntuarias? ¿A comprar propiedades de alto nivel? ¿Dónde empieza y donde termina la “vida ostentosa”? Todo lo que he enumerado se da en ellos como mínimos existenciales. Lo de no recibir regalos es algo que rompe moldes. ¿Es que los están recibiendo ahora y desde antiguo? Es confesión de parte la prohibición que se reglamenta, porque nadie prohíbe lo que no se hace. Y cada regalo, en esas esferas, lleva aparejada una petición, un favor, una prebenda. Y ¿Quién va a controlar que los ministros no reciban regalos? ¿Es que se hace hoy una lista de los regalos que se reciben en cada despacho ministerial o en casa de su titular? ¿O van a establecer la obligación de que cada uno de ellos haga una declaración mensual de los regalos que recibe?
Mas: El Supremo confirma la sentencia por el montaje contra el director de El Mundo. No diré si me alegro o me conturbo por esta noticia: solo que también las sentencias de la justicia se ponen hoy en tela de juicio y que producen poca seguridad al público; pero me preocupa más que eso el que la sentencia haya sido confirmada por el Supremo a los diez años de producirse el fiasco. Diez años (una buena proporción de nuestra vida, sobre todo si consideramos la vida laboral) ha tenido que estar sometido a las sospechas y correspondientes críticas y descalificaciones el buen nombre de un personaje cuya profesión depende en buena medida de su reputación pública. Y ¿dieciocho años para el conjunto de los autores de la farsa, que al parecer hicieron un montaje en el que se ponía en solfa la decencia moral de esa persona? Si eran seis, tocan a una media de tres años. ¿Tres años para castigar un ataque a la intimidad “de especial gravedad”, “especial insidiosidad” e “intensa ofensividad” (sententia dixit)? ¿Un tal ataque a la honorabilidad tiene esa sentencia que jamás será cumplida por dimes y por diretes? Me aterra verdaderamente seguir viviendo en este país, antiguamente llamado España..
Otro: Putin transmite a Zapatero su preocupación porque (el titular dice “por que”) un atentado pueda cambiar la política de cualquier país. ¿Le estaba regañando? ¿Le conminaba a que las huestes bárbaras (islamistas y vascoterroristas) que habitan y asolan España no repitiesen la jugada en otras latitudes? ¿Qué respondió a ello Zapatero? Simple perplejidad del lector. Y no hemos salido de la primera página.
Otra: GLEZ. DE CHAVARRI (perdón) DE TXABARRI así, a lo vascuence inventado, premia a un personaje que fue procesado por colaboración con ETA. Y el premio que concede “su” Diputación de Guipúzcoa es ni más ni menos que el primer Premio Derechos Humanos. Si, ya sé que no os sorprende, que estamos todos ya concienciados. ¿No fue mucho más tremenda la excarcelación del criminal Ternera porque había sido designado para la Comisión de Derechos Humanos? ¿Qué entienden todos estos paniaguados por “Derechos Humanos”? Y todos lo aguantamos a pié firme. Solo me pregunto una vez más: ¿No hay una fiscalía del Estado que debiera tomar cartas en estos asuntos?
Don Javier de Ybarra nos cuenta en la cuarta que “cuando alguien desea ser, a un mismo tiempo, banquero y empresario, suele surgir el caos de las cuentas”. ¿Nos toma por imbéciles este señor? ¿Se han visto, acaso, cuentas más caóticas que las de un banco? ¿Qué entiende el señor banquero por caos? No se referirá a las cuentas en paraísos fiscales, a los traspasos fraudulentos, a la creación de cuentas opacas fiscalmente, a los chanchullos con los inmuebles de los que se apoderan impunemente cuando están cercanos a finalizar su pago, con beneficios agiotistas… Me parece más bien que se refiere exclusivamente a dos cosas inconfesables: la pertinaz oposición a que alguien que no pertenezca a los clanes bancarios detente el control de un banco; y la reticencia a ser retirado de prebenda tan sabrosa como esa presidencia.
Isabel San Sebastián nos regala con un artículo sobre el agobio montado por el ejecutivo en torno al poder judicial. Lo titula “Montesquieu”. Es otra de las perlas con que nos sorprende el gobierno de la Nación: la separación de poderes es una de las más delicadas prendas que debe de guardar un sistema democrático para asegurar su independencia y no caer en la ruda tentación de tiranía. No es que sea un invento de los teóricos de la Revolución francesa: que algún día escribiré sobre la antigüedad que tal separación tiene en nuestro suelo, desde los tiempos de los Reyes más antiguos: San Fernando, Alfonso X,…. Enrique IV; pero aquí con separación seria y veraz, con separación real y absoluta de los poderes. Son historias celosamente guardadas en el baúl de lo “políticamente incorrecto” y que nos llevan al desconocimiento de nuestras raíces. Pero al menos deberían de guardar las formas y no añadir a la trampa de unos poderes ejecutivo y legislativo partitocráticos herméticamente fusionados, el suplemento malicioso de un control sobre la judicatura. Ahora ya podremos estar seguros de la poca fiabilidad del poder judicial y de las sentencias con que se nos regale, no solo a título privado sino (y esto produce mayor inseguridad ciudadana) a los efectos de resolución de litigios con el sector público.
¿Queréis más? En la última página está, como siempre, el artículo del engolado Francisco Umbral (no recuerdo ahora su nombre real). Es cierto que ha variado en los últimos tiempos sus posicionamientos políticos y que ha llegado incluso a ser un tanto incorrecto (de lo cual me alegro). Pero tiene una manía creciente con el tiempo: su anticlericalismo y su tozuda crítica a la Iglesia Católica, como un Peces Barba cualquiera. Su postura no para en el laicismo: se inmiscuye constantemente en los Dogmas que nada le importan porque no están hechos para él, como no lo están para cualquiera que no los acepte voluntariamente. Y llega a tomar a chufla cuestiones que para muchísimos españoles y para gran parte de los habitantes de este mundo, aún no globalizado, son sagradas. Y ofende; ofende muy gravemente. Tanto, que la mayor parte de las veces que decido leer un artículo suyo (curiosidad para comprobar por dónde pajea según pasa el tiempo) tengo que tirar el periódico al suelo porque no me sale de mis casillas soportar semejantes insultos. He llegado tan solo al párrafo en que dice (no sé si me atrevo a transcribirlo, porque, desde luego, náusea, me produce: lo hago solo porque comprueben las buenas gentes hasta qué punto podemos enfadarnos con sus diatribas): “…porque está escueto de meter goles (habla de Beckham) como San José estaba escueto de darle garlopa a su señora.” Supongo que este señor tendrá padre y madre, aunque ignoro la relación que tenga con ellos, que a lo peor ha hecho como hizo el señor Carrillo (otro excelentísimo) que renegó de su padre y se hizo hijo adoptivo (por su cuenta, claro) de Stalin, ese monstruo de tiranía. Pero conste donde convenga que le mando un recadito para ambos y que todos sabemos en qué consiste el recadito: y no llego ni a la infinitésima parte de su insulto, por lo que lo repito infinitas veces.
Este es el panorama de hoy, el pan con que nos amargan la existencia los Ilustres de la cosa pública. ¿Qué? ¿Nos marchamos?

Javier de Echegaray
jechegaray@siapi.es

NO ME BASTA (Manuel Parra Celaya)

NO ME BASTA (Manuel Parra Celaya)

Mi admirado Juan Manuel de Prada, escritor como la copa de un pino y sin pelos en la lengua ante lo políticamente correcto, se quejaba hace pocos días en un artículo de la ausencia del latín en los planes de estudio, aspecto con el que estoy totalmente de acuerdo. Aprovechaba para lanzar un dardo al mundillo de los políticos, añadiendo que, quizás por eso, desconocían el sentido de “patria”. En este caso, añado a mi aplauso un matiz: no basta, sea dicho con todos los respetos a la etimología de la palabra y con escaso hacia los susodichos políticos.

Si “patria” significa etimológicamente “la tierra de los padres”, yo le añado el valor, todavía mayor, de “herencia para los hijos”. Y aquí estoy más cerca del gran don Miguel de Unamuno, cuando decía que España, más que nuestra madre, debía ser entendida como nuestra hija.

Y ello en dos sentidos: hija en el sentido de que debemos hacerla día a día, sin conformarnos con lo que nos ha sido dado o establecido; hija, también, en el sentido de patrimonio que no se puede moralmente dilapidar porque una determinada generación –como la actual, dicho sea sin señalar- sienta ganas de echarlo todo por la borda o le importe una higa cualquier asunto que no sea su puñetero bienestar.

Una patria es como una fundación en la Historia; fue constituida en un momento dado y existe la obligación de transmitirla acrecentada, no disminuida; sus fundadores –patronos- formalizaron esa fundación de cara al futuro, mediante un proyecto. Cada generación debe actualizar el proyecto, esto es, hacerlo acto, no mera potencia, en términos aristotélicos, y no dormirse sobre los laureles, viviendo de las rentas del pasado, ni rompiendo, en un momento de locura, el acuerdo fundacional. Sí que puede –y debe- incluir su proyecto en otro proyecto más amplio (universalización), pero no trocear la herencia recibida como si se tratara de un roscón de fiestas.

La exigencia, por tanto es doble: de cara al pasado, no tergiversar la fundación, arte en que son duchos los nacionalismos de cepa más o menos racial o lingüística; de cara al futuro, procurar que los hijos, las generaciones venideras, la reciban en su integridad (unidad) o acrecentada espiritual y materialmente por su incorporación a una tarea más ambiciosa (proyección).

¿Y de cara al presente? Hacer frente, con plena conciencia, a quienes se permiten el lujo frívolo de dilapidar la herencia patrimonial. Siempre he dicho al respecto que tan responsables son quienes actúan como separatistas o separadores como quienes se encogen de brazos y les trae al fresco la maniobra política de fragmentar una bella construcción histórica.

Hoy es más necesario que nunca institucionalizar y popularizar una patriotismo, es decir, una identificación con el proyecto llamado España; y no hablo de “populismo” o de “patrioterismos”, que no son más que sucedáneos. Un patriotismo anclado en la sociedad, no en la política. Un patriotismo auténticamente social, exigente y transformador de lo caduco.

Cambiarán las Constituciones, los regímenes y los gobiernos. Permanecerá la Patria, quizás integrada, junto a otras Patrias, en una Patria mayor. Pero nunca disminuida, amputada, sólo por exigencias de un neocaciquismo ambicioso o por cobardía de una sociedad política vacua.

Dicho y rubricado en esta Cataluña del asombro y de la dispersión.

Manuel Parra Celaya es Profesor de Enseñanza Secundaria

JOSÉ ANTONIO, ¡QUÉ INCOMODIDAD! (Falangistas de Cartagena)

JOSÉ ANTONIO, ¡QUÉ INCOMODIDAD! (Falangistas de Cartagena)

Desde los primeros momentos de su vida pública José Antonio resultó incómodo, desconcertante y causa de desasosiego para las personas próximas a él pero aún no deslumbradas por él. Ya en la ardorosa defensa de su padre el Dictador y una vez exiliado y muerto en París, José Antonio comprueba la tibieza de los otrora entusiastas de la Unión Patriótica paterna. Y los fugaces tres años de actividad política ya plenamente falangista producen una constante desazón entre las derechas ( teórico marco vital en el que se desenvuelve), que no saben si amarle u odiarle; y también entre aquellas izquierdas incendiarias que veían en aquel señorito “fascista” un verdadero competidor que reclamaba para el pueblo más justicia que el odio que ellos profesaban, más igualdad que la de la miseria común y más libertad que la de quemar iglesias.
Vilmente asesinado entre esperpéntica legalidad (¡recuperemos la Historia!), su “presencia” perdura durante la Guerra Civil produciendo una enorme incomodidad entre los mandos militares que le vieron como el más seguido general, que aglutinaba lo mejor de aquellas dos españas fratricidas. Como él era intangible...condenaron a muerte a su sucesor, al segundo Jefe Nacional, a Hedilla.
Durante los cuarenta años siguientes José Antonio fue también incómodo para el régimen de Franco porque la colaboración en la necesaria victoria en la contienda no apagaron las exigencias de justicia social ni de esperanza solidaria tanto entre los falangistas que habían contribuido -¡y de qué manera!- en el esfuerzo bélico, como aquellos otros que parodiando a Ortega decían ¡ no es esto, no es esto!
Y , tras la Transición, tras la practica desaparición de lo falangista de la verdadera vida política nacional, mientras los grupúsculos falangistas nos debatimos entra la miseria y la inanición, entre la división y la atomización, la figura de José Antonio, aún presente en millones de conciencias, continúa produciendo punzante incomodidad, porque cientos de miles de hombres y mujeres de la oposición y de la “posición” han mamado sus inquietudes en las siempre ilusionantes páginas doctrinales joseantonianas. Porque no están cómodos (están “incómodos”) en una mayoritario partido de derechas que no es “ ni carne ni pescado”, que permite abortar, pero “no demasiado ( “solo” unos 50.000 fetos destruidos al año), que transige con unas autonomías que consagran la desigualdad entre los españoles y que fomenta un sistema ultracapitalista que enriquece a los ya ricos y empobrece a los ya pobres. Y tampoco están cómodos los partidos de la izquierda en el poder porque desde su perpetua losa de Cuelgamuros le recrimina la permanencia del odio cainita ante lo espiritual, ante la permanencia de unos pocos valores , ante la unidad entre los hombres y las tierras y las oportunidades y el pan y la justicia...
Y nosotros, los pocos miles que aún nos sentimos iluminados por una doctrina de amor, de honor y de dignidad, por una doctrina que nos acompaña en el peregrinar, también nos sentimos profundamente incómodos cuando nos enfrentamos a otro 20 de noviembre, cuando miramos su retrato, o su austera corona de laurel. Y, sobre todo, cuando los cartageneros –otra vez en la Serreta- a la intemperie- oímos su testamento político y nos sentimos empequeñecidos ante tanta generosidad, ante tanta entrega en un joven de solo treinta y tres años que suplicaba que fuera la suya la última sangre vertida en discordias civiles.
Nuestro deber en esta hora oscura e incierta es “ producir inquietud”, espolear las conciencias para que el objeto de la actividad política y social no sea el “mal menor”, como parece serlo, sino el “bien mayor”, el acercarnos lo más posible a la “ciudad perfecta”, a la armonía entre las tierras y los hombres de España y del mundo
Mientras tanto: ¡Seamos incómodos!
Falangistas de Cartagena. 20 de noviembre de 2.004

EL MITO DEL ESTADO LAICO ACONFESIONAL (Javier de Echegaray)

EL MITO DEL ESTADO LAICO ACONFESIONAL (Javier de Echegaray)

No es laico, que es profundamente anticristiano, que odia con furibundia de bestia inmunda a la Santa Religión Católica, a su doctrina, a su obra civilizadora de 20 siglos.
No es aconfesional, que confiesa con descaro doctrinas krausistas, darwinistas, marxistas y cualesquiera otras que tengan arraigo en el destartalado y tanto tiempo ha vencido gnosticismo; que acepta y adopta dogmas mucho más estrictos, más autoritarios y tiránicos que la simple y sencilla doctrina cristiana, impulsora de la civilización más justa, más pura, más acabada y más perfecta que han visto los siglos desde que el hombre ocupa y enseñorea la Tierra.
No es democrático, que solo utiliza al pueblo, débil y desnortado agrupándolo en masas moldeables a través de doctrinas idiotas presentadas como la quintaesencia de la modernidad intelectual, para moverlas a su gusto y entramparlas en sanguinarias revoluciones de las que solo se pretende el aniquilamiento de una civilización, la criminal desaparición de numerosos sectores de la humanidad.
Solo le mueve el odio a la Religión (y no la apostillo porque solo la fe católica es la única Religión, que todo lo demás son meras filosofías, sistemas de pensamiento y hacemos parco servicio a nuestra fe tratándolas como iguales); y bajo la falaz concha del laicismo, de la aconfesionalidad, de la manida separación de la Iglesia y el Estado, solo se esconde, ladino, ese odio irrefrenable a nuestra fe; apenas si se adorna con las galas mendaces de tesis mil veces arruinadas que se nos presentan con atributos de religión y que no son más que otros tantos intentos de subvertir ese modelo único e inigualable que dio cultura, luz, veracidad y progreso (auténtico) al ser humano.
Se carga con sus más negros tintes cuando se aplica a Iberia, solo porque Iberia es la última unidad mediterránea que forjó su imperio en defensa y expansión de nuestro Santo Credo (aquel mismo que se formuló en Nicea y que sigue tan vivo como en su primer momento); y que asumió esa labor como único Destino de su ser, con calado eterno que trasciende a lo universal, traspasando los tiempos y los territorios, acaparando el área de la Creación entera.
Porque solo Iberia abomina de sus ininterrumpidos y siempre fracasados intentos de demolición de la civilización que creó la doctrina del cristianismo; y solo Iberia ha conseguido vencer, en desigual batalla, sus conatos.
Durante los tres últimos siglos, la machacona insistencia de sus intentos ha sido respondida con decisión por nuestro pueblo en cualesquiera circunstancias, incluso cuando previamente lo han decapitado mediante la traición felona de un rey que entrega la corona al extranjero hijo de la revolución francesa; o cuando han implantado en nuestro suelo las doctrinas, disimuladas más o menos, de su democracia y nos han puesto en manos de nuestros enemigos, al albur de sus traiciones inexcusables.
En estos tres siglos, han conseguido la expulsión de los Jesuitas, el instituto más digno, inteligente y eficaz de cuantos han surgido de la Iglesia, solo porque se formó con el designio fundamental de luchar contra sus falacias y contra las desviaciones que infiltran en las masas; han conseguido que todo un Papa de la Iglesia Católica firmase la disolución de esa misma Orden mientras comentaba que aquella firma condenaba su alma; han arruinado para siempre el único tribunal que consiguió con su firmeza evitar tanta desgracia para la humanidad; han llevado a cabo el mayor expolio de la Historia apoderándose con artes de ratero barriobajero de los bienes que el pueblo, durante siglos, había puesto a disposición de la Iglesia a mayor gloria de Dios y que, por tanto, tenían carácter de sagrados, o quemándolos cuando no han podido robarlos, borrando así las mejores obras de arte que jamás el ingenio humano alumbró y cambiándolas por mamarrachadas infantiles y torpes, sin arte ni gracia, a las que llaman arte tan solo porque sus marchantes internacionales han pagado sumas significativamente altas por ellas; han llegado a proclamar, con el apresuramiento y la improvisación del torpe, que España había dejado de ser católica, en boca de ese imbécil, blandengue y maleable Azaña cuyas indecisiones cavaron su propio infortunio, abandonado de sus corifeos tan traidores como él mismo; han asesinado a mansalva sacerdotes, vírgenes entregadas a Dios, Obispos y Cardenales, simples creyentes, en racias que llegaron al más alto de sus clímax cuando un puñado de maleantes exterminó en el término de dos o tres meses a 12.000 cristianos por el mero hecho de serlo, ante la mirada complacida del poder político o promocionado por él mismo. Machacan con su incerebral cerrilismo iterante a este Imperio que aún hoy forma el último baluarte, rayo de esperanza, para una humanidad desasistida, a punto de fenecer por los siglos; manchan cuanto tocan y convierten a la sociedad en una nueva Sodoma delirante y sucia en la que vale cuanto degrada al ser humano y sus instituciones más preciosas y destruye nuestras más caras y altas instituciones.
¿Por qué tanto encono y tanta concentración en nuestra Patria, cuando vemos que en otros parques en los que se inyecta el veneno de la democracia, no se exige con virulencia tan inusitada ese laicismo, esa aconfesionalidad y esa mustia separación de Iglesia y de Estado?
Ni aún en la Gran Bretaña, solar en que se inventa la tramoya y artificio del sistema, encontramos remedos de tanta mala fe en esta lucha. Yo os diré por qué:
Aún la corona es allí jefatura de la iglesia Anglicana y parece que eso no molesta para nada a la democracia, a pesar de lo que ésta impone al resto del mundo como ejemplo paradigmático de todas ellas. Está claro que lo decretado para los demás países democráticos acerca de esta separación, no manda para nada en la ejemplar Inglaterra; que a nadie molesta que allí no se cumplan los requisitos de una separación evidente entre ambas fuerzas. Cabe preguntarnos a renglón seguido las razones de esta distinción que hace que no sea combatido allí lo que la democracia persigue a fuego en Francia, en Alemania, en los propios Estados Unidos. Y no necesitamos ser muy agudos para encontrar la respuesta: la Iglesia Anglicana no estorba para nada los designios del poder oculto que es quien imparte las normas de obligado cumplimiento de la democracia. La victoria de los ocultistas sobre la Iglesia Católica en Inglaterra se consumó hace ya muchos años, cuando la camarilla de consejeros (todos ellos sionistas) de un gran imbécil como lo fue Enrique VIII, aprovecharon sus veleidades sexuales que le llamaban al lecho de Ana Bolena (astuta dama de Catalina de Aragón que supo atraer las aficiones sensuales del Rey y se negó después en rotundo a transigir con ellas si no fuese por ocupación del tálamo nupcial) y ante la lógica oposición de Roma a conceder una nulidad que no tenía apoyatura alguna en el Derecho Canónico. Aprovechó, digo, para proponerle la separación de la Iglesia Católica y la constitución de su propia iglesia en la que el monarca de turno sería jefe nato de la misma: pudiendo entonces manejarse a su antojo y separándose así “legalmente” (entre comillas porque es mero subterfugio ajeno a la moral natural y, por supuesto, a las normas de la Iglesia) de su esposa, con lo que conseguía sus libidinosas pretensiones de yacer con la barragana que, muy a pesar de todo, no cambiaría su calificación moral íntima. Al baboso le gustó la jugada; y pronto se le pusieron a disposición las constituciones de una nueva iglesia que denominaron astutamente Anglicana (nadie es capaz de pretender que el imbécil fuese capaz de formular todo un credo y una constitución pseudoteológica), consumando así la separación de la obediencia a Roma, propósito indiscutible de sus corifeos. La cosa es más complicada y tiene connotaciones más extremas: como resulta lógico, los certeros, sibilinos y ocultos constructores de la nueva religión, se instalan en las propuestas del protestantismo (de muy superior calado que el que hoy se le concede en muchos aspectos pero, en lo que respecta a nuestro discurso, el de haber sido cuna de nacimiento de las modernas tendencias materialistas que dejan camino libre a la expansión de políticas economicistas y hedonistas, permitiendo la entrada y el asedio al que hoy estamos sometidos los países de occidente). La camarilla se afianza de tal modo en el favor continuado de la corona inglesa, que proceden a concentrar la mayor parte del pueblo judío en sus territorios y que se construye el primer punto de expansión del sionismo en el mundo (algún día trataré este importante aspecto del Reino Unido). ¿Qué importa, a partir de estos postulados, que una corona directamente controlada por el poder soterrado del sionismo, vaya pareja y asociada con una iglesia creada a medida de las necesidades de Sión e instrumento seguro de la defensa de sus planteamientos fundamentales? La desvinculación de Roma se ha consumado y cualquier otra doctrina es incapaz de estorbar el avance de los encubiertos asaltantes. No es allí, por tanto, donde debe de librarse batalla contra los efectos vivíficos que la Iglesia Católica pueda infundir a la política de cada país sino, bien al contrario, la ayuda que el sionismo recibe de su subsistencia es del todo acorde con sus pretensiones. Por lo que ahí tenemos, al pueblo inventor de la democracia e impulsor de las constituciones que obligan por encima de cualquier otra norma a la maliciosa separación, al laicismo atrabiliario, haciendo gala de no aplicarse el dogma como ejemplo.
El resto de las democracias (Francia, Alemania, Estados Unidos) sí acogen en sus normas la necesaria independencia de los poderes político y religioso; pero son preceptos descafeinados, carentes siempre de la obstinación y el encono con que se ha tratado este aspecto en la carta democrática en España.
Ninguno de los pueblos que han abrazado sistemas democráticos representan un peligro tan visible e inmediato sobre las pretensiones del sionismo: la vieja y gastada Francia, adormecida ya durante dos siglos largos con el opio de una Revolución infame y asesina, no tiene necesidad de más requisitos para cumplir los objetivos sionistas que los de la separación de Iglesia y Estado, no vaya a ser que un gobierno que acatase las normas de la Iglesia Católica (solo pensarlo da risa: ¿os imagináis al gran mallete del Gran Oriente francés adaptándose a las instrucciones de Roma?) diera al traste con una labor completa y terminada. En cuanto a Alemania, aún habiendo sido dominada por el sionismo en lo material y en lo intelectual, ha puesto de manifiesto que cualquier descuido les puede llevar a medio descubrir los arteros manejos de una invasión silenciosa y oculta y a revelarse contra ella. Pero el problema que plantea Alemania es de orden muy diverso. Su metodismo teutónico que en muchos aspectos no es más que cabezonería cerril y que tan útil les ha sido para determinados sectores de la actividad humana, les impide reconocer e identificar los arcanos del destino político de los pueblos. Y, por supuesto, tampoco del suyo propio (tal vez sea que no lo tengan y que solo se guíen por utilidades técnicas). Lo cual les lleva, irremediablemente, a la confusión. En efecto, en su última y desesperada lucha contra la opresión a que estaban siendo sometidos por parásitos infiltrados que habían hecho presa en sus fuentes económicas, en sus medios de producción, en sus circuitos comerciales y les asfixiaban con sus manejos y sus usuras, cometen nada más y nada menos que el más grave error: el abrazar una tesis racista contra las tesis racistas de sus encriptados invasores. Con la diferencia de que el racismo que subyace en los planteamientos sionistas es universal y muy elaborado, de muy amplio espectro temporal; y el racismo que abrazan los teutones como reacción, es pequeñito, de vía estrecha, de reducidas miras locales. Cuando dos tesis se enfrentan y ninguna de las dos es portadora de la Verdad Absoluta, la que es más completa es la que vence. Luego era inexorablemente previsible la ruina de la nación alemana. En este caso, insisto, para el sionismo carecen de importancia ideológica los planteamientos de Alemania: un país que dio nacimiento a las tesis protestantes, que ha sido cuna y campo de cultivo de toda filosofía del Anticristo, que toma por racionalismo una cosa que está muy lejos de la razón, no debe de ser combatido con las armas de persecuciones religiosas. Los ataques se centran allí fundamentalmente en la corrupción del pueblo (en especial de la juventud) y en la prevención del renacimiento de nacionalismos exarcebados y fanáticos que les lleven a nuevas ansias expansionistas. Y es la política que se ha llevado a efecto con ese desdichado pueblo. La rematan poniendo a la cabeza de cualquier resurgimiento nazi agentes que lo inutilizarán en el momento más crítico. O provocando ellos mismos esos resurgimientos para atraer a un corral vencido de antemano a la clientela política que aún es capaz de no sentirse avergonzada por su historia.. No tiene mayor importancia la oposición a los posibles efectos de una recaída en la obediencia católica.
Los Estados Unidos forman un cuerpo amorfo, muñeco de paja elaborado a la medida de las aspiraciones sionistas cuando el sionismo decidió trasladar su capitalidad a la Nueva York de esa gran muralla que es Wall Street. La proliferación de capillitas de distinto credo protestante y el fraccionamiento de los cultos en un mosaico multidisciplinar, resta importancia a la lucha contra la Iglesia Católica y mantiene los fines del poder mundial sin mayores distracciones. Cuando alguna vez ha surgido un peligro de expansión del catolicismo, se ha solapado mediante el asesinato directo y aún con la caradura de explicaciones apresuradas y someras que han formado un cuento que ni aún los niños tragarían.
¿Por qué, entonces, en las constituciones que dictan para España y en los esfuerzos no constitucionales, se acerba hasta extremos de paroxismo el anticatolicismo? Algunos de mis lectores (si es que los tengo, que jamás presumiré de que existan y menos con el rango de habitualidad) podrá recordar que en un artículo a propósito de los dicterios del tal Borrell y su arremetida contra el Santo Tribunal de la Inquisición (creo recordar que el artículo se intitulaba “La Respuesta de España”) di a conocer un texto masónico (mencionaba el lugar en que podía ser examinado) en el que después del desmantelamiento del Tribunal se daban órdenes muy concretas en 1.823 y 1.825 para que, por todos los medios que fuesen necesarios y por muy costosos que éstos fueran, se evitase de cualquier manera el restablecimiento del dicho Tribunal: y confesaban los mandilones que emitían tales órdenes que “sólo una institución como esa podría acabar en tres meses con la labor que habían desarrollado las logias durante noventa años”.
He aquí la médula del problema: Una España dirigida y auspiciada moralmente por la Iglesia Católica sería imposible de desmantelar por los planteamientos del sionismo. En España no basta con que se consiga la separación del Estado y la Iglesia: las experiencias de acción sobre nuestro pueblo les han convencido finalmente de que esa separación no tiene efectos graves sobre nuestro pueblo: porque por muy controlado que tengan el poder, por mucho que lo inunden de traidores masones y de sionistas disfrazados, el pueblo sigue fiel a su fe católica y desconfía de poderes que le llevan a la ruina moral y material. Consiente tales gobiernos si no le queda más remedio: pero se pone de espaldas a ellos y sigue obedeciendo fielmente las instrucciones que emanan del púlpito. De nada les vale el gigantesco esfuerzo que han tenido que aplicar, los enormes dispendios que han debido realizar, el costo de la compra de tantas voluntades débiles, porque al final triunfan las esencias del pueblo español y acabamos expulsándolos de los sitiales que tan inicuamente han ocupado. Pueden seguir matando desvergonzadamente católicos en España (curas, monjas, jerarquías, simple creyentes que rehúsan renegar de sus fe): se transformarán en nuevos ejemplos para el resto del mundo y su sangre será semilla que dará nueva fuerza al árbol inagotable de la fe en Cristo Dios: como han podido ver con las multitudinarias canonizaciones que S.S. Juan Pablo II ha hecho de mártires de las hordas rojas durante la República y la consecuente Guerra.
Sólo se me puede preguntar por qué en esta ocasión, en la constitución del 78 no se refleja un odio tan mortal como en las anteriores a la Iglesia y a sus instituciones. Es fácil: ni lo permitían las circunstancias ni era aconsejable con la coexistencia de experiencias históricas recientes que aún estaban en la memoria de la inmensa mayoría. Pero tiene el mismo poso y ahora empiezan los devaneos de una persecución de mayor encono que nos llevará a las mismas. Ninguna otra cosa pretende el diálogo político continuado al que asistimos en cuanto a los cambios en la Constitución: secesionismo y esa pretendida “laicidad” más torpe y exacerbada que hasta ahora son su norte y sus guías.
Sí hemos de advertir, como guía de viaje de los débiles, que las cosas vienen peor dadas en esta avalancha: las enseñanzas que recaudan en cada una de sus derrotas les hacen rectificar y atacar con nuevos trucos. Y el peor de ellos es el de la infiltración. Han calado con fuerza en sectores importantes de la Iglesia Católica las mentiras de una necesarias disyunción de ambos poderes; en unos casos por ignorancia y por convicción de la propaganda enemiga; en otros, por la infiltración de ideas laicas y vitalistas (en el sentido de su contenido económico) que vienen de la mano de doctrinas como la “Teología de la Liberación”. Y hora es ya de que empecemos a desmontar esas farsas que parecen haber tomado carta de naturaleza entre nosotros. La fuerza insistente de una censura inmisericorde sobre el pensamiento moderno y sobre los medios de comunicación se adueña hasta de nuestra ideología y llega a transformar en verdades proposiciones que son falsas y torticeras desde sus inicios y que han sido ya combatidas con fuerza y eficacia desde nuestra limpia patrística. Pero el enemigo es contumaz y, acaso falto de mayor inteligencia para idear nuevas patrañas, vuelve sin descanso sobre las mismas que ya hace más de 20 siglos expuso.
Nosotros entendemos que un Estado, que es el encargado de hacer la política de una Nación, no puede caminar a ciegas en el terreno de la moral y de la ética. Es fundamental que un credo ético y moral informe los límites de sus normas, de su legislación, de su justicia y de todos sus planteamientos, incluso de las formas de llevarlos a cabo. Y que esté siempre iluminado por la fuerza de su destino histórico, único al que debe de atender en su desarrollo. De lo contrario vivimos en la barbarie y sometemos a los pueblos al capricho, este sí tiránico, de quienes tienen en su mano la decisión de los poderes que conforman el Estado. Hasta los pueblos más primitivos tenían sus códigos religiosos a los que se plegaban todas las decisiones del poder; y sus sacerdotes, o magos, o arúspices, o lo que fuesen en cada escala de la civilización, informaban a los poderes públicos de la moralidad de sus actos. No parece que sea conciliable con esa tendencia universal que ahora vengan a despegarnos, a arrancarnos de nuestras convicciones morales y pretendan que puede campar por sus fueros el poder político sin sujeción ninguna a la norma moral. Y esto pasa y se repite en todos los pueblos de la Tierra que abrazan como sistema político la democracia: quieren actuar a su manera, fuera de cualquier planteamiento moral o de justicia; y como no pueden dictar las normas que les permitiesen esa marcha, por lo aberrante e inhumano de sus planteamientos, optan por despojar a los pueblos a los que atacan de cualquier defensa legal, jurídica o de policía.
Muy en especial tratándose de un pueblo como el español cuyo único destino histórico es el de propagar la fe católica en el mundo entero para lograr esa Paz Universal tan deseada por todos pero que tiene dos enfoques muy distintos: se alcanzará bajo la Verdad universal del cristianismo o bajo el imperio de las sombras del satanismo. Los pueblos, confundidos por el avance de las ideologías y tribus del segundo, han olvidado la distinción de ambos caminos y anhelan esa paz con el falsete de su conducción a la Gran Mentira Universal; y se la ofrecen instaurada ya, sin que medie proceso alguno de mostrar su pretendida supremacía o de la conquista natural de sus fines.

El caso español es muy especial y requiere de un trato especial por parte de nuestros enemigos. La catolicidad del Estado es consustancial a la idea misma de la Patria Hispana, siendo ambos términos el uno definitorio del otro e inseparables en su esencia. Entendemos el Estado como la institución cuya finalidad única es el ordenamiento de todos los medios humanos, espirituales y materiales de la Patria a la consecución de su Destino Histórico; nunca como instrumento de procura del bienestar material del pueblo. Con la grandeza de España queda cubierto el objetivo de que nuestro pueblo tenga acceso a los medios que le son necesarios para su normal desarrollo y para el cumplimiento de sus funciones trascendentes; la abnegada entrega de individualidades, que ponen en riesgo sus propias vidas y fortunas, a tan trascendental Empresa, procura la grandeza y la riqueza a quienes se han mostrado merecedores de detentarla, únicos que deben tener acceso a los rangos sociales superiores porque su sacrificio y su valor es la única garantía de que no abandonarán la procura de sus fines.
Por eso, sólo por eso, los medios y los instrumentos de devastación de la cultura tradicional, en el caso de España, han de ser más severos que los aplicados al resto de los países de Occidente: la educación laica debe de imponerse como imperativo indispensable y con caracteres más lúgubres que en el resto del mundo –hemos de producir monstruos sin cultura desconocedores de sus raíces, desarraigados de su historia y de su pasado-; la persecución a la Iglesia debe de ser demoledora; las órdenes y los clérigos deben de desaparecer; sus bienes y los bienes comunales han de ser asaltados y la persecución es a muerte y se acompaña con la consigna de proceder a la destrucción integral de segmentos completos de la sociedad. He aquí el secreto del uso de tan extremos procedimientos en el caso de España.
Nosotros deseamos un Estado que tome base firme en la doctrina de la Iglesia católica; y una Iglesia resuelta a asistir los derechos del Estado y marcar la línea de su moralidad. Y confesamos la voluntad de que Estado e Iglesia caminen juntos por la vía de la consecución de nuestro Destino Histórico Universal. Abominamos de cuantos cantamañanas inundan nuestros oídos con la salmodia vieja y gastada de abandonar a su suerte a la Santa Iglesia Católica. Pero, ¡ay de aquel que utilice el púlpito y la cátedra de Pedro para propalar la ignominia de las mentiras y de la confusión!

Javier de Echegaray
jechegaray@siapi.es
4 de Octubre de 2.004

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POETA DE LA GENERACIÓN DEL 27 ASESINADO EN LA GUERRA CIVIL (Javier Compás)

POETA DE LA GENERACIÓN DEL 27 ASESINADO EN LA GUERRA CIVIL (Javier Compás)

Pues no, no me refiero a García Lorca, sino a otro poeta andaluz, asesinado en Málaga por milicianos republicanos en 1936, precisamente diez días después del granadino.

Se cumple este año el centenario del nacimiento de José María Hinojosa, poeta y hombre de campo, que vio la luz en el malagueño pueblo de Campillo en 1904. Curiosamente comparte nombre y apellido con El Tempranillo, famoso bandolero del siglo XIX que galopó por las sierras andaluzas.

De familia acomodada, defendió sus convicciones políticas durante la IIª República española, llegando a ser Secretario de la Federación Provincial de Sindicatos Agrícolas de Málaga, desde donde abogó por la libertad de trabajo para los agricultores malagueños en contra de un decreto promulgado por el socialista Largo Caballero que abocaba a los trabajadores de los pueblos de tierras más pobres a no poder trabajar en otras localidades más fértiles.

Su dedicación política acabó por hacerle abandonar su faceta poética tras haber sido uno de los escritores más vanguardistas de su época.

Hinojosa conoció y trató a Lorca, a Dalí, a Rafael Alberti, entre otros. Como poeta, fue el autor de la primera obra surrealista que se escribió en España, La Flor de Californía, de 1928. Fue en los primeros años veinte, mientras estudiaba en la universidad de Granada, cuando consolida su amistad con Lorca. Colaboró en la edición de la revista “Litoral” con Emilio Prados y Manuel Altolaguirre y, junto con el mismo Altolaguirre y José María Souviron, dirigió la revista de breve existencia “Ambos”.

Salvador Dalí ilustró su primera obra, Poemas del Campo, donde dibujó un retrato del autor. Primera obra de apariencia sencilla y popular, desde donde evolucionó a escritos como Orilla de la luz, La sangre en libertad, pasando por la mencionada La Flor de Californía.

Su amor al campo de su tierra malagueña se refleja en los siguientes poemas:

Encina
hija
de la tierra virgen.
De brazos,
desmesurados
y sublimes.
Gesto,
serio
y triste.
Tronco
añoso
y firme.
El peso
de los años muertos
te redime.
La Flor de Californía es obra de vanguardia, muy diferente al realismo rural que hemos leído en el texto anterior; se aparta de esa estética juanrramoniana para entrar de lleno en los ensueños surrealistas:

“... La mujer morena salió de la capilla de zinc y fue saltando con velocidad vertiginosa de una lámpara a otra, de un altar a otro, de una nave a otra.
Y no cesaba de oír por todas partes con euritmia de péndulo exhausto de cuerda:
- José María, José María,
Coge la flor de Californía. ...”.

Intimó con Alberti, ambos frecuentaban la Residencia de Estudiantes de Madrid; vivió la bohemia parisina junto a pintores españoles. Junto a José Bergamín y su esposa viajó a la URSS en 1928 para conocer los logros de la revolución soviética, de donde volvió tremendamente decepcionado.

A partir de 1931 colaboró afanosamente para crear un proyecto político en Málaga que se opusiera a las fuerzas de izquierda, acercándose en un principio al Partido Nacionalista Español de Albiñana y después a la Comunión Tradicionalista, por fin, fundó la sección malagueña del Partido Agrario Español.

El 22 de Agosto de 1936, dentro del terror desatado por los republicanos en Málaga durante los primeros meses de la guerra civil, José María Hinojosa, con tan solo treinta y dos años, fue fusilado junto a su padre y su hermano y su casa incendiada por milicianos rojos, fueron tres más de las 2.607 víctimas de la represión brutal que se desencadenó en la capital malagueña tras el 18 de Julio de 1936.

La Flor de Californía ha sido reeditada por la Fundación José Manuel Lara en edición de Alfonso Sánchez Rodríguez, poeta, profesor y especialista en la Generación del 27.

Javier Compás es Licenciado en Historia

LA GRAN NOVEDAD EDITORIAL DE 2004

LA GRAN NOVEDAD EDITORIAL DE 2004

Por vez primera, y con motivo del centenario del nacimiento de Ramiro Ledesma Ramos que vamos a conmemorar en 2005, se editan las Obras Completas del fundador de las J.O.N.S. y primer ideólogo del nacional-sindicalismo español.
Se incluyen, en los cuatro volúmenes de los que consta la obra, textos e imágenes inéditos, reeditados por vez primera o "clásicos" ya descatalogados.
Han compilado estas Obras Completas dos profundos conocedores del perfil y la obra de Ramiro Ledesma Ramos: José M. Jiménez, director de la página electrónica "Nuestra Revolución", dedicada a Ledesma, y presidente del Círculo Cultural "La Conquista del Estado", y Gabriel Server, historiador francés cuya tesis doctoral está dedicada al revolucionario zamorano. No han sido, sin embargo, dos personas las que están detrás de este empeño sin precedentes, sino un amplio equipo gracias al cual han sido posible que, de una vez por todas, vean la luz las más de 1.600 páginas que suman en total los cuatro volúmenes.
Esta edición excepcional ha sido patrocinada por la Fundación Ramiro Ledesma Ramos con la colaboración del Círculo Cultural "La Conquista del Estado". La edición y distribución corre a cargo de Ediciones Nueva República.
Estas Obras Completas de Ramiro Ledesma Ramos no pueden faltar en la biblioteca de ningún lector con inquietudes sociales y políticas. Un sueño hecho, por fin, realidad. Una oportunidad excepcional que ya está al alcance de todos.
El precio de las Obras Completas de Ramiro Ledesma Ramos será de 120 euros [+ gastos de envío]. Hasta el 11 de diciembre, existe la posibilidad de reservar anticipadamente ejemplares al precio de 100 euros [+ gastos de envío] efectuando un ingreso a favor del Círculo Cultural “La Conquista del Estado”. Los interesados en beneficiarse de esta oferta pueden ponerse en contacto a través de la siguiente dirección electrónica: info@laconquistadelestado.com

JOSÉ ANTONIO, LA ESPERANZA EN EL HORIZONTE (Francisco M. Mateos)

JOSÉ ANTONIO, LA ESPERANZA EN EL HORIZONTE (Francisco M. Mateos)

"José Antonio, la esperanza en el horizonte" (Ed. Barbarroja)
Autor: Francisco M. Fuentes.
162 páginas
PVP: 12 euros.
Pedidos a materhispania@hotmail.com o al teléfono 91 380 20 03.

"José Antonio, la esperanza en el horizonte" (Ed. Barbarroja) es el primero de los libros de una trilogía anunciada por su autor, Francisco Fuentes. La segunda entrega, "Salvad a José Antonio", estará en las librerías para Navidad y en él se tratan esencialmente, aspectos económicos del pensamiento joseantoniano en relación con la situación económica actual.
El autor, Francisco M. Fuentes, economista y censor de cuentas, mantiene que la actual doctrina falangista carece de un
modelo económico acorde con la realidad actual de nuestra Patria. Sostiene
que es imprescindible hacer un esfuerzo por actualizar el pensamiento falangista
en esta materia, so pena de seguir manteniendo posturas imposibles de
defender, alejadas totalmente de la realidad española de este nuevo siglo.
Esta crítica se extiende también a otros aspectos del "mundo azul", que
hunde sus raíces en la falta de autocrítica y en la repetición automática de
expresiones, modelos y conductas que tuvieron su razón de ser hace más de
seis décadas, pero que ahora no pueden mantenerse. Precisamente porque hay
mucho de valioso en el pensamiento joseantoniano, considera preciso Fuentes recuperar
aquellas aportaciones hoy caducas, para lejos de repetirlas de manera
mecánica, se adecuen a la realidad actual. De lo contrario terminará por
perderse todo, o en el mejor de los casos el pensamiento, el modo de ser
falangista quedará en una mera pose, con arcaicas referencias al pasado.
Quizás por no haber hecho esto antes, las Falanges actuales están hoy donde
están.

PAZ, PIEDAD Y PERDÓN (José María García de Tuñón)

PAZ, PIEDAD Y PERDÓN (José María García de Tuñón)

Todo el que haya leído a Manuel Azaña recordará que estas palabras que titulan este artículo las pronunció en Barcelona, el 18 de julio de 1938, el que fue presidente de la II República: «...que piensen en los muertos y que escuchen su lección: la de esos hombres, que han caído embravecidos en la batalla luchando magnánimamente por un ideal grandioso y que ahora, abrigados en la tierra materna, ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: Paz, Piedad y Perdón». Estas palabras, la izquierda de este país nos las ha venido recordando con mucha frecuencia como una especie de llamada de conciencia a los que habían ganado la guerra, y, también, como muestra de reconciliación que anidaba en Manuel Azaña Sin embargo la izquierda y la derecha se olvidan de las palabras que, mucho antes de éstas que pronunció el ex presidente de la República, había pronunciado un militar español y camisa vieja. Me refiero al general Juan Yagüe. Fue en Burgos, el 19 de abril de 1938 fecha en que se cumplía el primer aniversario de la unificación de falangistas y requetés.

FET había organizado un acto que presidía el general Jordana, vicepresidente del gobierno de Franco y ministro de Asuntos Exteriores. Había mucha expectación cuando los burgaleses se enteraron que hablaría Yagüe. Este dijo que estaba allí como consejero nacional de FET y de las JONS y como tal dirigiría unas palabras: «Vengo a pedir perdón para los que sufren, a tratar de sembrar amor y a restañar heridas». Grandes aplausos impidieron que pudiera pronunciar más palabras. Cuando cesaron los aplausos Yagüe siguió diciendo: «Justicia social, humanidad y caridad cristiana con los enemigos, exaltación del trabajo, ofensiva contra los zánganos y los convidados». De nuevo es interrumpido con aclamaciones que no le dejan seguir hablando. Cuando poco a poco se van silenciando esas aclamaciones, Yagüe volvió a tomar la palabra para decir : «Para darle a la unificación calor humano, para que ésta sea sentida y bendecida en todos los hogares, hay que perdonar. Perdonar es todo...». Este discurso que fue bastante más largo apenas un puñado de periódicos se hizo eco del mismo. Solamente una excepción, que sepamos, lo publicó íntegro. Fue «La Voz de Galicia» que por aquel entonces dirigía Francisco Bravo ex jefe de Falange en Salamanca y autor de los libros: «José Antonio ante la justicia roja», «Historia de Falange Española de las J.O.N.S» y «José Antonio, el hombre, el jefe, el camarada».

Así pues, que se enteren todos, en especial esta izquierda rencorosa y vengativa que tenemos ahora llegada de la mano ZP que sólo nos habla de recuperar la memoria histórica. Que traten de recuperar también las palabras de un hombre que debajo de su guerrera de militar vestía la camisa azul falangista y que por pronunciarlas fue separado del servicio durante varios meses. El discurso estaba en la línea de otro anterior de Manuel Hedilla, sucesor de José Antonio, que fue víctima de la persecución de Franco, quien lo encarceló, sometió a consejo de guerra y le condenó a dos penas de muerte. El día en que Hedilla fue detenido, el general Yagüe le puso este mensaje: «Hoy más que nunca, a tus órdenes».

José María García de Tuñón es historiador

DE BAUTIZOS Y COMUNIOS LAICAS (Manuel Parra Celaya)

DE BAUTIZOS Y COMUNIOS LAICAS (Manuel Parra Celaya)

Leo la “perla” en las páginas del antaño serio diario barcelonés “La Vanguardia”, que dedica todo una página al tema: “Llegan los bautizos civiles”, afirma el redactor en su titular.

Empiezo, académicamente, por la definición: “Son ceremonias que se celebran en los ayuntamientos para dar la bienvenida al recién nacido y, de forma simbólica, adherirlo a los valores fundamentales de la sociedad democrática. Suponen, asimismo, el compromiso de los padrinos de acompañar el desarrollo del niño y suplir a los padres cuando estén ausentes”. Un prurito de precisión me lleva a una serie de reflexiones previas: a) ¿El bautismo civil confiere “carisma” (en este caso “democrático”) como el religioso? b) ¿Existe la previa condición de que los padrinos hagan profesión de “fe democrática”? c) ¿Qué ocurre si el niño, cuando es talludito, se aleja de la “democracia” y se hace racista, xenófobo, homófono, nazi-fascista, franquista, falangista, del Partido Comunista del Niño Jesús de Praga o del Instituto Nacional de Previsión, pongamos por caso? Y una pregunta más ingenua: ¿cómo se acompaña el “desarrollo” de un niño?

Al parecer, la idea procede de una “acogida civil” que inventó el Ayuntamiento de Igualada y de la experiencia del de Alella, sólo que ahí la llamaban “ceremonia civil de imposición del nombre”. Ahora se lleva a cabo en San Boi de LLobregat, pero el periodista nos informa que “la concejalía de Derechos Civiles del Ayuntamiento de Barcelona consideró la idea en octubre de 2000, pero el alcalde Joan Clos decidió abortarla… temeroso de la reacción que pudiera tener la Iglesia católica” (me imagino que enviando familiares de la Inquisición a la Plaza de Sant Jaume…).

En Sant Boi votaron a favor de la medida PSC, ICV, ERC y, claro está, PP, que está empeñado en demostrar, de la mano del Sr. Piqué, que es más “progre” que nadie; sólo se opuso Convergencia i Unió, que tiene poco que perder…

El redactor de “La Vanguardia” ha estudiado históricamente los antecedentes que avalan la medida; por supuesto, están en la Revolución Francesa de 1789, la misma que entronizó la Diosa Razón y la Religión del Estado. Pero uno tiene más información y encuentra antecedentes en la propia historia española del siglo XX, cuando el Frente Popular prohibió la Navidad y los Reyes Magos; creó entonces la “Semana del Niño”, summun de la cursilería; por lo visto, los actuales mandamases han heredado esta cualidad, tan querida de la progresía, Partido Popular incluido.

Uno se imagina que los nombres que se imponen en los “bautizos civiles” estarán, como en aquellos tiempos, en consonancia con la idea: las bebitas ostentarán los de “Libertad”, “Autonomía”, “Constitución”, “Anarquía”… y los bebitos los de “Progreso”, “Estatuto”. “Lenin”, “Potenkim”,… Algún nombre mitológico dará su nota culta (“Júpiter”, “Ator”, “Juno”…), pero entonces habrá que explicar el origen para que todos lo entiendan.

En el fondo, todo es una cuestión de esnobismo.
¿Cómo resistir el ceremonial religiosa y pasar de modelitos, invitaciones y otras tentaciones consumistas? ¡Hasta ahí podríamos llegar! ¡Que se jiben los carcas!

Bien decía García Serrano que el problema de estas gentecillas no es nada relacionada con Satanás; ni siquiera con sectas masónicas o fanatismos laicistas. Lo dicho: es que son rematadamente cursis.

Manuel Parra Celaya es Profesor de Enseñanza Secundaria

EL PRECIO DEL TALANTE (Juan Pareja)

EL PRECIO DEL TALANTE (Juan Pareja)

Durante la visita de Sus Majestades los Reyes a la Comunidad Autonoma
Vasca, el presidente Ibarreche en su discurso de "bienvenida" expresó su deseo de tener a su lado a Batasuna y manifestó la intención decidida de convocar un referendum para que los vascos decidieran sobre su futuro ¿Pero a quien está defendiendo realmente?, ¿que se esconde realmente tras los intereses del nacionalismo vasco?
Ultimamente y con demasiada frecuencia se ataca y se menosprecia a la figura del rey a proposito de no reaccionar frente a dichos ataques. Quizás y acertadamente la Casa Real mantiene la politica de no injerencia en temas politicos, valga la redundancia, y de momento estoy de acuerdo con ese modus operandis, pero la situacion esta cambiando y ya casi se puede palpar ciertas ideas politicas dirigidas a cambiar el actual sistema de gobierno, y es aqui donde creo que la Casa Real debería empezar a actuar, ya no solo por el bien de sus intereses sino por el bien de los subditos sobre los que reina.
El presidente Zapatero no cesa de repetir que tiene un talante conciliador y negociador, pero se acercan tiempos dificiles en los que sería mas necesario invocar el espíritu de los Reyes Católicos, el espíritu de Ermua, y a fin y al cabo, el espíritu de nuestra nación que ha sido abandonado en el fondo del baul de los recuerdos, que tanto cantaba Karina.
Quizás los españoles deberíamos de aprender una cosa que no están enseñando los nacionalistas a golpe de bastos, el amor por la patria, pero no solo por España sino tambien por esas regiones que se quieren independizar. Mientras mas nos obcecamos en defender la unidad de España mas odio proyectamos sobre las regiones que nos quieren disgregar, Un día el difunto Ernest Lluch dijo: "España sin Cataluña no es España. Pero Cataluña sin España tampoco es Cataluña"

Juan Pareja es experto en asuntos vascos

EL ESPÍRITU DE LA BENEMÉRITA (Rafael Ibáñez Hernández)

EL ESPÍRITU DE LA BENEMÉRITA (Rafael Ibáñez Hernández)

A la vista de lo que en las últimas semanas va saliendo a la luz, los atentados del 11-M parece arrastrar más consecuencias de las que entonces fueron evidentes y hoy se están revelando. El descubrimiento de una cinta con un testimonio hurtado a la Justicia al parecer por responsables de la Guardia Civil está siendo utilizado para reclamar, nuevamente, la desmilitarización del Instituto Armado. Se argumenta para ello que la rigidez de la estructura jerárquica y la disciplina castrense merman la capacidad de reacción necesaria para actuar contra los elementos podridos del Cuerpo, cuyo espíritu aísla a la Benemérita del resto de la sociedad.
Es posible que parte de razón tengan quienes sostienen tal argumento, porque ciertamente el corporativismo —y no me refiero, claro está, a doctrina político-económica alguna— ha sido empleado a lo largo de toda la historia por los malvados para escurrirse entre las sombras. Pero es que el espíritu de cuerpo es otra cosa, garantiza una cohesión extraordinaria por encima de jerarquías, algo imprescindible cuado incluso la vida depende en gran medida de tus compañeros. Por eso mismo, el espíritu de cuerpo —que no el corporativismo— es la mejor garantía, porque mueve a la eliminación de aquellos elementos que no garantizan el cumplimiento de las normas a las que están sujetos todos y cada uno de sus miembros.
Eso mismo es lo que ha ocurrido. Si el agente que halló la cinta con la grabación de la conversación con el confidente hubiese limitado su actuación al cumplimiento estricto del reglamento, hoy seguiríamos sin saber nada de aquélla. Pero su celo en la defensa del espíritu del Cuerpo ha llevado a un humilde número a denunciar el mezquino comportamiento de sus superiores. Lejos de denunciar las penosas condiciones en que los guardias de a pie realizan su tarea —con un apoyo popular menguante, acaso porque cada vez son más los indeseables que logran enfundarse tan digno uniforme—, ha recurrido a la sociedad para avisar sobre el riesgo de que la verdad en torno a aquella matanza jamás se llegase a descubrir.
Mientras tanto, en la Policía —un organismo sin estructura militar y carente de ese espíritu de cuerpo— no se alza una sola voz, y no será porque no esté quedando en evidencia. Un detalle éste que deberían tener presente aquellos que se empeñan en acabar con la Guardia Civil.
Aún queda mucho que destapar para descubrir toda la verdad sobre los atentados del 11-M. Pero quizá algún día podamos descartar sin género de dudas que las cloacas del Estado no tuvieron nada que ver. Hoy por hoy, no está nada claro.
Rafael Ibáñez Hernández es historiador

CÉSAR VIDAL MIENTE (José Mª García de Tuñón)

CÉSAR VIDAL MIENTE (José Mª García de Tuñón)

Cualquier persona que haya leído algo sobre José Antonio Primo de Rivera se habrá encontrado con el episodio que sus biógrafos e historiadores relatan de cuando fue detenido y encarcelado bajo la acusación de haber apoyado el golpe del 10 de agosto de 1932 capitaneado por el general Sanjurjo. La totalidad de esos biógrafos e historiadores no pasan de ahí ya que José Antonio fue puesto en libertad por falta de pruebas y cuentan los hechos como simple anécdota. Pero ha habido una excepción que se llama César Vidal, a quien ahora parece admirar toda la derecha, que apostilla: «Muy posiblemente José Antonio no había intervenido en el golpe, pero distaba mucho de condenarlo o despreciarlo».

Ahora acaba de publicar un libro Ignacio Merino titulado Serrano Suñer, conciencia y poder en el que reproduce una carta que José Antonio escribe a Serrano desde la Cárcel Modelo y en la que le decía: «Querido Ramón: Mil gracias por tu afectuosa carta, que me ha hecho todo el afecto que podrás imaginar. Aciertas al suponer que no he tomado la más mínima parte en los sucesos determinantes de mi encarcelamiento. Estaba en San Sebastián [...]. Comprenderás que de haber tomado parte en el complot hubiera ocupado mi puesto de peligro. Pero no tomé parte alguna [...] porque estimo a España atrasadísima para la implantación de un sistema autoritario, y desde luego no consideraba capaces para dirigirlo a los organizadores de este movimiento». Por otro lado, tampoco César Vidal leyó el libro de Felipe Bertrán Preparación y desarrollo del Alzamiento Nacional, escrito en 1938, donde el autor dice que los hijos del general Primo de Rivera desconocían por completo el plan del general Sanjurjo, pues así se lo había reconocido el propio Miguel Primo de Rivera.

En otro momento César Vidal pone en boca de José Antonio Primo de Rivera la siguiente frase: «Contemplamos el fascismo italiano como el acontecimiento histórico más destacado de nuestros tiempos del cual pretendemos extraer los principios y la política que se adapten a nuestro país, por otra parte muy similar a Italia». Esta frase la publicó César Vidal en su libro La estrategia de la conspiración y dice que fue pronunciada por José Antonio el 25 de mayo de 1935. Pues bien, en esta fecha habla en León y para nada la pronuncia. En sus Obras Completas no existe. Así pues se trata, una vez más, de achacar frases a José Antonio que jamás pronunció. En la cárcel José Antonio escribía en abril de 1936: «Falange no se ha llamado jamás fascismo en el más olvidado párrafo del menos importante documento oficial ni en la más humilde hoja de propaganda».

En 1996 César Vidal publicó un libro titulado José Antonio la biografía no autorizada que es lo más ruin e infame que se puede escribir sobre una persona. Hace poco, en una charla de café, me decía el periodistas Enrique de Aguinaga que César Vidal le había anunciado que pensaba rectificar muchas de las cosas escritas en él. Si es verdad bienvenida sea esa rectificación de lo contrario sigo pensando que César Vidal no solamente es un manipulador sino que además miente.

José María García de Tuñón es historiador

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MIEDO EN LAS AULAS (Manuel Parra Celaya)

MIEDO EN LAS AULAS (Manuel Parra Celaya)

El caso de Jokin, el adolescente de 14 años que se suicidó el 21 de septiembre en Hondarribia, tiene preocupados, y con razón, a padres, profesores y autoridades académicas. El “acoso escolar” ha traspasado los límites tradicionales, aquéllos por los que se aplicaba un mote a un alumno o que daba lugar a la pelea a la hora del patio.

Al parecer, en nuestros Colegios e Instituciones menudean las mafias, que imponer por doquier su voluntad y su mala uva; basta con ser “diferente” (a veces no llevar la ropa de “marca” o la que impone la moda de la “tribu” urbana correspondiente), con estudiar (la desafortunada LOGSE resucitada igualó por abajo, y es peligroso destacar) o con significarse con simpatía a un club de fútbol que no es el de la mayoría; en ocasiones, la ojeriza y las represalias mafiosas pueden se ocasionadas –en las “autonomías-pata negra”- por lucir una bandera española en la cartera.

La táctica de los Equipos directivos y de mucha parte del profesorado ha sido, cómo no, la del “lassiez faire”; ojos que no ven, papeleo (y represalias) que te evitas. No hace falta decir que la falta de autoridad que suele darse en la familia y, de hecho, en todos los ámbitos de la sociedad, también figura entre las características de la escuela, donde un profesor puede llegar a sentirse intimidado por las mencionadas mafias de los alumnos o por un padre o una madre airados.

Esta carencia de autoridad, unida al miedo consiguiente de los más débiles (alumnos con “signos diferenciales”, profesores timoratos, equipos directivos pasotas y permisivos) ha dado lugar a una iniciativa sindical, no por insólita desaprovechable: el teléfono del alumno amenazado. En efecto, para que los compañeros de aula mafiosos no adviertan que un alumno “acosado” acude a su tutor, al director o al Consejo Escolar, y puedan tomar represalias, el sindicato en cuestión facilita un número al que se puede llamar durante todo el día. El alumno explica su caso, se toma nota y se pasa el aviso al Centro correspondiente, por si el equipo directivo accede a “mojarse” y a actuar contra la mafia escolar.

No cabe hablar de crisis en la Enseñanza: Escuela y Sociedad están íntimamente relacionadas, hasta el punto de que, para bien y para mal, una depende de la otra. Una sociedad cobarde provoca una escuela atemorizada y, a su vez, unas aulas donde impere la ley del más fuerte y la ausencia de norma y autoridad generan nuevas generaciones de españolitos que renuncian, no sólo a la legítima defensa, sino a hacer valer sus más elementales derechos, como el de tener su propia personalidad, como el de poder acceder a una educación. La crisis de nuestra sociedad ha dejado de ser puramente histórica y se ha adentrado en los caminos de la psiquiatría.

Nuestros hijos -y nosotros mismos- están sometidos a una permanente espada de Damocles de un peligroso morbo social. De momento, no se vislumbran caminos que lleven a una acción terapéutica efectiva. Nadie ha dicho aún que “Jokin somos todos”.

Manuel Parra Celaya es Profesor de Enseñanza Secundaria

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