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18/02/2005

LA NOTICIA DIGITAL ANTE EL REFERENDUM

lanoticiadigital.jpgQuerido lector:
El próximo domingo día 20, los ciudadanos españoles nos pronunciaremos ante el Tratado de la Constitución Europea.
Como portavoces de una corriente de opinión inequívocamente patriótica, en nuestra sección de enlaces incluímos, además del texto objeto de la Consulta, la opinión de destacados dirigentes de diversas fuerzas de carácter patriótico y social, ante el Referéndum.
Esperamos os sirvan de estímulo para la reflexión intelectual previa a vuestro ejercicio democrático.
18/02/2005 12:57 Enlace permanente. Tema: Actualidad.

04/02/2005

EDITORIAL: ¿Euzkadi libre?

j_antonio.gifAcaso siglos antes de que Colón tropezara con las costas de América pescaron gentes vascas en los bancos de Terranova. Pero los nombres de aquellos precursores posibles se esfumaron en la niebla del tiempo. Cuando empiezan a resonar por los vientos del mundo las eles y las zetas de los nombres vascos es cuando los hombres que las llevan salen a bordo de las naves imperiales de España. En la ruta de España se encuentran los vascos a sí mismos. Aquella raza espléndida, de bellas musculaturas sin empleo y remotos descubrimientos sin gloria, halla su auténtico destino al bautizar con nombres castellanos las tierras que alumbra y transportar barcos en hombros, de mar a mar, sobre espinazos de cordilleras.
Nadie es uno sino cuando pueden existir otros. No es nuestra interna armadura física lo que nos hace ser personas, sino la existencia de otros de los que el ser personas nos diferencia. Esto pasa a los pueblos, a las naciones. La nación no es una realidad geográfica, ni étnica, ni lingüística; es sencillamente una unidad histórica. Un agregado de hombres sobre un trozo de tierra sólo es nación si lo es en función de universalidad, si cumple un destino propio en la Historia; un destino que no es el de los demás. Siempre los demás son quienes nos dicen que somos uno.
En la convivencia de los hombres soy el que no es ninguno de los otros. En la convivencia universal, es cada nación lo que no son las otras. Por eso las naciones se determinan desde fuera; se las conoce desde los contornos en que cumplen un propio, diferente, universal destino.
Así es nación España. Se dijera que su destino universal, el que iba a darle el toque mágico de nación, aguardaba el instante de verla unida. Las tres últimas décadas del quince asisten atónitas a los dos logros, que bastarían por su tamaño para llenar un siglo cada uno: apenas se cierra la desunión de los pueblos de España, se abren para España –allá van los almirantes vascos en naves de Castilla– todos los caminos del mundo.
Hoy parece que quiere desandarse la Historia. Euzkadi ha votado su Estatuto. Tal vez lo tenga pronto. Euzkadi va por el camino de su libertad. ¿De su libertad? Piensen los vascos en que la vara de la universal predestinación no les tocó en la frente sino cuando fueron unos con los demás pueblos de España. Ni antes ni después, con llevar siglos y siglos hablando lengua propia y midiendo tantos grados de ángulo facial. Fueron nación (es decir, unidad de historia diferente de las demás), cuando España fue su nación. Ahora quieren escindirla en pedazos. Verán cómo les castiga el Dios de las batallas y de las navegaciones, a quien ofende, como el suicidio, la destrucción de las fuertes y bellas unidades. Los castigará a servidumbre, porque quisieron desordenadamente una falsa libertad. No serán nación (una en lo universal); serán pueblo sin destino en la Historia, condenado a labrar el terruño corto de horizontes, y acaso a atar las redes en otras Tierras Nuevas, sin darse cuenta de que descubre mundos.
(FE., núm. 1, 7 de diciembre de 1933)
04/02/2005 13:36 Enlace permanente. Tema: Editorial.

SOBRE EL HOLOCAUSTO (Emilio Álvarez Frías)

ramka_02.jpgVer en la televisión española el gran despliegue hecho para conmemorar el 60 aniversario de la liberación de Auschwitz, nos ha llenado de emoción, pues el despliegue realizado por Hitler y sus secuaces para exterminar a los judíos fue realmente terrible, algo de lo que la humanidad tiene que avergonzarse, y sobre lo que ha de reflexionar muy despacio.
Ahora bien, nos parece injusto que no se haga algo parecido por los otros holocaustos que ha habido por el ancho mundo: en Polonia, en Rusia, en China, en África, en España...
Y ya que el Gobierno de nuestra nación, de la mano de partidos políticos y sindicatos, rindieron en el Congreso un homenaje a las víctimas del Holocausto por antonomasia, llegando al acuerdo de que a partir de ahora tenga lugar cada año, no sería malo que en dicha conmemoración se tuviera en cuenta, como agradecimiento, a los países que consiguieron salvar la vida de muchos judíos, entre los que se encuentra España.
Tampoco sería desdeñable que se hiciera más amplio el recordatorio trayendo a la memoria otras matanzas, como la de Paracuellos, si es que no se quiere dedicar un día especial a su conmemoración, que bien se lo merece como resumen de todas que en otros tiempos tuvieron lugar en España.

Extraído de El Risco de la Nava
04/02/2005 13:47 Enlace permanente. Tema: Actualidad.

SALVAD A JOSÉ ANTONIO (Francisco M. Fuentes)

sja.jpgFrancisco M. Fuentes nos presenta el segundo tomo de su anunciada trilogía
sobre José Antonio Primo de Rivera. En el primero “José Antonio, la
esperanza en el horizonte”, alertaba de la causa del escaso eco del ideario
falangista, no tanto en las mentes y almas de muchos españoles, asombrados y
admirados de la obra del fundador de la Falange, cuanto del mensaje
anticuado y repetitivo incapaz de encajar en el complejo mundo actual. El
autor llama la atención sobre el desasosiego que le produce el que por no
acertar con un nuevo mensaje en aquello superado por el tiempo, no se preste
oído a lo que sigue siendo imperecedero. Las falanges actuales fracasan en
ese intento, por esta razón, a juicio de Francisco Fuentes, los miles de
joseantonianos, falangistas de todo tipo, ni militan en falange alguna, ni
otorgan su voto a sus candidaturas. Desde el inicio del texto pone sobre
aviso de lo que el lector va a encontrar: la necesidad de una reforma que
haga funcionar al Estado desechando la idea de una revolución
nacionalsindicalista que en materia económica nos llevaría a la ruina, la
necesidad de pensar por nosotros mismos sin caer en la repetición pueblerina
de tópicos superados, sacudiéndose la pereza del dejarse llevar por lo dicho
hace setenta años y aceptando el reto de dar solución con palabras de hoy a
los problemas de hoy. Mientras esto no se haga, el deseable, imprescindible,
renacimiento de la Falange no será posible. Y lo malo es que no queda mucho
tiempo. El autor hace un llamamiento casi desesperado para que se inicie
esta labor y pueda alborar, lo antes posible. La Falange aglutinadora de los
miles y miles de españoles que piden a gritos la vuelta del sentido de la
pulcritud, la corrección, el rigor, la seriedad, la defensa de lo
trascendente y la firmeza frente a la suicida vida política actual.

Si desea un ejemplar de este libro puede hacerlo llamando a los teléfonos:

676 174 058
659 193 383

escribiendo al correo electrónico:

materhispania@hotmail.com

O a la dirección postal:

Materhispania
Apartado de Correos 44.076
28.080 Madrid
04/02/2005 13:37 Enlace permanente. Tema: Lecturas de interés.

UN COMPROMISO ROTO (Manuel Parra Celaya)

parrafoto.gifLa retirada de España del Sahara Occidental, cuando Franco agonizaba y quien más quien menos estaba iniciando su camino de Damasco, presentó aspectos muy turbios y vergonzantes que no es el momento de traer a colación, pero sobre los que habrá que insistir por aquello de la “memoria histórica”; lo cierto es que, a raíz de aquello, pareció crearse una especie de deuda histórica por parte de quienes creían en las grandes afirmaciones como el sentido del honor y de la dignidad colectivas. Se olvidaron incluso los agravios que el Frente Polisario había cometido contra España, pues flotaba en el inconsciente colectivo la idea de que el Estado español había cometido un agravio mayor con su retirada ante la Marcha Verde (presidida, no se olvide, por una gigantesca bandera de los Estado Unidos de América).

Pesaba especialmente en el ánimo la imagen de las mujeres y niños del Frente Polisario malviviendo en la hamada argelina mientras duraba la guerra, situación que no ha variado excesivamente desde que se firmó el armisticio y se fue abriendo paso la propuesta del Plan Baker, mientras, paralelamente, Marruecos lanzaba su población para “colonizar” amplias zonas del antiguo Sahara español.

Daba la impresión de que España lo tenía claro en su defensa de los saharauis, tanto por razones históricas y altruistas (el derecho de aquella población a constituirse en Estado) como por razones estratégicas y propias (la protección de Canarias). La sociedad civil española estaba en consonancia con los planteamientos estatales, y, así, surgían asociaciones de apoyo al pueblo saharaui, tanto desde las perspectivas humanitarias de las ONG como desde los resortes de la izquierda, con ecos de aquella “liberación” que antaño era bandera “progresista”. Incluso desde ámbitos juveniles escolares se protagonizaban envíos de material escolar a aquellas escuelas que enseñaban en español y estaban afincadas en jaimas; recientemente, nos llegó la iniciativa de la Organización Juvenil Española (OJE) con su “Operación ladrillo a ladrillo”, también dirigido a la infancia y a la juventud saharaui, y que parece seguir su trayectoria de compromiso y servicio.

Todo ello chocó brutalmente –como tantas otras cosas- con el atentado terrorista de Madrid. En los acontecimientos siguientes, saltó por los aires el muro diplomático que mantenía –maquiavélicamente- sujetos los intereses de Francia y de Maruecos; en la ¿carambola? se pronosticaba que saldrían perdiendo los saharauis. Y así ha sido. Los aplausos de los parlamentarios marroquíes al Rey de España tras sus palabras, aparentemente inocuas, sobre el tema, así lo demuestran.

Me temo que ya nadie va a preocuparse de una pequeña población, como es la saharaui, que va a ser deglutida, si Dios no lo remedia, por el imperialismo marroquí. Pasará a la historia oculta, ésa que no figura en los textos que van a estudiar (es un decir) nuestros escolares. De momento, la izquierda española ha cometido una gran traición, mostrando la distancia que va de la demagogia a la democracia. La derecha posiblemente se desentenderá del problema, pues tendrá suficientes puntos calientes en su supuesta oposición, y el tema saharaui “no vende”, no es popular. A escala internacional, nadie resultará valedor del éxodo de un pueblo que no es el “elegido”; todo lo más, algún “observador” de circunstancias se limitará a certificar la desaparición del República Sahauri, si es que alguna vez la han tenido en cuenta.

Los niños del desierto –y esto no es demagogia- dejarán de estudiar en español, y, lo que es peor, no podrán dejar de desdeñar a una España que los ha abandonado. Es mucho pedir que ellos y sus mayores sepan distinguir entre la “España real” y la “España oficial”…

Manuel Parra Celaya es Profesor de Enseñanza Secundaria
04/02/2005 13:30 Enlace permanente. Tema: Opinión.

LOS OLVIDADOS (Miguel Ángel Loma)

lomafoto.gifJuan y María fueron protagonistas involuntarios durante dos minutos en las noticias de una tarde ya demasiado lejana. Hoy nadie les recuerda, pero desde entonces ya no saben lo que es vivir sin el asalto de una imagen terrible que sigue reabriendo cada día una vieja herida en sus corazones. Algunas veces, cuando se descuidan y no apagan a tiempo la televisión o la radio, oyen hablar de tregua, de negociaciones, de escenarios de diálogo, de gestos humanitarios y desplazamientos de presos a cárceles más cercanas a sus familiares. Pero este no es el caso de Juan y María. Ellos no tienen que hacer largos viajes para ver a su hijo, ni esperar unos minutos para abrazarle, ni andan preocupados por cómo lo encontrarán... Saben que su hijo, lo que quedó de él, está siempre en el mismo sitio: en una fosa del cementerio de su pueblo. Porque Juan y María son padres de un joven asesinado por el terrible pecado de ser Guardia Civil y servir a España en una época en que asesinatos como el suyo, ocupaban dos minutos en los telediarios. Padecen la huella imborrable que supone ver a un hijo con el cuerpo destrozado y el rostro irreconocible, y aunque ya ha pasado mucho tiempo, son también muchos los días que se acuestan entre lágrimas de rabia e impotencia. Ni tienen tregua en su dolor, ni han recibido el mínimo gesto humanitario de los asesinos... Sólo recibieron miradas escupiendo odio desde la calle, un ataúd y una bandera, tras un funeral celebrado a escondidas en una fría iglesia medio vacía. Como Juan y María son gente sencilla que no saben de escenarios de diálogo, ni de graves cuestiones de Estado, su opinión no cuenta. Ellos no entienden de esas cosas. Sólo entienden de dolor, de noches en vela y de combatir recuerdos prohibidos. Como su hijo no era un político, ni un personaje importante, no gozan del consuelo de los aniversarios donde las autoridades de su ciudad se reúnen para homenajearle y recordarnos que murió por defendernos. Si algo saben, y demasiado bien, es que ni siquiera la muerte hace iguales a los hombres.
Miguel Ángel Loma es abogado
04/02/2005 13:26 Enlace permanente. Tema: Opinión.

DE LA VISITA DE LOS REYES A MARRUECOS (José María García de Tuñón)

t_ft.jpgRecientemente todos los medios de comunicación nos han informado minuciosamente, de forma triunfalista y exagerada, todos los pormenores que produjo la reciente visita de nuestros monarcas al reino de Mohamed VI: «Bereberes dieron la bienvenida a los Monarcas españoles.».«Un colorista recibimiento».«Toda la familia real marroquí dio la bienvenida a sus huéspedes». «El Rey bebe leche de camella en el palacio real marroquí». Son algunos de los titulares que todos hemos podido leer con motivo de la real visita. Incluso frases tan cursis como la siguiente: «Los surfistas de Tarifa huelen el aroma de las especias y oyen las voces de los almuédanos que llaman a la oración. Y es que el sol sale por Mahoma».

Al segundo día de la visita de nuestros Monarcas, Don Juan Carlos acudió a Rabat para comparecer ante el Parlamento marroquí, donde estaban congregados los representantes de las dos Cámaras. La llegada a la capital de Marruecos se producía tras lógicas especulaciones sobre la cancelación de la visita a Tetuán –capital que fue del antiguo Protectorado de España en Marruecos–, con el consiguiente disgusto, digo yo, de mi pariente Alberto Aza nacido en aquella ciudad en 1937. En el esperado discurso de nuestro Rey señaló haber visto en Marruecos los «avances de las libertades democráticas, de las que hay muestras notables». Afirmación que no encaja después de que se conocen los informes proporcionados por entidades internacionales en sentido contrario. Llamó asimismo la atención la referencia de Don Juan Carlos a la «alianza de civilizaciones», propuesta formulada bastante recientemente por José Luis Rodríguez Zapatero.

Pero una vez dicho esto de manera escueta, quiero recordar que no he leído ni una sola línea del viaje que fue aplazado “sine die” en octubre de 1978 porque según nuestro Rey: «España no transigirá jamás en nada que pueda atentar a nuestra integridad territorial»; después de que el ministro de Asuntos Exteriores marroquí reivindicara los derechos de soberanía de Marruecos sobre las españolísimas ciudades Ceuta y Melilla. Este deseo sigue presente en el país vecino, aunque en estos momentos se encuentre en estado latente. La cínica actitud que aquel año tuvo el ministro marroquí, señor Bucceta, que al mismo tiempo que reivindicaba Ceuta y Melilla en Estados Unidos –haciendo de caja de resonancia de Hasan II–, aseguraba a la prensa española que «las relaciones de Marruecos con España son excelentes». Pues bien, después de tantos años la cínica actitud sigue en vigor porque la dinastía alauita, a través de algún miembro de su gobierno, siempre ha dicho que «la solución del contencioso será por vía negociada», pero estas palabras no son de fiar, y el que no lo quiera ver es que es ciego o mira para otra parte. Véase, en menor escala, y como prueba, el caso del islote Perejil.

José María García de Tuñón es historiador
04/02/2005 13:38 Enlace permanente. Tema: Opinión.

CRISTIANISMO, BASAMENTO DE LA CONSTRUCCIÓN DE EUROPA (José Luis Orella)

orellafoto.jpgEuropa es un continente complejo y multicultural, pero en cuya matriz cristiana y clásica se ha formado la personalidad común de una sociedad, que cree en unos valores que han servido de pauta en la evolución histórica del mundo conocido. Esta herencia esta siendo la base de un proceso integrador de los diversos países europeos en un complejo sistema, que algunos piensan puede llevar a la constitución de los Estados Unidos de Europa.

En la historia de Europa siempre ha existido la idea de crear un espacio que abarcase a los diferentes pueblos del continente, en directo recuerdo al espíritu romano de su mitad sur. Los romanos consiguieron forjar en torno al Mediterráneo un imperio con sus leyes, costumbres, economía y modo de ver la vida, que se convirtió en sinónimo de orden, paz y progreso civilizador. Esta idea positiva de lo que fue el imperio romano fue seguido por el cristianismo, heredero de su cultura y quien supo imbuir este espíritu unificador en las mentes de aquellos bárbaros, convertidos en los demiurgos de una nueva era histórica.

La Renovatio Imperii fue intentada por los bizantinos de Justiniano con un evidente fracaso y por los francos que consiguieron con la legitimidad de la Iglesia la formación del imperio occidental de Carlomagno. La figura del emperador carolingio ha sido de gran importancia en el proceso unificador de Europa al presentar la antigua CEE unas fronteras similares al del imperio de Carlomagno, y asentarse sobre la cooperación francoalemana. El celebre emperador se ha convertido en el predecesor de la Unión Europea y en el personaje histórico más alabado como ejemplo de la amistad francoalemana, que es la base sustentadora del proceso europeísta.

En el profundo significado del imperio para la unidad de Europa. El imperio debía reforzar la unidad de toda la cristiandad, siendo como la realización de la ciudad de Dios. La aparición del que fue llamado Sacro Romano Imperio de Carlomagno, es para muchos el alumbramiento de Europa como unidad de civilización y fraternidad de sentimientos. Se puede decir que Europa nació en la Navidad del 800 en la Basílica Vaticana .

La figura del emperador en el aspecto político y la de San Benito de Nursia en el espiritual forman la dualidad creadora de Europa como algo más que una realidad geográfica. San Benito fue el pionero de las órdenes monásticas y quien vertebró la esencia europea en torno a la médula del cristianismo. Pero, este ideal unificador se ira perdiendo y aunque algunos emperadores conseguiran recuperar la imagen europea del Sacro Romano Imperio, el Renacimiento humanista despertará algunas conciencias nacionalistas contra el ideal de la República cristiana, heredada del Imperium Romanorum.

Carlos V de Alemania y I de España será el último de los grandes emperadores que con su persona simbolizarán la unión europea en torno al ideal cristiano, nacido con Carlomagno. El monarca Habsburgo, heredó una copiosa pluralidad de reinos a los cuales confederó en la fidelidad a la Fe cristiana, respetando sus particularidades jurídicas. Fue el último hombre que puede ser considerado como un estadista europeo, sin favoritismos hacia una nacionalidad determinada. Los intentos posteriores de unidad europea siempre han sido en el marco de la expansión de una nacionalidad, que ha utilizado este ideal como discurso legitimador de las posturas colaboracionistas de ciudadanos de otros países. El final del ideal de la cristiandad, abrió la caja de Pandora de los nacionalismos.

En el siglo XIX, considerado como el período del surgir de los nacionalismos, el gran corso por antonomasia, Napoleón, intentó con su ordenamiento de la Europa continental consolidar el predominio francés en toda la península. No obstante, su discurso político no respondía a los ideales unificadores de Europa, porque se realizaban en el predominio de Francia. Después de un equilibrio europeo mantenido por unos británicos dueños del resto del mundo. La Alemania unificada despertó como la gran potencia continental deseosa de ordenar Europa a su gusto. Hitler fue el que consiguió por un corto período de tiempo dominar casi la totalidad de la Europa continental resucitando un discurso europeísta, teñido de anticomunismo, para respaldar el expansionismo teutónico.

Tendrá que ser después de la II Guerra Mundial cuando el europeísmo aparezca como una realidad tenida en cuenta por las políticas oficiales de los países occidentales. La intelectualidad europeísta no existía, aquel amor a Europa formado en los años de la preguerra en derredor a la unión de los espíritus y de las personas había muerto.

El trauma de la Primera Guerra Mundial había invadido de pacifismo a la juventud europea, la paz sellada entre el alemán Stresseman y el francés Briand, ayudó a formar un Comité franco-alemán y congresos mixtos de juventudes en ambos países, fueron organizados por Otto Abetz y Jean Luchaire. Incluso durante la II Guerra Mundial, el espíritu europeo entre los belgas, holandeses y luxemburgueses fue tan fuerte que estuvo presente en las dos partes del canal. En 1944, los representantes de estos países refugiados en Londres firmaron la creación del proyecto del Benelux, una unión económica aduanera de los tres países. Idea que resultó común con los compatriotas que defendían el Nuevo Orden Fascista y que defendieron la formación de la Borgoña histórica de las diecisiete provincias de Carlos V.

Después de todos estos avatares el europeísmo fue tomando cuerpo en la postguerra como único medio de mantener la paz y evitar el resurgimiento del nacionalismo alemán. Los países de Europa eran demasiado reducidos como para garantizar a sus pueblos la prosperidad que las condiciones hacían posible. El desarrollo y los indispensables avances sociales exigían a los estados una federación que los convirtiesen en una unidad económica común. Para ello Alemania debía ser amputada en su potencial industrial, y sus recursos subordinados a las autoridades europeas para que fuesen gestionados en beneficio de las demás naciones .

El compromiso de amistad franco-alemán era la base arquitectónica sobre la cual se podía levantar la futura Unión Europea. Pero, después de tantos enfrentamientos bélicos las ganas de venganza eran muy fuertes entre los franceses y los ingleses. El objetivo era la desaparición de Alemania como potencia ab aeternum. El modo de hacerlo era la separación en diversos estados, pero lo impedía la necesidad americana de formar un colchón entre el expansionismo soviético y occidente.

Sin embargo, los americanos disponían de la colaboración de un antiguo político católico que había tenido veleidades separatistas en su Renania natal . Konrad Adenauer, fue el instrumento fiel de los americanos, lo que le llevó a tener bastantes problemas con las autoridades británicas de su sector, favorables a los socialdemócratas de Schumacher. El líder democristiano había concebido en 1919 la formación de un estado occidental alemán, dentro del Reich, pero con sus atribuciones estatales para evitar su anexión por Francia. No obstante, siempre fue acusado de separatista por ello. Ahora tenía la oportunidad de hacerlo, unificar los tres sectores alemanes occidentales en un Estado unido, para servir de colchón ante los rusos y lo suficientemente descentralizado y débil para evitar el renacimiento del nacionalismo alemán. Además, Adenauer fue el primero en sostener la desaparición de Prusia como entidad política y el más firme enemigo del despertar militar de su propio país. El canciller renano prefería que los soldados germanos luchasen en un ejército europeo bajo mando americano, antes que hacerlo por su país .

La base de una posible recuperación alemana estaba en su cuenca carbonífera del Ruhr, el único modo de controlarla era anexionarla a Francia o crear una autoridad internacional. La primera entidad europea, fue la CECA (Comunidad Europea de Carbón y Acero) de Schuman, una idea de Jean Monnet para controlar de un modo supranacional la cuenca carbonífera alemana y que se complementase con la siderurgia francesa. De este modo, la siderurgia teutona debía compartir la oferta de hulla con la frágil siderurgia francesa. Francia con un producto más caro había protegido históricamente su mercado de los alemanes con fuertes medidas proteccionistas, lo que un anglófilo declarado como Monnet quería evitar, porque ello significaba la vuelta a una economía nacionalista y creía que el librecambismo era la forma financiera apropiada para unir Europa, al estrechar sus intereses económicos . La unión económica europea debía servir para evitar el despertar político alemán y consagrar a Francia como su líder político junto a Inglaterra. Esta colaboración obligada impedía un resurgimiento militar alemán al tener sus reservas económicas controladas y enlazadas con otros países, y además, Francia unía su desarrollo económico al fuerte expansionismo alemán, confirmando su liderato político militar.

El resurgimiento de la industria alemana y la relativa debilidad de la industria manufacturera francesa de los años 50 y 60, hizo de Alemania el socio comercial principal de Francia, así como el principal mercado de exportación para su industria más desarrollada y para el sector agrícola. Jean Monnet había concebido la CEE como un mecanismo para alcanzar la paz futura, incorporando el poder económico alemán a una unión monetaria, en la que la estabilidad de los precios para los productos agrícolas y unos tipos de cambio fijos conducirían a una moneda única. Esta moneda estaría controlada por un Banco central franco-alemán, de modo que Francia tendría una considerable capacidad de control sobre la política monetaria en Alemania y su industria más importante recibiría fuertes subvenciones, con lo que la economía francesa podía seguir el ritmo del gigante alemán .

En los años sesenta, De Gaulle impidió la entrada de los británicos para evitar que arruinasen la Gloire de Francia con una política agraria que no subvencionase a los labradores. Inglaterra compraba sus alimentos en sus antiguas colonias a precios más baratos que los que los galos vendían a Alemania. Esta aceptaba porque se sentía obligada a pagar reparaciones por las guerras mundiales en sentimiento de culpa colectiva. No obstante, la paridad estable entre las monedas de los dos países ha sufrido un brusco cambio con la unificación de las dos Alemanias en 1989. Francia no puede mantener el ritmo y los sucesivos recortes sociales se suceden por parte de su gobierno. Pero, Alemania con sus problemas en la digestión de la RDA ha comprometido su estado de bienestar, al no poder aplicarlo en su parte oriental. La fortaleza de la economía alemana se resiente y amenaza la estabilidad social del primer país europeo.

LAICISMO Y CRISTIANISMO

En la actualidad la Europa unida se enfrenta a uno de los peores peligros para conformar su unidad, como es el laicismo militante, que pretende socavar la raíz cristiana de Europa. La caída de los regímenes comunistas de la Europa oriental y el choque ficticio con las sociedades musulmanas, ha producido una brutal catarsis en la conciencia de los países europeos.

En la sociedad europea se proyecta una comprensible voluntad de autodefensa que se levanta por doquier ante la tendencia a la globalización, ante el peligro de uniformización, ante la despersonalización. Pero la mundialización de los circuitos económicos y de los valores hace impracticable toda solución basada en la creación de fronteras étnicas, nacionales o religiosas . La aparición de las nuevas tecnologías están produciendo una socialización mayor de ciertos valores comunes y la extensión del término aldea global de la cultura. En un contexto moderno como éste, la sociedad debe afrontar el reto con una gran apuesta por la cultura, acompañada por una apertura de la universidad, como entidad formadora de la conciencia de un país, a las nuevas revoluciones culturales y técnicas originarias en un formato sin fronteras. En definitiva una vuelta a la recuperación de las raíces primigenias cristianas, perdidas durante el siglo XIX.

La madurez humana no es admisible en el momento presente sin una connotación de apertura y conciencia de universalidad, que proporciona nuestra herencia cristiana. No basta la relación interpersonal con el propio grupo, ni siquiera con otros grupos de la misma etnia o cultura: se hace cada vez más necesaria la adquisición de una conciencia de pertenencia a una realidad universal y globalizadora, denominada universo. La cosmovisión que Teilhard de Chardin había colocado las bases de una concepción global generalizadora e interdependiente de un universo en plena y constante evolución. Esta evolución está dominada por el sentido de complejidad, es decir, en ella se procede de los seres más simples a los más complejos, llevando también aparejados grados progresivos de inmanencia y conciencia .

La concepción teilhardiana, concebida como una reflexión meta-científica a caballo entre lo científico y lo filosófico, apunta ya con claridad una necesaria conciencia de unidad en la diversidad, que nos aparta totalmente de los personalismos individualistas, fomentadores de una conciencia encorsetada en los estrechos límites de la propia pareja, grupo, etnia o ambiente cultural . Hacia esa concepción globalizadora avanza la ciencia y la cultura en la actualidad en clara incompatibilidad con el discurso político de los nacionalismos micronacionalistas. La ampliación de conciencia constituye un elemento insustituible en el proceso de maduración psicológico, sino en gran medida contribuye tambièn al fomento de comportamientos tolerantes, al avivar y fomentar una conciencia unitaria hacia los demás. Por eso la necesidad obligada de que la educación y especialmente la universidad, mantengan estos valores. No obstante, la dirección actual que las instituciones educativas en manos de militantes laicistas, va por la dirección contraria.

El fomento exclusivo de los conocimientos locales, la uniformidad ideológica, relativista y laica del profesorado contribuyen de manera grave a un empobrecimiento del mundo universitario y cultural, como ocurre en Francia. La conquista del aparato educativo por los laicistas culmina en la Universidad, que responde a su fase final de laicización de la sociedad. Pero, en esta fase, la Universidad y los centros de enseñanza superior han perdido su saber universal y tienen como fin principal la formación de dirigentes políticos, económicos y de cuadros ideológicos, adictos a un laicismo, que han de estructurar y cohesionar la sociedad . Por tanto, cualquier veleidad de saber universal y enlace con la cultura cristiana que vivimos, va en contra de los intereses inmediatos del laicismo, aunque estos vayan en contra de la sociedad real a la que pretenden dirigir.

La visión laicista se contradice con el avance de la cultura y con la línea política que estaban llevando los fundadores de la integración europea. Es cierto que la mayor preocupación de los ciudadanos es la defensa de su nivel de vida. La televisión fomenta unos valores comunes y los ciudadanos, recién integrados del Este, quieren equipararse a nosotros, en el orden material. Pero aquellas sociedades, aunque muy castigadas por la herencia comunista, todavía mantienen una gran capacidad de supervivencia y de mantenimiento de los valores propios de su sociedad en un contexto hostil.

Sin embargo, las nuevas sociedades se encuentran con una Unión Europea que no se asienta sobre la realidad tampoco. La realidad del Viejo Continente está conformada por la existencia de unos valores cristianos seculares, producto de un dilatado proceso de gestación histórica que proviene desde la caída del Imperio romano. La prudencia exige no tomar decisiones que puedan trastocar el delicado equilibrio generado por la historia, la tradición y la acción humana, como sería adopción de un laicismo militante. La Europa comunitaria que empezó siendo un club de seis ha pasado a ser de diez, doce y en la actualidad de veinticinco países. Sus raíces son comunes y la pérdida de su patrimonio identitario provoca una pérdida del respeto a los derechos de la persona humana.

El individualismo radical que fomenta la función utilitarista de la persona, causa que las personas más débiles se las vea como un lastre para la sociedad y se llegue al autoconvencimiento de su necesaria desaparición, por el bien del resto de la sociedad. Estos nuevos criterios atentan contra los principios en los cuales se sustenta la Unión Europea, que se rige en los derechos humanos y en las libertades de las personas. El relativismo laicista que se moldea según los golpes de opinión, carece de unos cimientos morales sólidos y socava el sentido de pluralidad y la capacidad de integrar distintas formas de vida que coexisten en la sociedad actual. Colectivos inmigrantes y grupos sociales sin capacidad de defensa, como ancianos, enfermos terminales y nasciturus.

El proceso de integración supranacional como el que actualmente vive Europa, necesita de un cemento comunitario que aúne a la sociedad europea, como una sociedad madura de centenares de millones de ciudadanos con deberes y derechos, en igualdad de condiciones y respeto. Esa unidad, sólo se la puede dar una conciencia renovada y activada por obra de una sensibilidad acorde con una cosmovisión cristiana.

José Luis Orella es Profesor Universitario
04/02/2005 13:25 Enlace permanente. Tema: Opinión.

CUÉNTAME... (Javier Compás)

compasfoto.jpgEn el último episodio que he visto de la popular serie de TVE, Cuéntame como paso, arrestaron al padre (Imanol Arias) de la familia protagonista, se lo llevaban en un 1500 negro mientras el narrador (su hijo de mayor) contaba como en aquellos años de dictadura podía entrar la policía en tu casa en cualquier momento y arrestarte sin más explicaciones, o sea, lo mismo que se hace en democracia con un gobierno socialista.

He de decir que en la casa donde viví desde mi nacimiento hasta los quince años, donde vivíamos más de treinta familias de obreros, y donde me mudé posteriormente, un bloque más moderno, con ocho pisos, no me percaté, y hablo de cuando aún vivía el general Franco, de que arrestasen a nadie, es más, ni en mi calle ni en mis barrio, me enteré de ningún arresto, salvo el de un chorizo que se dedicaba a abrir los coches por la noche y llevarse las radios. O yo y mis padres estábamos en la más absoluta inopia o todos mis vecinos eran militantes del Movimiento.

En mi calle, a finales de los años sesenta y principios de los setenta, vivían dos homosexuales que regentaban una bodeguita flamenca, se decía que tenían unos reservados donde se practicaban esparcimientos sexuales que a mi entonces, niño de doce o trece años, me eran ajenos, estos chicos eran personas alegres, siempre estaban cantando coplas y letrillas flamencas, probablemente para sobrellevar la dura represión a la que estaban sometidos, lógico si tenemos en cuenta que aún no existía ningún colectivo tipo C.O.L.E.G.A.S que velara por sus derechos.

Hoy día todo es diferente. Los homosexuales tienen la libertad de ser los bufones de programas televisivos de máxima audiencia donde todos podemos reír con sus gracias.

Todo ha cambiado, España por fin se libera del yugo (y las flechas) del centralismo y las diversas nacionalidades que conforman el Estado español pueden aspirar a conseguir sus anhelos.

Bien es verdad que aún quedan escollos que salvar en el camino de la libertad, como la intransigencia de las victimas del terrorismo, empecinadas en querer hacer cumplir sus penas a los asesinos de sus familiares, o la Iglesia católica, reducto de oscuras mentes ancladas en el medievo, incluso quedan residuos de patriotas españoles o de cavernícolas opuestos al progresismo social que suponen el aborto y la eutanasia.

Pero gracias a un gobierno de progreso, coaligado con las fuerzas democráticas nacionalistas y comunistas, caminamos a la verdadera revolución del pueblo español que por fin verá saciados sus afanes de verdadera libertad.

No es menos encomiable la labor que nuestro gobierno está haciendo en política exterior, una vez liberados de la tutela imperialista de U.S.A., nos estamos encaramando a la cima de los países más avanzados del mundo, Cuba, Venezuela, Marruecos, etc., nos llevarán a culminar la gran obra de nuestro presidente Rodríguez, la tan ansiada alianza de las culturas del mundo.

El dialogo con E.T.A., el buen talante con los independentistas vascos y catalanes, las gestiones con los líderes de las naciones progresistas, harán por fin que nuestro Estado (el que sea) se sitúe por fin donde le corresponde ¿?.
Mientras tanto, nuestros valerosos soldados se aprestan a salvar de la nieve a los inconscientes ciudadanos que, despreciando las sabias advertencias de nuestro gobierno, han cometido la imprudencia de coger su vehículo para trabajar y desplazarse en pleno invierno.

A la par que veo las imágenes de la Brunete puesta en marcha para despejar nuestras autopistas me acuerdo de la carta a un militar español de José Antonio, valiente tontería.
04/02/2005 13:11 Enlace permanente. Tema: Opinión.

...NI MÁRTIR (Rafael Ibáñez Hernández)

ibf.jpg…Siempre me ha caído simpático el ministro Bono, lo que no manifiesto en alabanza suya sino más bien en confesión de culpa. No he compartido todas sus decisiones políticas, pero reconozco que su habilidad populista lo hace más cercano que muchos de sus congéneres. Carece de complejos políticos, lo que le permite enfrentarse a quien sea para evitar el bombardeo de Cabañeros, hablar sin ambages del falangismo de su padre, mantener la memoria histórica de la División Azul o —lo que aún es más importante— defender la unidad de España. A cambio, utiliza a las víctimas de la violencia doméstica para aumentar su popularidad, se ofrece para dar lecciones de Teología a las jerarquías eclesiásticas —como todo buen católico español— y se avergüenza de lemas como el que, desde las laderas de la montaña del Talarn, recordaba a los futuros Suboficiales de nuestro Ejército su compromiso: “A España servir hasta morir”. Afortunadamente, las últimas nevadas han hecho reaparecer como por milagro la inscripción, un mensaje cuasi sobrenatural que recuerda al ministro la miseria de su empeño. Claro que no faltará quien responsabilice de ello a la Iglesia Católica —de la que Bono dice ser fiel hijo—, que ha visto de esta manera recompensadas sus rogativas “ad petendam pluviam”.
El caso es que el penúltimo escándalo en que se ha visto envuelto —esto es como las cañas de cerveza, que siempre habrá otra posterior— el ministro Bono ha dejado al descubierto, una vez más, la catadura de nuestros gobernantes. Convocada la manifestación del pasado día 22 de enero por la Asociación de Víctimas contra el Terrorismo para protestar por la política de excarcelaciones de etarras en aplicación de una interpretación sumamente laxa del Código Penal del Franquismo, era más que previsible que los asistentes no cantasen himnos de alabanza al Gobierno. Aparentemente rectificada dicha política —la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional hubo de recordar su competencia exclusiva en la materia—, no le faltaban razones a los miembros de la AVT para mantener la convocatoria, a la que no se sumó la Asociación de Víctimas del 11M, cuyo portavoz es una conocida sindicalista liberada de CCOO y de cuya intervención en la Comisión Parlamentaria los medios apenas han destacado cuanto dijo en consonancia con los propósitos gubernamentales. Declinada la invitación por el defensor de etarras y Alto Comisionado para las Víctimas —¿atendía así anticipadamente las recomendaciones de la DGT para no salir de casa ante el temporal de nieve?—, nuevamente el Gobierno tuvo actuar para “desactivar” el escándalo, acudiendo a la manifestación el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, que ocupó el lugar correspondiente en la cabecera.
Previsiblemente, la manifestación habría sido la noticia del domingo, flor de un día, una simple bofetada en el rostro del Gobierno que éste soportaría con estoicismo, si todo hubiera transcurrido por los cauces previstos. Acaso se habrían difundido con alguna vehemencia los comportamientos de determinadas autoridades —algunas del PP— para dificultar el éxito de la convocatoria, como la escasez de presencia policial o las reticencias para cortar el tráfico de manera previsora y ordenada; y, sobre todo, habrían resonado las voces de las víctimas, especialmente los mensajes leídos en la Puerta del Sol. Pero he aquí que Bono decidió escuchar las reconvenciones de su hijo —¡qué afán tienen estos socialistas por hablarnos de sus hijos!— y asistir “privadamente” a la manifestación. No había de faltar cámara de televisión que recogiese cómo el ministro de Defensa se mezclaba con el pueblo dolido…
Tan dolido que se quejó. No voy a defender aquí la actitud de quienes aprovecharon la oportunidad que el populismo estrecho del ministro Bono les proporcionaba para elevar su voz con mensajes ajenos a los propios de la convocatoria. Y no lo voy a hacer porque representó un claro menosprecio a las víctimas del terrorismo, pero también porque tal comportamiento ofreció a los socialistas la oportunidad de manipular la situación en su beneficio, como quien da la vuelta a un calcetín. El caso es que el ministro Bono ha tratado de sacar tajada de unos incidentes que no debieron ocurrir, pero que en todo caso no ocurrieron como nos contó. Porque se nos contó cómo el ministro Bono -que decían se encontraba sin escoltas- había sido golpeado. A partir de ese momento, la noticia de la manifestación fue la supuesta agresión y no su éxito. Las imágenes de un ministro azorado, agarrado del brazo de Rosa Díez —que más tarde se reincorporó a la manifestación entre aplausos—, reemplazaron en los medios a las de la tribuna de oradores o la masa manifestante desbordando todas las previsiones. ¡Al pobre ministro Bono le habían pegado! Y, para mayor escarnio, ¡con el mástil de una bandera de España! Nos cuentan cómo un Comisario —de Policía, aclaro— manifestó haber recibido órdenes del Ministerio del Interior para que se practicasen detenciones, y la suerte recae sobre los lomos de dos militantes del PP.
El problema surge cuando se conoce que las diligencias policiales niegan la existencia de tal agresión. ¿A cuento de qué las detenciones, entonces? ¿Se trata de comenzar a imponer un régimen de terror en el que la acción policial, que debería someterse al imperio de la Justicia, esté dictada por los poderes políticos? Cuando la izquierda más rancia quiere impedir que alguien se manifieste en los aledaños del Congreso de los Diputados —el humo del Reichstag les nubla el entendimiento—, ¿podemos esperar que los socialistas traten de amedrentar a las gentes de orden para que no salgan a la calle a manifestarse? Aunque para eso baste la tradicional atonía del PP, ¿qué tiene de extraño que nos temamos lo peor del partido político que gestionó el GAL o promovió el procedimiento de “la patada en la puerta”?
Una vez más, el PSOE ha mentido, en esta ocasión por boca del ministro Bono, cuyo afán populista le hizo acercarse en demasía al fuego de la sartén. No cuela: de momento, Bono no puede mostrarnos los hematomas —estigmas en versión laica— que le causara la agresión que no existió, salvo acaso los producidos por los escoltas que “no” le acompañaban. Supongo que no será virgen, pero de momento Bono tampoco es mártir.
Rafael Ibáñez Hernández es historiador
04/02/2005 12:49 Enlace permanente. Tema: Opinión.


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