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LEALTAD (Adolfo Moncada)

LEALTAD (Adolfo Moncada)

LEALTAD

Buena parte de los colaboradores de esta publicación, pertenecemos a una generación de adolescentes y jóvenes soñadores de los años 70 y 80, que ante los primeros y evidentes signos de la descomposición que sufre no sólo España, sino el mundo occidental, miramos hacia atrás buscando fuentes de inspiración en otra generación de adolescentes y jóvenes como nosotros, que medio siglo atrás, lo habían entregado todo, incluso la propia vida, en defensa de una idea de España cargada de nobleza, retorno a la auténtica Tradición y proyección revolucionaria hacia el Futuro.
De nuestra generación, mucho más numerosa de lo que hoy se recuerda, poco ha quedado. La mayor parte de nuestros compañeros de aquel tiempo e ideales se han acomodado a la realidad circundante, y han llegado en muchos casos a inventar nuevos discursos justificativos de su falta de lealtad.
No importa, para aquellos que la Lealtad es un fundamento de vida, la defección, en todos los órdenes de la vida, de aquellos en los que más confiábamos, nos duele, pero al mismo tiempo nos fortalece en el día a día de nuestro camino cotidiano.
Por eso, dos veces al mes, te ofrecemos estas líneas a través de los nuevos cauces que la técnica nos ofrece, con la misma ilusión, que un día, que parece lejano, sembrábamos con ilusión adolescente las calles de nuestras ciudades de carteles y panfletos, con los símbolos de la España mejor.
Adolfo Moncada es sindicalista y colaborador en diversas publicaciones culturales.

ESPAÑA CAMPEONA... HACE CUARENTA AÑOS (Redacción)

ESPAÑA CAMPEONA... HACE CUARENTA AÑOS (Redacción)

ESPAÑA CAMPEONA... HACE CUARENTA AÑOS

Desde estas páginas, ya denunció alguno de nuestros colaboradores el gran tinglado de opio colectivo que es el fútbol en nuestros días, no ya sólo en España, sino en la mayor parte del mundo. Tinglado en cuanto negocio gigantesco que mueve miles de millones de dólares y sirve, muy probablemente, como mecanismo de blanqueo de las más oscuras fortunas. Y opio porque, al menos en España, la mayor parte de las inquietudes no relacionadas directamente con el trabajo y la familia, de una amplia mayoría de varones, y un número cada vez mayor de mujeres, se dirigen hacia los avatares de algo que, en principio, no es más que un juego deportivo.
En estas circunstancias, y desde hace muchos años, la única vía de participación pública en una expresión colectiva de patriotismo español, sin temor a ser motejado como fascista, es asistir a un partido de la selección española de fútbol, bien directamente en el estadio, o en algún bar o peña para verlo por televisión. En eso ha quedado nuestro maltrecho orgullo nacional.
Pues bien, España es hoy un Estado tan ineficaz, que mientras los principales equipos de nuestra Liga son temidos en toda Europa por su indudable poderío futbolístico, la Selección Nacional, responsabilidad estatal y último bastión de nuestra identidad colectiva, se arrastra por los campos de Europa y el resto del mundo desde hace varias décadas. Y es que, los únicos éxitos importantes de nuestro fútbol en la historia de este deporte, fueron la cuarta plaza en el Mundial de 1950 y el triunfo en la Eurocopa de 1964, precisamente frente a nuestro archienemigo de entonces, la Unión Soviética. Gobernaba España, oh casualidad, un general llamado Francisco Franco.
Resulta entonces que los futbolistas de nuestros días, los del régimen de libertades, tan guapos, tan atildados, con sus coches de lujo, sus trajes italianos, sus juergas nocturnas y su ejército de meretrices, son incapaces de defender la camiseta nacional con la dignidad que esta se merece.
La última decepción ha sido en Portugal. Miles de ingenuos compatriotas fueron testigos directos de nuestra enésima humillación. Y mientras tanto, los futbolistas a disfrutar de las más lujosas vacaciones y los directivos de la Federación a intentar escurrir el bulto ante las investigaciones que se avecinan sobre las inmensas corruptelas de este organismo, auténtico paradigma del Estado al que pertenece.

LA NOTICIA DIGITAL DISCRIMINA A CIUDADANOS Y CIUDADANAS (Javier Compás)

LA NOTICIA DIGITAL DISCRIMINA A CIUDADANOS Y CIUDADANAS (Javier Compás)

lanoticiadigital discrimina a ciudadanos y ciudadanas

Observo con estupor como entre los asiduos colaboradores de lanoticiadigital no aparece ninguna mujer, tampoco, al menos entre sus habituales columnistas ninguno lo ha aclarado aún, parece que haya nadie perteneciente al colectivo de gays.

Quiero recomendar modestamente a la dirección de lanoticiadigital que fomente la paridad de géneros en su redacción.

Yo propondría lo siguiente:
20% de colaboradores masculinos heterosexuales.
20% de colaboradoras femeninas heterosexuales.
20% de colaboradores masculinos homosexuales.
20% de colaboradoras femeninas homosexuales.
5% y 5% a repartir entre compañeros y compañeras de tendencia bisexual.
El restante 10% se repartiría entre tendencias más minoritarias, pero perfectamente naturales entre personas con el talante progresista y liberal propio de nuestra avanzada democracia, como los amantes profundos de los animales (zoofilia), los que optan por posiciones menos sociales (onanistas), etc.

Animo a cualquiera de mis actuales compañeros en estas páginas a que asuman con dignidad su identidad sexual y salgan alegremente del armario, donde huele a naftalina represora.

Asímismo, lanzo públicamente una llamada a todos los lectores (y las lectoras) interesados en completar la cuota que propongo de la redacción de lanoticiadigital, se pongan en contacto con dicha redacción para aportar artículos que enriquezcan el mosaico intelectual de tan respetable publicación.

Por otra parte, aunque esto podría abordarse en una segunda fase de actualización de esta publicación, la citada composición del elenco de colaboradores, podría enriquecerse con columnistas que, procedentes de las distintas nacionalidades del Estado, diesen una visión desde la periferia y la equidistancia, de los arduos problemas que configuran el día a día de este país.

Por supuesto cada ciudadano y ciudadana tendría libertad absoluta para expresarse en el idioma propio de su comunidad histórica, proporcionando lanoticiadigital un enlace en cada artículo para que los ciudadanos y ciudadanas que no dominen la lengua del autor o autora puedan seguir el artículo en la otra lengua oficial del Estado.

Para terminar esta modesta contribución a la mejora de este medio de comunicación me atrevería a hacer una ultima sugerencia. Observo que en la cabecera de lanoticiadigital aparece una bandera bicolor que puede herir la sensibilidad de muchos ciudadanos y ciudadanas de este país o sentirse ofendidos al ver en ella la recuperación de una dolorosa memoria histórica que evoca tiempos de represión y falta de libertades. Quizás por falta de espacio sería imposible reflejar las banderas de las diversas comunidades autonómicas que conforman el país, por ello una bonita y alegre bandera arcoiris nos haría evocar imágenes de paz y convivencia en un ambiente de progreso y sana libertad.

Javier Compás es escritor y empresario

¿EXISTE UN ESPACIO POLÍTICO A LA DERECHA DEL PP? (Antonio Brea)

¿EXISTE UN ESPACIO POLÍTICO A LA DERECHA DEL PP? (Antonio Brea)

¿EXISTE UN ESPACIO POLÍTICO A LA DERECHA DEL PP?

A nadie se le escapa en España, de que, al igual que en cualquier sociedad desarrollada, hay un segmento de ciudadanía que se posiciona en la llamada extrema derecha. Más aún, si tenemos en cuenta que hasta 1975, España pasó por cuatro décadas de un régimen político autoritario de inequívoca orientación derechista. Y que, aún viven muchos servidores de aquel régimen extinto por la muerte de su creador. Además, en los años inmediatamente posteriores a esta muerte, existió una corriente política de extrema derecha, de escaso peso electoral, pero con una importante capacidad de desestabilización y movilización de masas.
Sin embargo, todo esto parece haberse desvanecido, si tenemos en cuenta los irrisorios resultados cosechados en las recientes Elecciones Europeas por las tres formaciones que podríamos situar en ese espectro político. Nos referimos, al Partido Familia y Vida, al Partido Demócrata Español (PADE) y a Democracia Nacional, que desde perspectivas políticas e ideológicas diferentes, tratan de hacerse un hueco sociológico a la derecha del Partido Popular. A estas tres fuerzas, habría que unir la de Alternativa Española, el partido que se está fraguando sobre las cenizas del piñarismo, y que ha tenido la prudencia de no concurrir a estos comicios.
Si reflexionamos sobre los mensajes de estas pequeñas fuerzas políticas, hemos de concluir sin embargo, que buena parte de sus ideas son compartidas por un número de españoles mucho más amplio que el representado por sus escasos votantes. La oposición al aborto, la protección a la Familia, la defensa de la unidad nacional, la desconfianza hacia la inmigración masiva, son inquietudes que asaltan como mínimo a varios cientos de miles de españoles.
¿Dónde va entonces el voto de estas gentes? Indudablemente al Partido Popular, que ha sabido aglutinar a la práctica totalidad del electorado no socialista, desde posiciones de centro progresista hasta la extrema derecha más reaccionaria. A ello han ayudado desde luego, no sólo la capacidad de los dirigentes del Partido Popular, sino – y desde luego mucho más decisivamente- los poderosos soportes económicos y mediáticos que lo sustentan.
Un tercer factor, además de los dos citados, contribuye a esta absorción del voto “ultra” por el Partido Popular, la tradicional cobardía política de la derecha española, tanto extrema como moderada, que siempre procura huir de los riesgos y hacer propias las teorías políticas del mal menor, propias del catolicismo político, sustento ideológico tradicional de las distintas corrientes derechistas de nuestro país.
Por todo ello, muchos de los que creemos en la necesidad de plasmar políticamente un patriotismo alternativo al tibio patriotismo constitucional del Partido Popular, desconfiamos de las posibilidades de conquistar un espacio a la derecha del mismo, cuestión que nos reafirma en la necesidad de construir un patriotismo social ajeno a los esquemas de izquierda y derecha e inspirado directamente en los precedentes históricos de una formulación política similar en España.
Antonio Brea es Licenciado en Geografía e Historia y Profesor de Enseñanza Secundaria

FASCISMO EN ESPAÑA... (Gustavo Morales)

FASCISMO EN ESPAÑA... (Gustavo Morales)

Fascismo en España
Claves del desarrollo nacional sindicalista en la primera mitad del siglo XX

Gustavo Morales

Es difícil imaginarlo hoy, pero en los años treinta el fascismo está de moda, acaso lo totalitario. Rafael Alberti, poeta del gusto de José Antonio Primo de Rivera, se hizo comunista y Dalí, fascista. Torcuato Luca de Tena cuenta de la actividad de Alberti al frente de la cheka de Bellas Artes en Madrid .
Los estados parlamentarios se tambaleaban ante el empuje violento del comunismo y el fascismo. El primero está representado en bloque en la III Internacional bajo la disciplina de Stalin con la escisión troskista que el piolet de Ramón Mercader descabeza . El segundo bajo la etiqueta fascista, que la izquierda extiende con generosidad y sin rigor, arremolina populistas, conservadores, tradicionalistas, católicos y fascistas novatos. El liberalismo está de capa caída, Alejandro Lerroux, posterior padre del centro republicano, anda por el Paralelo de Barcelona aconsejando a sus partidarios que “levanten el velo a las novicias y las eleven a la categoría de madres”.
Desde el periódico Avanti, el periodista Mussolini nacionaliza el socialismo, de cuyas filas procedía. Proclama la juventud de Italia, una nación proletaria que acaba con la malaria en la península, cruza el Mediterráneo para levantar colonias en Libia, Etiopía y Abisinia y civilizar África. El nacionalismo de una patria joven en torno a los signos de Roma. Mussolini había dicho: “Civilización y humanidad para todas las poblaciones de Etiopía (...) Los ingleses usan armas y látigos, nosotros empuñaremos palas y picos” . Las ejecuciones políticas en la Italia fascista se limitan a 26 personas desde 1922 hasta 1942, ya en la Segunda Guerra Mundial.

El antifascismo
La competencia revolucionaria del fascismo, que también se dirigía a la movilización de las masas, asustó al creciente movimiento comunista. Las consignas antifascistas se generalizaron.
La debilidad del fascismo español no privó de crecer al movimiento comunista invocando de forma machacona el antifascismo . La III Internacional lanza la consigna de los frentes populares . Stalin quiere una alianza con la burguesía europea para romper el aislamiento de la Unión Soviética cuando las sublevaciones comunistas en Europa Central han fracasado. Las peregrinas acusaciones de fascismo se extienden a la derecha católica en España, mientras en Francia sectores cristianos ingresan en el Frente Popular de Leon Blum. . El fascismo, en la propaganda de la izquierda, se convierte en el “hombre del saco”, el mal absoluto.
El avance de Hitler en Alemania es el horizonte al que señalan las fuerzas de izquierda para invocar la bestia parda. El ubicuo discurso antifascista no diferencia entre el corporativismo laico de Mussolini, el socialismo pagano del NSDAP o el rexismo católico. A pesar de los distingos de Primo de Rivera, Falange es arrojada en ese todo revuelto. . Cuando regrese de Alemania, Primo de Rivera criticará la exaltación materialista de la raza que tiene lugar en el III Reich. Poco después de ese viaje, Falange se deshace de los elementos más derechistas que abandonan el partido por el laicismo del punto 25 de la nueva norma programática. José Antonio experimenta . En la del antifascismo no hay coherencia alguna pero el Partido Comunista sale del anonimato y ocupa paulatinamente el centro del escenario a lomos de los frentes populares europeos.
José Antonio, Ramiro y Onésimo

Los pensamientos de Primo de Rivera y de Onésimo Redondo son los más influidos por un cierto tradicionalismo español que no hay que confundir con el Carlismo. En ambos hay una concepción tomista de la justicia, una resuelta fe en España y la admiración por su obra evangelizadora. Ambos creen en minorías resueltas iluminadas por la fe y detestan la superstición sufragista que iguala voto y verdad. En julio de 1930 escribe Primo de Rivera en La Nación: > . La exigencia del bien público no resta un ápice de rigor a la justicia. El erasmista Luis Vives, cinco siglos antes, lo afirmó tajantemente: “Lo que da Dios a cada uno no se lo da para él solo (...) Nuestra avaricia y nuestra malicia introducen carestía y hambre en la abundancia de la Naturaleza y ponen pobreza en las riquezas de Dios”. Al sentido tradicional de patria con resabios de imperio se une una genuina preocupación social, por incorporar a las masas a la Historia. La revolución es un alto deber moral.
“Ellos, los políticamente correctos, cambian la palabra, la embellecen, como bien denuncia José Antonio, pero no alivian la pobreza ni dan el trabajo que dignifica”. Los nacional sindicalistas se irritaban cuando algunos sectores de la derecha, netos beneficiarios del sistema capitalista, se pretendían fascistas. En España, Primo de Rivera denuncia: . Los adjetivos de esa empresa, religión y milicia, son las dos vocaciones que consagra José Antonio, quien se hizo abogado y ejerció un fascismo literario con aires de Camelot en busca de la matemática de la lira para definir la patria y del amor para la justicia. La irreversibilidad del compromiso en Primo de Rivera se genera con los primeros caídos de Falange. Giménez Caballero cuenta que eran esos muertos los que impedían a José Antonio, en algún momento bajo, . Sin embargo, en Primo de Rivera no sólo late el amor por lo justo sino por lo alegre. En septiembre de 1930, dice en Orense: >. José Antonio más tarde lo definirá como “la España alegre y faldicorta”, no una nación austera y seca, donde la Policía vigila el largo de las faldas y las mangas. Si el joven aspirante a diputado monárquico del último parlamento de Alfonso XIII, recordaba a sus conmilitones que los obreros no sólo requieren del pan y el techo sino también “de las alegrías de la música”, el abogado de 33 años que se enfrenta a un paredón en 1936 hablará de las simpatías por el viejo sindicalismo revolucionario español .
El grito elegido no es viva, sino arriba. De sus orígenes hablaremos en el programa del fascismo. España no debe limitarse a vivir una vida lánguida, debe superarse: arriba. Es la antítesis del romanticismo: “Amamos a España porque no nos gusta”. Primo de Rivera no se resigna a convivir con la España chata y alicorta. “Si España fuese un conjunto de cosas melancólicas, faltas de justicia y de aliento histórico, pediría que me extendieran la carta de ciudadano abisinio; yo no tendría nada que ver con esta España” . Las falangistas creen en un paraíso con ángeles verticales que llevan espadas. Rudyard Kipling escribió If, José Antonio lo tradujo con José María de Areilza y lo puso en su despacho:
>
La justicia y el sentido de la historia, la misión en palabras de Julio Ruiz de Alda, héroe del Plus Ultra, forman parte indisoluble con la idea de patria en José Antonio, una idea dinámica: destino, proyecto, unidad en los hechos, sin determinismos territoriales ni fatalismos raciales. José Antonio centrará la representación política y laboral en sindicatos y municipios, abolirá la lucha de clases mediante la cesión de los medios de producción a los sindicatos y levantará una idea de nación como proyecto para disolver el romanticismo desmayado del nacionalismo de terruño.
Para José Antonio, la persona no es un transeúnte del sistema ni un mero ladrillo de un edificio superior. José Antonio y Onésimo niegan a Hegel y su concepto panteísta de Estado porque ambos comparten una visión cristiana del hombre. Ledesma compartía esa idea de Estado unitario. > .
Ante el panestatismo, el Estado, para José Antonio, es, sencillamente, dos cosas: El ejecutor de una misión, del destino que asume el pueblo español, en conjunción con su historia y con su idiosincrasia. En segundo lugar, El administrador del bien común, cuyo fin principal es organizar la convivencia. Rechaza Primo de Rivera el individualismo nihilista y el estado absorbente. En su formación de jurista está la distinción entre individuo y persona, la persona lo es en su relación con el entorno. Todos nacemos dentro de una comunidad familiar, municipal y social. La mentira del pacto social es evidente. Cuando la gente no tiene lazos nacionales se siente poco inclinada a realizar sacrificios o aceptar la responsabilidad de sus acciones.
Ramiro Ledesma define el fascismo como “el propósito de incorporar a la categoría de soporte o sustentación histórica del Estado Nacional a las capas populares más amplias” . A Eugenio Montes esta definición ramirista del fascismo le suena a la Revolución francesa, hecho que desagradaba más a Primo de Rivera que a Ledesma, un jacobino napoleónico.
Ledesma era el pensamiento más sólido, facetado en la filosofía alemana, la pluma más rigurosa presente en los medios de mayor rigor intelectual. Ledesma es también el más claro engarce con el fascismo original, la tercera lectura revisionista del marxismo. > . Era un intelectual denso y un activista aguerrido, escribía en los medios más avanzados y serios de su tiempo. En el mismo periodo de José Antonio Primo de Rivera, Ledesma, un año más joven, escribe varias obras que superan al menos en volumen los artículos, intervenciones parlamentarias y mítines de Primo de Rivera.
Aunque se ha repetido hasta la saciedad que le venía mejor a Ledesma la camisa roja de Garibaldi que la negra de Mussolini el hecho es que Ramiro Ledesma se presentó en el Ateneo de Madrid con camisa negra. Otra temporada, cartel vivo de su propio pensamiento, lució Ramiro un provocador flequillo muy popular en Berlín entonces. Ramiro Ledesma no teme a los espejos ni a las palabras: “Una España grande será imperialista porque su influencia cultural, económica y militar, se dejaría sentir en todo el mundo” . Y para llegar allí, según Ledesma, “el nacional-sindicalismo jonsista es el auténtico guía de las masas desorientadas (...) la redención de todo el pueblo está ligado a la conquista plena de una patria fuerte, libre y enérgica” . Este concepto de redención del pueblo de Ledesma está más cerca de la emancipación anarcosindicalista: “la redención de los trabajadores ha de ser obra de ellos mismos o no serᔠ, que del concepto católico más caro a Primo de Rivera. De hecho, La Conquista del Estado nace apoyando la huelga anarcosindicalista en Telefónica. Su objetivo es claro, nacionalizar el sindicalismo español, aquí de carácter anarquista. Sin embargo, será José Antonio quien acuda a la reunión con los líderes del anarcosindicalismo escindido. El 3 de mayo de 1935 Primo de Rivera mantiene una reunión con Ángel Pestaña a la que asiste Diego Abad de Santillán . La reunión la facilita la amistad entre el líder sindical y el falangista Luys Santa Marina . Pestaña se había separado del anarquismo con el Manifiesto de los Treinta, defendía la participación política que era tabú para la CNT, y criticó frontalmente a Moscú, donde estuvo como delegado en una reunión de la III Internacional: > , escribe tras conocer a Lenin y los bolcheviques. El falangista Fontana cuenta de Pestaña: “Nos recibió muy bien, manifestó estar dispuesto a todo pero nos pidió dinero” .
Primo de Rivera busca un movimiento español que impulse al pueblo a buscar su destino. En la tradición española, encuentra en el sindicalismo, en aquellos tiempos cenetista, sus mejores muestras. El tema básico que separaba al brillante abogado y al revolucionario autodidacta era lo espiritual, Pestaña era ateo militante y la religiosidad de José Antonio no se ceñía a la esfera privada. Tras el encuentro secreto, el líder azul dirá en público: > .
Onésimo Redondo también resalta esa necesidad de contar con el apoyo del pueblo para algo más que hacer una legislatura: “Alumbrar de nuevo las fuentes de la legitimidad popular, para proseguir la historia de una España independiente” . Redondo admira el levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 y ve en el Empecinado a un héroe popular y nacional que no acepta haber perdido “la libertad de ser españoles”. El pensamiento de Onésimo llega a un punto común con José Antonio y Ramiro Ledesma pero enraíza y bebe de otras fuentes. Acusa al gobierno republicano de “desahogos fernandinos y musseliniscos arrebatos” No muestra gran simpatía por el líder italiano y usa su nombre de forma peyorativa junto con el degenerado de Fernando VII. Las influencias de Redondo son más germánicas y proceden de su estancia como lector en la Universidad alemana donde le animó el activismo militante de los católicos agrarios. Con todo, el caudillo de Castilla renegaba de cuanto pudiera parecer una dirección internacional.
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Otros consideran que el peso de Onésimo Redondo fue mayor aunque la posteridad no lo reconozca. “Para Jesús Vasallo, de la primera hora, que llegaría a ser director de Libertad, Onésimo dió supremas lecciones de periodismo, ya que era un periodista nato, integro, un torrente desbordado, con fuego huracanado en los ojos y un vigor intenso en la pluma. Poseía la capacidad de síntesis que debe ser esencial al periodista. Repentizaba sobre cualquier acontecimiento de su época con una ilusión, con una ironía, con una claridad impresionantes. Su clarividencia intelectual, su rigor ante los problemas que formaban el entramado de una España escindida, injusta, sin libertad alguna, aunque de ella se hablase mucho, le hacían ser tajante, firme y rotundo en sus editoriales, en sus vibrantes polémicas.” A pesar de que Ledesma acusara a Redondo de clerical y jesuítico cuando éste no marchó con él al escindirse de Falange, hay constancia de la ruptura ideológica del abogado de Valladolid con Herrera Oria, eje central del activismo católico que fomentaba la Asociación Católica de Propagandistas y estaba en política con Acción Nacional. Consciente de la importancia de la Prensa, el cardenal Herrera fundó la Escuela de Periodismo y El Debate. Redondo también uso el periodismo, Libertad e Igualdad, pero su mensaje es otro, aún bebiendo de las fuentes del Catolicismo, no apostaba por la confesionalidad.
Si el pensamiento de Ledesma es la roca del nuevo estado sindical, Redondo aporta sus señas de identidad y la base municipal y agraria. Primo de Rivera es el pensamiento que más evoluciona, de forma clara, de las posiciones de 1930 a las de 1936 y lo hace de forma más brillante en su expresión.
La ruptura que alejó a Ledesma de FE de las JONS fue un preludio del secesionismo cainita que acogota a las organizaciones tituladas falangistas hoy. Como recuerda Marx en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, la Historia trágica al repetirse de nuevo lo hace como comedia.
El fascismo literario

“Los intelectuales no son, como se dice a menudo, las personas que piensan, son los que tienen por oficio pensar”. Sorel

El fascismo es moderno. Exalta la velocidad, el progreso. Mussolini se hace retratar como conductor y piloto y Hitler llega a los mítines en avión. Los trovadores Marinetti y Tomás Borrás cantan a las máquinas. En Italia el mito fascista nace de la nacionalización del socialismo por el periodista Mussolini y se eleva sobre el arte futurista. En Alemania el nazismo se germina en la oratoria de un humilde hijo del pueblo austriaco ante los alemanes humillados y ofendidos con el Tratado de Versalles.
En España, el fascismo se viste de negro sobre blanco y llega de manos de intelectuales y no de agitadores sindicalistas o del lumpenproletariado uniformado en la Primera Guerra Mundial. Son hombres de su tiempo con una neta preocupación por responder a la pregunta de Ortega sobre el ser de España, única nación como ha escrito Gustavo Bueno que se hace esa pregunta de forma reiterada.
José Antonio afirma sobre los intelectuales durante el homenaje de la Dictadura a los hermanos Machado, Manuel y Antonio, en noviembre de 1929: >. Es el principio de una crítica al intelectual sin compromiso que continuará hasta llegar a su “Elogio y reproche a Don José Ortega y Gasset”. Es el ataque contra los eruditos lejanos: >. Al final concluye: > En el número 1 de Haz, Primo de Rivera explica por qué “a veces siento pirandelliana angustia por la suerte de tantos auténticas vidas que sus protagonistas no vivieron".
En abril de 1931 se proclama la República en España. Un mes antes, sale a la calle La Conquista del Estado y en junio de ese año, Onésimo Redondo funda en Valladolid el semanario Libertad. Las publicaciones en Falange se suceden: FE, Arriba, Haz, Patria Sindicalista, Sí, No importa... Los estudiantes se juegan la vida vendiendo la prensa azul. Muchos de cuantos conforman el núcleo literario que rodea a Primo de Rivera se ganan la vida como periodistas. Los nacional sindicalistas españoles usan la palabra impresa, tienen una misión como generación. “Tener el valor de desmontar el capitalismo, desmontarlo por aquellos mismos a quienes favorece, si es que de veras quieren evitar que la revolución comunista se lleve por delante los valores religiosos, espirituales y nacionales de la tradición. Si lo quieren, que nos ayuden a desmontar el capitalismo, a implantar el orden nuevo. Esto no es sólo una tarea económica: esto es una alta tarea moral” .
Riguroso con sus propios estudios, Primo de Rivera se rodea de una amplia corte literaria. Es la mesa redonda en torno a la cual la joven aristocracia falangista promete proteger al débil y renunciar a sus privilegios de casta. La organización falangista tendrá el tono militante de la época. Rafael A los que podemos añadir Pedro Eguilor, Fernando de la Quadra Salcedo, José María de Areilza, José Félix de Lequerica, Juan Tellería, Ramón de Basterra, Tomás Borrás y Joaquín de Zuazagoitia.
Los Carbajosa hablan de una historia de dos ciudades, señalando como centros del fascismo literario Bilbao y Madrid por la procedencia, o la infancia como Sánchez Mazas, en la ciudad vasca o en la capital del reino. Olvida Valladolid, donde la actividad política era intensa y tenía una fuerte base periodística. > .
Sobre la temática que tocan esos escritores que viven del periodismo, la catedrática Albert señala: El concepto de misión tiene aires medievales. Fue el aviador Ruiz de Alda quien definió España como misión, dándole un carácter de milicia que se reafirma cuando convence a José Antonio que no llame a su organización Movimiento Español Sindicalista sino que adopte el término Falange. Ruiz de Alda era uno de los héroes del vuelo traslatlántico Plus Ultra, un piloto militar abierto a las innovaciones. Primo de Rivera aporta el concepto de destino, más trascendente por su sentido religioso, que supone, por influencia de Ortega y Gasset, .
Ese proyecto por serlo es nuevo, superador, post-revolución francesa acaso sin saberlo excepto Ledesma. Toma de ella el aire jacobino, el culto por el Estado , pero rechaza el partidismo y la división tradicional de izquierda y derecha porque se pretende superador, síntesis de esa dialéctica entre en palabras de Unamuno. La negación de la adscripción a ambos lados políticos supone el reconocimiento de valores en ambos, pervertidos por su visión lateral del mundo y por la lucha inherente a la contienda electoral entre partidos.
. En esa ideología, con todo el peso que la idea de Roma aporta , se forja el falangismo en las vanguardias artísticas que buscan la clave del futuro y acabarán retornando a lo clásico. La necesidad de una revolución que anima Redondo en el campo o activa Ledesma en la capital es posterior a la toma del poder. Se niega el origen soreliano cuando los cuadros falangistas asumen la toma de poder como requisito previo al cambio. Pero en origen su arte es protesta, . Aunque puede alegarse que muchos de ellos fueron escritores en las trincheras. Unos fueron corresponsales en la I y II Guerras Mundiales, otros combatieron en Marruecos, casi todos en la Guerra Civil y los postreros, last but no least, en Rusia. Escribieron y sus vidas peligrosas dan para muchos libros, d forma más intensa la de los caídos, todos los héroes son jóvenes y bellos. Son los muertos quienes marcan la lo rrevocable del compromiso.
Síntesis entre unidad y diversidad

José Antonio ofrece un diagnóstico, no un veredicto. La unidad es el remedio contra la división, en su tiempo señala las causas de ésta última: separatismos locales, lucha de clases y partidos enfrentados electoralmente. Esa unidad como remedio se realiza en torno a una misión concreta que distingue a esa nación entre las demás. El jardín puede estar compuesto por distintas flores y otras plantas pero es un jardín. Primo de Rivera hace ahí una llamada a la ley de amor: Dios es uno, la Creación es una, el pensamiento católico de Primo de Rivera añora el imperio romano universal que dio lugar a Europa: la filosofía que nace en Grecia, el derecho que generaliza Roma, el concepto cristiano del mundo y los valores políticos y económicos emanados de la Revolución Francesa. Contra la desvertebración liberal inicia Primo de Rivera su primera intervención pública fuera de las filas monárquicas, en octubre de 1933, en el Teatro de la Comedia.
El resentimiento, el odio inherente a la lucha de partes, de partidos, dice José Antonio contiene una buena dosis de autoengaño, en él se agrupan sentimientos de venganza, de odio, de envidia, de maldad: > . Las tácticas del parlamentarismo disipaban la estrategia y la propia esencia de la nación. El Estado se ve sacudido por las tensiones de la lucha política que recurre, en aquel entonces, desde el asesinato a la difamación.
En Onésimo Redondo también hay superación del esquema político del siglo XVIII: “España no necesita política de izquierdas ni política de derechas, sino política nacional, impulsada por un ideal superior a las tendencias” . Comparte con Ledesma y Primo de Rivera la angustia por la destrucción del ser de España en las batallas coyunturales de los partidos. La lectura de España en Redondo es doble, como Historia y como misión, destino. La incorporación del pueblo a las tareas del Estado, la democracia orgánica y el sindicalismo diferencian netamente al nacional sindicalismo de los reaccionarios.
Para el falangismo histórico la unidad es lo deseable y la división el mayor de los males. Su crítica frente al capitalismo y al socialismo se concreta en la desunión que ambos conllevan para los pueblos y las personas. José Antonio critica al individualismo porque desgaja a la persona de su entorno y la reduce a individuo. La persona, con un componente sagrado, , lo es en relación con sus distintos entornos. > .
En su única intervención filmada Primo de Rivera reduce a uno los problemas de España: la triple división separatista, clasista y partidista. El Estado pretendido es unitario, Ledesma lo califica de republicano, sindicalista y de democracia orgánica, término que ya anduvo por las plumas krausistas. El fascismo, razona Primo de Rivera, no es una táctica: la violencia, sino un principio: la unidad.
El proyecto sugestivo de vida en común que enuncia José Ortega y Gasset, en José Antonio se convierte en unidad de destino en lo universal. Esa realización requiere la construcción de un mito, el mito nacional, que en la Europa de entreguerras del siglo XX se enfrentaba resueltamente contra el mito comunista y refutaba el parlamentarismo por ineficaz. El origen neto y proletario de los activistas fascistas impregnaba a los nuevos nacionalismos de una vocación social con el recurso constante del líder a las masas. La nación se convierte, al decir de Miguel de Unamuno, en el espacio de la solidaridad. La distintas clases comparten un nexo, la identidad nacional que va más allá de la cultura, del idioma, la tierra y de la Historia pero se encarna en ellos. La idea de nación como destino colectivo, con una misión universal. Primo de Rivera cita directamente, a San Agustín y Santo Tomás, quien afirmaba que todo está supeditado al bien común. La justicia tomista se realiza por respeto a los valores insuflados por Dios en el hombre, al hacerle a su imagen y semejanza. “La patria constituía, a su modo de ver [de José Antonio], una síntesis trascendente, lo que no implicaba en modo alguno deslizamiento hacia el panteísmo estatal, habida cuenta de que su visión entroncaba con la tradición agustiniana de la Civitas Dei” .
Hay “gotas de sangre jacobina” en la patria de Ramiro Ledesma. En verdad, el concepto de patria se extiende a partir de la Revolución Francesa. Antes, el equivalente era la lealtad al señor natural que vinculaba de forma secundaria a la población y al territorio. Los señores feudales dividían sus tierras en herencias y regalos, porque la integridad nacional nos les quitaba el sueño. La patria es el sentido de todos y cada uno de pertenencia activa a una comunidad, con su tierra, su historia y su cultura, diferenciada de otras naciones. La patria es la herencia recibida que hemos de dejar mejorada a nuestros hijos, en palabras de Ortega. Esa patria se forja en torno a un quehacer. El Estado es el instrumento de ejecución de ese destino histórico, el proyecto sugestivo, la misión común, Estado que toma una forma republicana y sindicalista en la expresión de Ramiro Ledesma..
El programa del fascismo

Primo de Rivera insiste en que el falangismo es un estilo, un modo de ser y de estar. Más que una ideología una actitud ante la vida, talante que viene formado por un rechazo del modelo burgués y la aceptación de la rebelión socialista sin compartir su modelo de dictadura del proletariado. El lema de los nacionalsindicalistas portugueses lo explica muy bien: «Ni contra las izquierdas, ni contra las derechas. ¡Adelante! >> . José Antonio reconoce que > .
> Primo de Rivera creía resueltamente en las personas: > . Ledesma, en cambio, creía en el nuevo sistema, donde la ejecución del destino histórico corresponde al Estado que encarna a la sociedad, su historia y sus anhelos. En las páginas de La Conquista del Estado se vitorea a Lenin, Hitler y Mussolini por los Estados nuevos y fuertes que han creado. El semanario en torno al cual se formó el jonsismo es enérgicamente antiliberal. Ledesma, con una fuerte carga de filosofía alemana en la que era experto, filosofa a martillazos y predica, como la CNT, la acción directa. La prensa jonsista es más amiga de las frases cortas y rotundas, de la consigna breve que desprecia la literatura, más presente en las páginas de FE que en las publicaciones de Ledesma, aunque tampoco éste despreciaba la literatura porque había hecho muy joven incursiones en la novela..
Esa aversión de Primo de Rivera por los programas (¿se ha hecho algo serio con un programa?) le hizo demorar cuanto pudo la edición de los 27 puntos, tan importantes para muchos joseantonianos cuando al que menos le importaban era al propio José Antonio. Primo de Rivera advierte que la tarea nos incumbe a todos, no se puede dejar en manos de unos cuantos:
La dinámica de la propaganda electoral le obligará a la redacción de los 27 puntos. Se inician con la exaltación imperial de la nación y la búsqueda de la grandeza por las rutas del mar. La mayor parte de ellos enfocan el problema económico de España como un problema agrario dada la estructura nacional del momento. El último, de carácter táctico, será el banderín de los falangistas rebeldes: “Nos afanaremos por triunfar en la lucha con solo las fuerzas sujetas a nuestra disciplina. Pactaremos muy poco. Sólo en el empuje final por la conquista del Estado gestionará el mando las colaboraciones necesarias, siempre que esté asegurado nuestro predominio”.
Los 27 puntos reflejan una fuerte influencia del programa original de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica que Onésimo Redondo organiza en Valladolid en torno al semanario Libertad. Las Juntas de Onésimo Redondo aportan los grandes lemas que asumirá Falange. Entre ellos, España, una, grande y libre. La primera vez que se usa la trilogía española completa fue en el número 58 de Libertad, el 18 de julio de 1932.
Uno de los más originales de los 27 puntos, referido a la repoblación forestal y la redistribución agrícola, procede directamente del punto 3 de las Juntas Castellanas. La plantación de bosques como idea está ya en los escritos de algunos regeneracionistas. También la creación del grito “arriba España” corresponde a un regeneracionista, Macías Picavea. Enrique Tierno Galván señaló > .
En el programa falangista, fundamentalmente a través de Valladolid, hay huellas de krausismo. Además de las aportaciones de Onésimo Redondo, muy influidas, existen otras más directas. Aunque en los 27 puntos no hay referencia explícita alguna a la democracia orgánica, tan popular posteriormente entre 1945 y 1975, los puntos 6 y 9 de la norma programática de Falange la anuncian al presentar el sistema falangistas de representación política. Fernández de la Mora recuerda la figura del krausista Araquistáin con su > Araquistáin afirmaba: “Frente al viejo sistema parlamentario, una nueva fuerza y un nuevo sistema le disputan la supremacía: Me refiero al sindicalismo, en sus múltiples formas, desde la más templada a la más violenta. El sindicalismo (...) forma como una serie de estados particulares frente al Estado general. Los grandes conflictos sociales y sus soluciones rara vez se dan en el parlamento nacional (...) Las grandes crisis habidas entre obreros y gobiernos durante la guerra se han resuelto extraparlamentariamente. Esta evolución del progreso social es tal vez una de las causas de la decadencia del parlamentarismo”. Añade por su parte De la Mora los precedentes de la representación sindical: > . Esa representación sindical, el “gigantesco sindicato de productores” está recogido en el punto 9 de la norma falangista. El punto 6 habla de la representación municipal y sindical.
Durante la Dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) se habían creado las magistraturas del Trabajo donde el Estado dirimía los conflictos entre trabajadores e inversores, gracias a la colaboración del PSOE y la UGT controladas por Largo Caballero. El joven José Antonio las había conocido de cerca aunque las critica abiertamente en 1934 en el Círculo Mercantil.
El fascismo de encargo

Distintas, breves, cicateras e inconstantes fueron las fuentes financieras del fascismo español hasta 1936. Merece la pena reseñarse, según contaba el académico Demetrio Ramos, el intento que Alfonso XIII realizó a través del marqués de Desio, de organizar una fuerza fascista –Mussolini estaba de moda - para arrebatar la calle a los marxistas. Azaña rechazó la oferta, Ortega y Gasset también pero señaló a un colaborador suyo, Ramiro Ledesma, quien aceptó, cambiando la vida de intelectual por la de político. Las conversaciones tuvieron lugar el 23 de marzo de 1930 en Barcelona, donde había un encuentro de intelectuales. Ledesma renuncia a la vida de filósofo y ensayista porque > .
El hijo del Dictador recibe una fugaz atención económica de algunos relumbrones de la derecha financiera. Pero incluso en esos acuerdos puntuales Primo de Rivera insistía en hacer referencia clara a la justicia social. En el verano de 1934, José Antonio Primo de Rivera y Pedro Sainz Rodríguez establecieron un acuerdo por escrito sobre «El nuevo Estado español». En su punto 6 dice: “La representación popular se establecerá sobre la base de los municipios y de las corporaciones”. Y en el 8: “Todo español podrá exigir que se le asegure mediante su trabajo una vida humana y digna” . No era el joven Primo de Rivera el único pensador español interesado por los vientos de justicia que emanaban los líctores. Víctor Pradera fue influido por un discípulo del francés Valois. “El objetivo de Valois era recuperar las masas obreras de la izquierda, a través del sindicalismo para el nacionalismo” . El movimiento sindicalista nacional se extiende por los países europeos de la ribera del Mediterráneo. Pero Giménez Caballero advierte: > . Claro que GeCé advierte: >.
La caída de los dioses

Los orígenes del fascismo español están preñados de sueños y vacíos de realidades. El partido fascista no tenía ni por asomo el empuje y vigor que en Italia. Los gritos de antifascismo de la izquierda española no se reducían a increpar y tirotear a la pequeña organización falangista sino que se hacían extensivos a toda la derecha. La radicalización de la vida política española llevó al conflicto abierto, en donde las posiciones se hicieron aún más radicales.
Cuando se inicia la Guerra Civil, el partido azul es anegado por un aluvión de la derecha por la polarización previa al conflicto. Un partido que tenía entre cinco y ocho mil militantes, en declaraciones de FE a la prensa , con la mayor parte de ellos en las cárceles del Frente Popular donde son asesinados, en pocos meses, bajo el mando de Manuel Hedilla, tiene miles de hombres combatiendo en el frente, encuadrados en sus propias unidades, su propia academia de oficiales, Pedro Yen, y otros miles de militantes organizando la retaguardia, que crece con el avance, y los servicios de propaganda. En el invierno de 1936 a 1937, Falange controla un mínimo de cuarto de millón de españoles, demasiado poder para un solo partido al que algunos clérigos y militares de derechas miran con desconfianza por revolucionario.
Franco
En abril de 1937, Franco unifica las fuerzas políticas y militares bajo su mando. Cuando intente hacer lo propio el gobierno republicano será demasiado tarde. El general Franco elimina la reducida resistencia falangista y encarga la formación del nuevo partido a Ramón Serrano Súñer. Los falangistas se han dividido. > .
Las guerreras blancas tapan las camisas azules, los sinsombreristas de los treinta llevan gorra de plato o boina roja. Los jerarcas del Movimiento viajan a Roma y Berlín. El fin de la Guerra Civil supone la reconstrucción, el alzamiento de un nuevo Estado. En el reparto de poder que hace Franco, los falangistas asumen las juventudes, el trabajo y los sindicatos; la Iglesia recibe la enseñanza y el Ejército los gobiernos militares y la hegemonía. “José Antonio temía que después del triunfo de los militares sublevados, no se llevaran a cabo las ideas de la Falange, sino las de los militares y políticos conservadores” .
La prensa y el cine son censurados por sotanas y guerreras y, habitualmente, escrita y realizado por azules. Camisas azules se sientan junto a los uniformes en los consejos de ministros. José Antonio Girón, jonsista de Valladolid, y José Luis Arrese, falangista de la segunda ola, entre otros, generalizan la seguridad social y la vivienda, crean sindicatos y consagran un fuero del trabajo. Incluso los falangistas dentro del Movimiento supusieron el ala izquierda del régimen, aplicando una política laboral avanzada, tanto en magistratura del trabajo, encuadramiento sindical, viviendas sociales, retiro por enfermedades laborales, seguridad social generalizada, etc. Espectáculo estúpido el de los líderes sindicales firmando con la CEOE la liquidación de las leyes laborales, una parte positiva del régimen anterior .
Los falangistas literatos laboran en la prensa nacional. Son las mejores plumas dentro de España. . A la postre, el poder real estaba en manos de Franco. Los escritores azules .
José Antonio se convierte en el Ausente y con el se crean sueños rebeldes en las filas del Frente de Juventudes, uno de los recodos de la Historia donde la mirada de dos generaciones está en el cielo y los pies sobre España. La herencia del Ausente viajará más en las canciones que en los seminarios de formación.
Algunos miran a su alrededor y dicen: “No es esto”.

Publicado originalmente en EL CATOBLEPAS

LA REFORMICA (Norberto Picó)

LA REFORMICA (Norberto Picó)

El asesinato a cuchilladas de una mujer a manos de su marido, sucedido en Madrid en 1.953, desencadenó una serie de reacciones que finalizaron en 1.958 con la reforma del Código Civil español, vigente desde 1.889. Dicha reforma eliminaba la consideración del domicilio conyugal como domicilio del marido, lo que obligaba en la práctica a la mujer a abandonar el hogar familiar en caso de separación, independientemente de que se declarase su culpabilidad o inocencia.
El carácter limitado de la reforma, pues la legislación franquista siguió conservando distintos apartados discriminatorios e injustos para las mujeres, así como el apellido de su principal impulsora, Mercedes Fórmica, hicieron que dicha reforma fuese conocida como “la reformica”.
Abogada, novelista e historiadora, Mercedes Fórmica fue la primera mujer en cursar estudios de Derecho en la Universidad de Sevilla y una de las tres únicas mujeres inscritas en el Colegio de Abogados de Madrid en los años cincuenta. Al igual que Pilar Primo de Rivera, impulsora de la Ley sobre derechos políticos, profesionales y de trabajo de la mujer, de 1.961, que eliminaba la discriminación laboral por razón de sexo, Mercedes Fórmica era falangista.
Eliminada a día de hoy toda discriminación legal hacia las mujeres, las estadísticas en las que se refleja, por ejemplo, la percepción de salarios mas bajos a igual trabajo, nos señalan el camino que aún queda por recorrer en la equiparación real del hombre y la mujer.
Sin embargo, debemos contradecir el criterio feminista que apunta a la violencia ejercida sobre las mujeres como una manifestación mas de la discriminación social de la mujer, como efecto directo de las relaciones de dominación del varón sobre la hembra.
Mas bien habremos de considerar que el terrible goteo de sangre femenina en la sociedad occidental actual obedece a un general desprecio humano por la vida del prójimo, sea este hombre o mujer. Desprecio por la dignidad de las personas a instancias del cual el mas fuerte, en ausencia de criterio moral, hace valer su superioridad legal, económica o física, para imponerse sobre el débil. Un desprecio por la vida ajena que se pone de relieve, con la misma crueldad en esencia, aunque con distinta intensidad, con independencia de cual sea la combinación de cromosomas que les otorgue sus características sexuales, en el cuerpo magullado del cónyuge; en el alma herida del anciano abandonado; en el tormento del soldado humillado; en la zozobra del joven explotado laboralmente, o en la vida troceada del nasciturus.
Mientras no se altere esta concepción cainita del ser humano, -homo hominis lupus-, mientras no alcancemos a ver en el prójimo a un ser portador de valores eternos, acreedor de una dignidad que no se puede quebrantar, de una libertad que no puede ser violada, no hay nada que hacer. Ninguna reforma legal pasará de “reformica”, porque no acabará de raíz con el problema de la violencia del hombre contra el hombre. Ninguna medida legislativa ni campaña institucional –y bien está que se lleven a cabo- podrá garantizar la paz en el domicilio familiar, ni en la nación invadida, ni en la empresa de trabajo temporal, ni en el vientre de la madre. No habrá lugar seguro para el hombre acosado por el hombre.
Al margen de estas consideraciones previas ciertamente pesimistas sobre cualquier legislación contra la violencia doméstica, cabe realizar a la Ley integral contra la violencia ejercida contra las mujeres, objeto de este artículo, y a las circunstancias en las que se está llevando a cabo su tramitación, algunas valoraciones críticas.
Así, habremos de lamentarnos de la ausencia de consenso entre el Gobierno y la oposición a la hora de adoptar medidas en un asunto tan delicado como es este del maltrato a las mujeres. Una falta de consenso que llevará a la modificación de la legislación que se apruebe en cuanto cambie el color del Gobierno, práctica que imposibilita la realización de política alguna (social, territorial, educativa o de defensa) que se plantee mas allá de a cuatro años vista.
Del mismo modo, constatar con desagrado, por un lado, la politización del Consejo General del Poder Judicial, constituido en mera correa de transmisión de los grupos parlamentarios que lo han elegido, que ha emitido un dictamen crítico con el Proyecto de Ley respaldado por una exigua mayoría de sus miembros. Por otro lado, la cerrazón del Ejecutivo socialista, empeñado en sacar adelante un texto amenazado de inconstitucionalidad, con el informe negativo del CGPJ e incluso contra el criterio lingüístico de la Real Academia española, que preferencia el uso del término violencia doméstica sobre el de violencia de género.
Respecto del contenido de la Ley, al margen de reprochar el olvido que hace de otros colectivos que, aunque en menor medida, también son objeto frecuente de violencia doméstica (los ancianos, los niños y los hombres), cabe objetar sobre la polémica filosofía que lo impregna, la de la llamada discriminación positiva, que si en alguna medida pueden estar justificadas ciertas ventajas de un grupo social desfavorecido sobre el común de la población, (que se reserven plazas en la administración para minusválidos, por ejemplo), no parece aceptable que se aplique mayor rigor en la sanción a un colectivo determinado (el masculino en este caso), con respecto al resto de los ciudadanos. Hacerlo así, tal y como se configura en esta Ley, constituye una clara vulneración del espíritu constitucional, que consagra en su artículo 14 la igualdad de los españoles ante la ley, “sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.
En cualquier caso y al margen de la polémica, es difícil pensar que estas medidas produzcan en sus destinatarios el efecto coercitivo deseado. Cuando un hombre se ha degradado a si mismo tanto como para perder su condición humana y, aproximándose mas a la condición de bestia, está sediento de la sangre de la persona a la que algún día amó, no parece razonable pensar que la posibilidad cierta de ir a la cárcel le haga modificar su actitud.
Una vez mas, cualquier reforma legislativa que no vaya encaminada a modificar la forma de ser de quienes componen la sociedad -objetivo verdaderamente revolucionario- devendrá forzosamente en “reformica”.


Norberto Picó es el actual Secretario General de Falange Española de las JONS

LA SIMULACIÓN COMO MECANISMO DE DOMINIO (Alberto Buela)

LA SIMULACIÓN COMO MECANISMO DE DOMINIO (Alberto Buela)

La simulación como mecanismo de dominio


La simulación en nuestra sociedad se aproxima cada vez más a la perfecta imitación y, lo grave, es que en muchos casos logra sustituir lo real y verdadero.

Ello se da no sólo en el plano de lo concreto con la simulación de los materiales, el oro, la plata, el mármol, la madera por materiales sintéticos, sino que se da también en el orden espiritual. Así se reemplazan los profundos mensajes religiosos por las cómodas recetas de los pastores electrónicos o esotéricos predicadores del futuro, la profundidad de la filosofía perenne por retazos de pensamiento ocurrente, la función arquitectónica de la política, por una política no soberana. Esto es, por una no-política.

Así, en estos tres campos principalísimos de la actividad humana como los son: la religión, la filosofía y la política asistimos al reinado del simulacro sobre la realidad, sobre lo que es.

Esta tensión entre lo que aparece y lo que es, que recorre todo el pensamiento tanto occidental como oriental desde que el hombre se puso a meditar sobre sí y el mundo que lo rodea, se inclina en nuestros días, abrumadoramente, sobre la apariencia en detrimento de la realidad.

Y decimos que esta tensión es permanente en todo hombre de toda latitud porque nadie quiere en su sano juicio engañarse o ser engañado, mentirse o que le mientan. Esto lo vio magistralmente Descartes cuando al comienzo nomás de su Discurso del método afirma: “ El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada cual cree estar bien provisto de él, incluso los más difíciles de contentar en cualquier otra cosa, no suelen apetecer más del que ya tienen”.

Detengámonos un momento sobre el análisis de los términos apariencia y simulacro. El primero viene del latín apparentia: cosa que parece y no es. Y el segundo que viene de similis significa falsa semejanza. Como vemos los dos términos se complementan uno a otro. De ahí que en el obrar humano el simulacro se exprese en la frase: actúa como si y su vehículo sea la apariencia.

La religión, específicamente la cristiana, se ha transformado en un gran naranjal donde cada uno se sirve la naranja que más le place. Así bajo la mascarada de la libertad religiosa se desnaturalizó la antigua ascesis como camino a la virtud.

La sana libertad religiosa según la cual todo hombre puede practicar el culto que más desee, fue reemplazada por el simulacro de libertad entendida como: el hacer lo que se quiere. La libertad del loco diría Max Scheler, que cree que es libre porque hace lo que quiere y en realidad es sólo esclavo de sus propias pasiones.

En el plano filosófico hoy padecemos el simulacro de filosofía, los sedicentes filósofos sólo “ oscurecen las aguas para que parezcan más profundas”. Sus exposiciones son anecdóticas y sus propuestas inviables. Los más profundos terminan en un desencantado nihilismo, entreteniéndose en el debate pseudocultural o culturoso, dejando de lado el debate político.

En cuanto al domino político asistimos, entre otras cosas, al simulacro del régimen democrático. Así, la democracia participativa ha sido reemplazada, más y más, por una democracia procedimental o formal que ha malogrado los mejores esfuerzos políticos de los últimos años. Al respecto observa el politólogo Carlos Strasser: “la democracia parlamentaria se ha extendido por todo el orbe- Africa-Asia-América- pero ha perdido profundidad y es cada vez menos posible”(1)

El ser humano que hoy posee una información sobre sí mismo mucho mayor que en cualquier otra época se torna, paradójicamente al mismo tiempo, más y más desconocido para sí. Hace muchos años un filósofo mal conocido, Max Stirner(1806-1856) en su solo libro El único y su propiedad fue el primero que se percató de la singularidad del tema cuando afirmó: “La cuestión ¿qué es el hombre?, viene a ser entonces: ¿quién es el hombre?. Y a ti te toca responder comenzando por quién es. La respuesta está personalmente presente en el que interroga: la pregunta es su propia respuesta”(2)

Esto quiere decir que el hombre contando con un sinnúmero de instrumentos adecuados para investigarse a sí mismo, se desconoce más y más porque no puede preguntarse genuinamente por sí. Ha perdido la capacidad de la pregunta antropológica por antonomasia: ¿quién soy?. Y en esta pérdida mucho tienen que ver los simulacros de preguntas y lo que es peor aún, las paródicas respuestas.
No estamos acaso atosigados por afirmaciones tales como: el hombre es sujeto, tiene que dejar de ser objeto. Si toda la filosofía moderna desde Descartes para acá sostiene semejante sandez.

La brutal dicotomía entre sujeto-objeto reduce al hombre que es su propia pregunta, a quedar atrapado en su propia apariencia. Lo dice bien Jean Baudrillard cuando afirma: “el objeto es el espejo donde el sujeto acude a atraparse en su propia ilusión”(3). Se produce el comienzo de la alienación.

El hombre no es sujeto ni objeto, el hombre es hombre y todo lo que ello conlleva. La dicotomía sujeto-objeto nace del dualismo cartesiano entre res cogitans- res extensa. El hombre es sujeto y objeto a la vez. Es una unidad psicofísica. Una unidad de materia y forma; de cuerpo y alma decían los viejos filósofos.

La aparente pregunta del hombre como sujeto, es un(trompe d´oeil) pintado telón de fondo de los teatros. Este último, uno de los sentidos prístinos de la apparentia.

Ciertamente que el simulacro mayor de nuestros días es el que armaron y realizan aquellos que tienen realmente el poder. Ya decía el primer ministro inglés Disraeli “ignoran los pueblos quienes están detrás de los bastidores” . Hoy personajes como los de la Comisión Trilateral, los Bildelberger, los de la Reserva Federal de USA, o incluso, los de nuestros disminuidos Bancos Centrales son grandes desconocidos para la gran masa de ciudadanos. No tienen que rendir cuenta de sus decisiones que en algunos casos afectan negativamente a millones de hombres.

No sólo se nos escamotea la información sobre estos temas sino que lo que es peor, se nos entrega una información totalmente distorsionada: un simulacro de información. La simulación termina transformándose en el mecanismo de dominio de los pueblos.

Por qué no llamar a las cosas por su nombre, por qué no decir la verdad lisa y llana. Porque esto provocaría el alzamiento enardecido de los pueblos esquilmados, hambreados y empobrecidos. Pero ello no es querido ni permitido por los amos del mundo.

Por supuesto que esta opinión nuestra ha sido ya denostada por el pensamiento progresista bajo el nombre de “teoría conspirativa”.

Así por el solo hecho de insinuar que el mundo está manejado por personajes a quienes el bienestar general les es indiferente(4) uno se hace acreedor al sayo de troglodita o reaccionario.
El mero ocuparnos sobre el tema del simulacro, la simulación, la apariencia, el disimulo nos ubica dentro de la categoría de “filósofos de la sospecha”, denominación que nos torna políticamente incorrectos y nos pone fuera del circuito de la “producción de sentido” de la sociedad liberal democrática.

1.- Strasser, Carlos: reportaje en el diario La Nación, Bs.As. 17-1-
04.-
2.-Stirner, Max: El único y su propiedad, Madrid. Ed.Simbad, 1984,
p. 219.-
3.- Baudrillard, Jean: La transparencia del mal, Barcelona,
Anagrama, 1991, p. 183.-
4.- En Iberoamérica según datos de abril 2004 del PNUD el 44% es pobre y el 20% es indigente. Y en Argentina el 47% es pobre y el 21% es indigente. ¿Qué pretenden los dueños del poder?.

Alberto Buela preside la Fundación Cultura et Labor

EL ESPÍRITU DE LA CHECA (Pío Moa)

EL ESPÍRITU DE LA CHECA (Pío Moa)

EL ESPÍRITU DE LA CHECA

Uno nunca pierde del todo la ingenuidad. Creía que la canallada de Guerra sobre la que hablé hace poco en el artículo “Un gran hombre”, era algo aislado y bastaba con el comentario para liquidarla, pero veo que no es así. Un amigo me ha alertado sobre otro libro, exculpatorio del GAL, publicado hace poco por el periodista afín al PSOE Diego Carcedo, sobre el general Sáenz de Santamaría. En él se repite la misma patraña, puesta ahora en boca del general: yo habría sido el infiltrado que había permitido la liberación de Oriol y Villaescusa en 1977. Ya había tenido noticias de la difusión oral del rumor. Por lo tanto, estamos ante una verdadera campaña.
Pero quizá me exprese mejor en forma de autoentrevista.
P.- ¿Por qué crees que salen con estos cuentos ahora?
R.- Porque mis libros, en especial Los mitos de la guerra civil y Los crímenes de la guerra civil, por lo mucho que se han vendido y se siguen vendiendo, han hecho mucho daño al PSOE (además de a los nacionalistas), e intentan destruirme de alguna manera por estos métodos mafiosos. Ya Stanley Payne, en su comentario sobre mis libros, señalaba que los ataques a mis trabajos se realizan “por medio de una suerte de censura de silencio y de diatribas denunciatorias más propias de la Italia fascista o de la Unión Soviética que de la España democrática”. Como vemos, refleja la realidad más de lo que uno hubiera pensado.
P.- ¿Por qué les hacen daño tus libros?
R.- No debieran hacérselo, porque son de historia, y una historia que empieza a ser vieja. Pero para el PSOE y los nacionalistas y comunistas la guerra civil no es un asunto histórico, sino una fuente inagotable de legitimación propia y de deslegitimación de la derecha. Han convertido la guerra en un negocio político fundamental, y de ahí que no vean mis libros como libros de historia, sino como un ataque a uno de los pilares de su política. Ahora mismo están volviendo a sembrar los viejos odios, los viejos rencores con sus campañas sobre la represión. No tratan esos temas como historia, pues hablan sólo de las víctimas de un bando, olvidando o menospreciando las del otro y las que se causaron las izquierdas entre sí. Y olvidan además que fue la izquierda quien empezó. Utilizan los muertos de una forma inicua y peligrosa, y esto me parece peor que la corrupción económica de su anterior etapa en el poder.
P.- ¿Hay algo de verdad en esas acusaciones de Guerra y Carcedo, y probablemente de muchos otros?
R.- Podemos plantearlo así: si fuera cierto, yo habría echado por tierra uno de los atentados terroristas más graves de la transición. Por lo tanto, deberían estarme agradecidos, por un lado, y por otro no deberían decirlo, porque ello equivale a poner mi vida en peligro. Pero, en primer lugar, no lo dicen como un elogio, sino todo lo contrario, lo sitúan en ese contexto sórdido, mafioso del que tanto entienden ellos. Y en segundo lugar, lo que dicen supone una auténtica colaboración con los terroristas, ofreciéndome a su venganza.
P.- Pero, ¿hay algo de cierto en lo que dicen?
R.- Es obvio que no hay nada, y no porque lo diga yo, que soy parte interesada. Cualquier puede ver que el Carcedo escribe como el clásico intoxicador chequista, poniendo en boca del general Sáenz de Santamaría unas palabras que tendrá que demostrar que las dijo el general, cosa que dudo. El contexto es de un jefe de la lucha contraterrorista que defiende el terrorismo de estado, y si dijo lo que le atribuye Carcedo sólo se puede concluir que era un perfecto botarate. Las palabras que pone en boca de Saenz están plagadas de inexactitudes y expuestas con el estilo insinuante, sospechoso y especulativo propio de un intoxicador, no de quien ha tenido las máximas responsabilidades en su terreno y tiene que saber, por tanto, de qué habla. Sáenz dirigió la policía, y el Guerra la política por encima de Sáenz durante largo tiempo, y por tanto saben perfectamente que lo que dicen es falso. Tendrían que afirmar o negar taxativamente, pero en lugar de ello hablan como periodistas que plantean hipótesis o posibilidades teóricas desde fuera, desde la ignorancia. Es claro que mienten.
Es como si alguien diera a entender, relacionando arbitrariamente tales o cuales hechos, que Guerra dirige redes de pederastia, para que luego él se tomara la molestia de “aclararlo”. Un periodista mínimamente honrado nunca daría pábulo a tales cosas, pero está claro que el Carcedo ignora los rudimentos de la ética profesional. Por cierto, estas conductas reproducen otros comportamientos de ciertos periodistas y políticos en relación con las investigaciones sobre el GAL, tratando de silenciar y destruir a quienes sacaban a la luz aquellos hechos. El PSOE organizó el terrorismo de estado, y quiere convencernos ahora de que estuvo muy bien. Los métodos que está usando contra mí, para desacreditarme como historiador y destruirme como persona, responden al mismo concepto mafioso o chequista, por cierto con una larga tradición en ese partido.
Quisiera recordar a este respecto que los socialistas practicaron con la ETA una doble y corrupta política: por un lado claudicaban ante los asesinos, negociaban con ellos, incluso pensaba cambiar las leyes a su favor; y por otra imitaban sus métodos.
Estudiando al PSOE uno se percata del enorme papel que han jugado en su historia las campañas de calumnias contra sus adversarios, lanzadas sin el más mínimo escrúpulo. Es algo estremecedor. Han sido verdaderos maestros de la calumnia y la provocación. Desgraciadamente siguen en las mismas, y los Besteiro no asoman por ningún lado.
P. Si no hay nada de verdad, el peligro para ti es menor.
R. No, el peligro es igual o mayor. En primer lugar, los terroristas no necesitan una verdad, sino un pretexto para actuar, el pretexto que les sirven en bandeja estos sujetos. En segundo lugar, no tienen por qué actuar ellos. Un posible atentado contra mí, después de todas estas cosas, les sería enseguida atribuido, aunque podría muy bien proceder de otro lado, máxime teniendo en cuenta experiencias como el GAL.
En todo caso algo es evidente: esta gente no ha respondido a mis investigaciones con el debate, sino, como decía Payne, con actitudes cargadas de odio y propias del stalinismo o del fascismo. En esas actitudes ha habido una escalada manifiesta con esta campaña no sólo escrita, sino también, y sobre todo, oral. Son reacciones típicas de la Checa, de quienes no entienden la libertad de expresión y de investigación, la democracia en definitiva. Utilizan la historia como un instrumento al servicio de oscuros intereses políticos actuales, que exigen tanto la resurrección de los odios como el silenciamiento de los discrepantes. Me siento seriamente amenazado.
P. Piensas recurrir a la justicia?
R. Sí
P. ¿Tienes confianza en la justicia?
R. La normal.
Pío Moa es historiador y ensayista.

Presentación de JOSÉ ANTONIO Y LA ECONOMÍA

Presentación de JOSÉ ANTONIO Y LA ECONOMÍA

PRESENTACIÓN DE JOSÉ ANTONIO Y LA ECONOMÍA

Coincidiendo con el final del ciclo dedicado a la figura de José Antonio Primo de Rivera por una conocida librería andaluza, los profesores José Manuel Cansino y Fernando Lara, coautores –entre otros distinguidos investigadores- del volumen coordinado por el profesor Velarde Fuertes, JOSÉ ANTONIO Y LA ECONOMÍA, brindaron a un público fiel una brillante conferencia de presentación de esta obra colectiva, iniciando así una serie de presentaciones de la misma, que recorrerá distintos puntos de la geografía nacional.
Mientras el profesor Cansino ilustró a los asistentes sobre los avatares relacionados con la dirección de la obra, en la que han participado estudiosos de muy distintos puntos de España, el profesor Lara ofreció un análisis sintético y al mismo tiempo muy completo de la relación de José Antonio con la ciencia económica.
Según el profesor Lara, José Antonio, además de poseer los conocimientos básicos sobre Economía, a través de distintas asignaturas cursadas durante la Licenciatura y su inconcluso Doctorado, mostró desde siempre una gran preocupación por esta materia, a la que dedicó buena parte de sus lecturas y de su inquietud política y social.
Fruto de su formación, José Antonio concibió un pensamiento económico a la vez anticapitalista y anticomunista, en el que confluyeron diversas influencias propias de su época, caracterizado por un hondo sentido social y humano, y también por unas notables dosis de utopismo.
Tras un interesante turno de palabra, los asistentes abandonaron el local a buen seguro, con la idea de que, independientemente de los aspectos desfasados que pueda haber en su doctrina, José Antonio Primo de Rivera constituye un referente intelectual de primer orden para enfrentarse a las realidades de nuestra época.

LLORA LA GUARDIA CIVIL (J. Pareja)

LLORA LA GUARDIA CIVIL (J. Pareja)

LLORA LA GUARDIA CIVIL

El haber sobrevivido durante 150 años de historia a decenas de gobiernos, una guerra civil y una dictadura, no ha sido suficiente para que, una vez más, la Guardia Civil haya tenido que sufrir en sus carnes las vejaciones del gobierno de turno.

Asistimos impotentes, una vez más, al bochornoso espectáculo de ver como se pisotean ilusiones, derechos y esperanzas. Y, una vez más, el Benemérito Cuerpo acatará las órdenes y decisiones del gobierno de la nación.

Cierto es que desde su creación, la Institución ha cambiado mucho y ha sufrido un lavado de cara importante, tan sólo hay que recordar la instauración del día libre semanal, la fijación de la jornada semanal de 37 horas y media (aunque pocas veces se cumpla), o la creación del tan cacareado Consejo Asesor de Personal, que ni aconsejaba, ni asesoraba, y muchos menos del personal.

Ahora con el retorno a la presidencia de un partido socialista, el tan polémico “sindicato” AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles) se las prometían muy felices, por las múltiples promesas socialistas sobre el futuro de la Guardia Civil. Pero la alegría duró poco, y si el Súper Ministro de Defensa Sr.Bono, en su discurso de investidura, ya prometió que no habría sindicatos profesionales en el ejército ni en la Guardia Civil, semanas más tarde el copropietario de la Benemérita, Sr. Alonso, Ministro del Interior (gracias a Dios no han cambiado el nombre al ministerio) anunció que el nuevo Director de la Guardia Civil iba a ser el General del Ejercito del Aire Sr. Gómez Arruche. De un plumazo y a las primeras de cambio terminaban con otras dos promesas: Creación del mando único y desmilitarización del Cuerpo. Pero este nombramiento no sólo es el enésimo incumplimiento de las promesas electorales, a las que ya nos tiene acostumbrados el PSOE, sino que supone una grave y peligrosa afrenta a los Generales Jefes del Cuerpo, que han tenido que contemplar impávidos como un General de rango inferior era puesto al frente del Instituto, teniendo como subordinados a Generales de mayor rango, más antiguos y mejor preparados que él. Aparte del significativo gesto que supone el volver a poner a un militar (y que para mas INRI no es de “la casa”) al mando de la Guardia Civil, hecho que no sucedía desde hacía mas de una década. Es claramente una bofetada del gobierno, no sólo para los que van a ser sus nuevos compañeros de profesión, sino también para el resto de los componentes del Cuerpo.

Un hecho conocido por todo el mundo es que en la Academia General de Zaragoza se forman los oficiales de la Guardia Civil, lo que no es conocido por todos es que son siempre los primeros cadetes de cada promoción, los que optan por tomar la especialidad de Guardia Civil, quedando el resto de alumnos destinados a formar parte de los tres ejércitos. Es decir, si de los mejores cadetes de cada promoción se obtienen los futuros generales de la Benemérita, ¿por qué coger a un general con una más que menor capacidad que la del resto de sus compañeros de promoción?

Como dije antes, el nombramiento del General Gómez Arruche, supuso el estremecimiento de todos los estamentos del Cuerpo, fue como pegar una patada en un avispero, y si no fuera por el enorme nivel de disciplina y acatamiento, y por la gran memoria histórica de todos los componentes, perfectamente se hubiera podido volver a dar el caso de un teniente coronel dirigiéndose al parlamento, arma reglamentaria en mano. Y me consta que esos días hubo muchas llamadas entre los despachos de los más altos dirigentes del Cuerpo, aunque en esta ocasión los alegatos iban cargados con grandes dosis de sensatez y no se urdió ningún plan estúpido.

Mientras todo esto sucede, los escalones más bajos de esta gran escalera que es la Guardia Civil, es decir los guardias, lloran por lo que pudo ser y no fue, por ser víctimas, nuevamente, de las promesas socialistas. Y en definitiva, por sólo ser recordados cuando estos casi 75.000 votantes tienen la oportunidad de inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro.
Juan Pareja es especialista en asuntos sobre la Benemérita.

¿LEGALIDAD VIGENTE? (Rafael Ibáñez Hernández)

¿LEGALIDAD VIGENTE? (Rafael Ibáñez Hernández)

¿LEGALIDAD VIGENTE?

Esta Ciudad en la que vivo padeció durante el anterior período un Ayuntamiento gobernado por los socialistas en coalición con los amigos de Llamazares y —durante un tiempo— representantes del nuevo castellanismo rancio de siempre. Habíanse hecho los progresistas con el gobierno de la Ciudad de un modo totalmente sorprendente, hasta el punto de que el equipo de Gobierno debió constituirse con elementos inicialmente designados por los citados partidos con el propósito de ejercitar la oposición. Vamos, en circunstancias muy similares a las que ha tenido que afrontar Zapatero, cuyo equipo no soñaba ocupar La Moncloa ni con la imaginación artificialmente agitada.. La principal consecuencia fueron cuatro años de absoluta inoperancia que —eso sí— dejaron las arcas totalmente exánimes, so capa de no pocos gestos dedicados a la galería.
Durante ese tiempo, fueron varias las muestras que estos progresistas dieron de su personal soberbia, que les hacía creerse por encima incluso de las leyes. Al poco tiempo de acceder al poder municipal, un concejal de IU adquirió una autocaravana. Dado el volumen del vehículo, tuvo que hacer obra para alzar la cubierta del tejado del garaje de su vivienda, pero “olvidó” solicitar la preceptiva licencia, lo que motivó un pequeño escándalo de ámbito local. Llegado el verano, este mismo concejal optó por disfrutar del nuevo bien en la costa cantábrica. Pero no debía contar con la posibilidad —que se materializó— de que los ciudadanos nos enterásemos de que había sido multado por aparcar y pernoctar en zona prohibida de una conocida playa. En su soberbia, este concejal —responsable del área de Medio Ambiente en la Ciudad— se permitió el lujo de dar ejemplo a sus conciudadanos declarando a la prensa: “No voy a pagar esa multa”.
Ignoro a estas alturas cómo se resolvieron estos expedientes, y supongo que el lector podría aportar otros casos a este incipiente anecdotario. No obstante, parece que su gravedad se acrecienta cuanto mayor es la responsabilidad del político que comete los desafueros. Debería Zapatero recordar que en el ordenamiento político español no existe la figura del presidente electo y la designación del sucesor de Aznar exige un largo trámite, más o menos tortuoso. No era —por tanto— procedente hacer pública con antelación la composición del nuevo gabinete, aunque fuera un procedimiento para acallar las numerosas voces que en el PSOE se alzaban durante el reparto del botín. Que esto ocurriera antes de que el Rey iniciara la preceptiva ronda de consultas es muy significativo del nuevo papel que le reservan a la Corona —¡y se quejaban de Aznar!—, pero que sucediera cuando ni siquiera se había constituido el órgano con competencia en la elección del nuevo presidente fue una peligrosa muestra de prepotencia y desprecio a la soberanía nacional representada en las Cortes.
Pero corto le dejaron algunos gobiernos autonómicos —entre ellos el de Cataluña, presidido por un socialista—, que inmediatamente después del 14-M hicieron pública su intención de no cumplir la Ley Orgánica de la Calidad de la Enseñanza. Ciertamente, no sería éste el primer caso en que el poder político desafía la legalidad: Atucha defendiendo a Otegui y sus colegas en el parlamento vasco, Aznar haciendo oídos sordos a la sentencia que le obligaba a desconcentrar las emisoras de Antena 3 de la Cadena Ser... No ha habido lugar para comprobar si estos poderes regionales cumplirían su amenaza, pues ésta surtió el efecto deseado en un Gobierno hipotecado hasta las últimas. Pero el reciente Decreto de paralización parcial de la aplicación de la LOCE deja ahora aparentemente en manos de los gobiernos autonómicos controlados por el PP la oportunidad de desoír al Gobierno de Zapatero, por mucho que sea éste quien haya roto el principio de jerarquía legislativa. Esta violación del ordenamiento jurídico vigente dejará abierta la espita por la que finamente desaparezca el gas constitucional que mantiene el globo de España en el aire. Al cometer esta consciente fractura de la legalidad, el gobierno de Zapatero —además de atentar, como amenaza, contra las bases permanentes de nuestra sociedad— cede argumentos a quienes —por ejemplo— animan la autodeterminación del País Vasco o de Cataluña.
Ante esta manifiesta debilidad del sistema político acaso sea el momento de plantearse cuestiones como la objeción de conciencia (serán muy sensibles a su vertiente fiscal) o la resistencia civil para enfrentarse a la nueva Transición, una nueva versión de aquella política que consistía en hacer legal lo que decían era normal en la calle. Una revolución política sustentada por una vieja fórmula: hacer creer que la sociedad ha cambiado para justificar el dinamitado del artificio constitucional, cuya voladura se llevará finalmente por delante cualquier vestigio de una nación que creíamos perenne.

Rafael Ibáñez Hernández es historiador.

QUÉ LEJOS NOS QUEDA ITALIA (Redacción)

QUÉ LEJOS NOS QUEDA ITALIA (Redacción)

QUÉ LEJOS NOS QUEDA ITALIA

Se celebraron las Elecciones Europeas, y tal como preveíamos en esta misma página, el PSOE no pudo revalidar su gran victoria sobre el PP, en el fragor de la confusión generada por la masacre del 11-M. En esta ocasión, la victoria socialista se ha producido por un margen muy estrecho de votos, siendo el PP la fuerza más votada en la mayor parte de las Comunidades Autónomas, y sustentándose la victoria global de las huestes de Zapatero, una vez más, en su feudo andaluz, donde el PP es incapaz de romper con su imagen de brazo político de la burguesía agraria más caduca.
En medio de una gran abstención, que ha alcanzado cotas históricas y demuestra que los españoles ya nos vamos dando cuenta del gran timo que es la Unión Europea, todas las fuerzas políticas se han visto debilitadas, especialmente Izquierda Unida, que sigue a la deriva tras la retirada del primer plano de Julio Anguita, el que ha sido en todos estos años su único líder convincente y carismático tras la marcha, hace dos décadas, del viejo dinosaurio de Carrillo.
Ninguna fuerza de carácter marginal o alternativo ha sido capaz de aprovechar la coyuntura. Los Verdes y el Partido Cannabis, sustentados en el voto de la juventud del “buen rollito”, apenas han sumado 120.000 votos entre ambas candidaturas, muy lejos del mínimo necesario para obtener representación.
A gran distancia, el mosaico habitual de formaciones minoritarias. Entre ellas, el patriotismo social representado por las tres organizaciones falangistas, que han sumado conjuntamente un total de 20.000 votos, resultado paupérrimo, pero superior al espantoso ridículo cosechado por la “derecha patriótica” representada por los antiabortistas de Familia y Vida, los conservadores del PADE y los nacional-populistas de DN.
Qué lejos nos queda Italia. Allí, las candidaturas del patriotismo social han sumado cerca de 700.000 votos, plasmándose en los sendos diputados obtenidos respectivamente por Alternativa Sociale y Fiamma Tricolore. Y de la “derecha patriótica”, para qué hablar. Ahí están los más de tres millones y medio de votos obtenidos por Alleanza Nazionale.
Claro que allí hace décadas que salieron mentalmente de la prehistoria y se pusieron a trabajar en serio. ¿Ocurrirá en España alguna vez?

NI CON UNOS NI CON OTROS (Adolfo Moncada)

NI CON UNOS NI CON OTROS (Adolfo Moncada)

NI CON UNOS NI CON OTROS

Una de las muchas razones por la que un proyecto tan atractivo como el falangismo, que auna inquietudes de carácter patriótico y social compartidas por millones de españoles, no ha conseguido adaptarse al mapa político posterior a la muerte de Franco, es su indiscutible vinculación histórica con ciertos movimientos políticos de la Europa de Entreguerras que, derrotados en 1945, se convirtieron en las grandes herejías del imaginario colectivo de nuestra época.
Esta circunstancia, ha sido mal asimilada en el seno de las propias huestes azules, entre las que han abundado (y abundan) especialmente dos formas contrapuestas entre sí, y a la vez erróneas de enfrentarse con el propio pasado.
De un lado, se encuentran aquellos falangistas, mayoritarios entre las corrientes del falangismo más refractario a la valoración positiva de la figura de Franco (los autodenominados auténticos e independientes), que han volcado tradicionalmente todo su esfuerzo en negar la evidencia histórica. Que José Antonio Primo de Rivera y Ramiro Ledesma Ramos emprenden su trágica y breve carrera política, al objeto de importar a España el espíritu propio de los movimientos políticos que por aquellas fechas triunfaban en Italia y Alemania. Que, igualmente, existieron durante la etapa fundacional y, posteriormente, hasta la derrota de 1945, intensos contactos y cordiales relaciones entre la Falange y dichos movimientos, sellados con la sangre comúnmente derramada en los campos de España y Rusia, en la lucha contra el comunismo.
La ingenuidad de este planteamiento, bienintencionado en principio, porque trata de desmarcar al movimiento español de todo mimetismo extranjero, se pone de manifiesto siempre ante el peso indiscutible de la realidad de los acontecimientos del propio pasado.
Por el contrario, y con frecuencia en los ambientes francofalangistas, existen personajes (minoritarios en esos mismos ambientes, todo hay que decirlo) que van más allá de la constatación de la verdad histórica del propio pasado, y soslayan el hecho ideológico, tan indiscutible como el histórico, de que, si bien la Falange mantuvo una estrecha relación histórica con los movimientos italiano y alemán, en el plano ideológico apuntó en muchos temas unas ideas muy diferentes a las de aquellos, que le confieren una personalidad propia y absolutamente diferenciada de sus coetáneos extranjeros. Ese soslayo, en este caso, ni es bienintencionado ni ingenuo, y esconde el propósito poco leal de ciertas personas, de aprovechar el paraguas falangista para hacer proselitismo del ideario, legalmente proscrito, del movimiento político alemán, que es el que verdaderamente enciende los corazones y mentes de estos supuestos falangistas, que en una incomprensible actitud de soberbia, se atreven a acusar de traición a aquellos otros que no comparten sus planteamientos.
Ante unas posturas y otras, y muy especialmente contra la de los pardos teñidos de azul, los falangistas deben estar en guardia. Tanto desde la asunción sin complejos del propio pasado, como de la defensa inequívoca de la propia autonomía ideológica frente a ideologías ajenas.
Solo así, podrá superarse uno de los muchos obstáculos que impiden a la Falange cristalizar en un movimiento coherente y organizado.
Adolfo Moncada es sindicalista y colaborador en varias publicaciones culturales.

TALANTE (Emilio Álvarez Frías)

TALANTE (Emilio Álvarez Frías)

TALANTE

No cabe duda que, de vez en vez, a los políticos les da por sacar algunos vocablos o expresiones del diccionario, bien sustantivados o bien adjetivados, y con suficiencia los ponen en circulación, los jalean con gran alborozo y los convierten durante un tiempo en el pan nuestro de cada día, o más bien en el hecho cultural más importante del momento. Unas veces es «puedo prometer y prometo», otras veces «sin acritú», otras «tolerancia», o «violencia de género», o «Estado» para evitar decir nación, patria o España, o «partidos constitucionalistas», sin olvidar echar mano continuamente del paradigma «democracia» por todos reverenciado y utilizado para afianzar cualquier sandez, sin dejar atrás los términos «transparencia», «diálogo», etcétera.
Lo de más vibrante y excitante actualidad en estos últimos tiempos es «talante». Hay que tener talante para lo que sea: para mentir, para manipular, para insultar, para tergiversar, para claudicar, para deshacer lo hecho, para todo es preciso tener talante. Si nos aproximamos al María Moliner, podemos apreciar que como talante define la «actitud o disposición de ánimo buena o mala en que una persona está para tratar con ella». Hemos de imaginar que cuando se da tanto pábulo a esta palabra es en la intención de bondad, no de mala disposición.
Sin embargo en estos días hay que tener talante hasta para entrar como elefante en cacharrería con la idea predeterminada de romper lo que se ha ido componiendo con paciencia y tesón, buscando el encaje de cada pieza, soldándola en el sitio justo y suplementando con escayola las esquirlas perdidas en anteriores roturas para que pueda llegar a tomar la forma original, pues, normalmente, y desde la antigüedad, las piezas, como los hechos, suelen responder a unos patrones depurados y las nuevas formas han de ser tomadas con discreción ya que no todo lo nuevo es bueno, ni es fácil que perdure hasta pasar al estante de lo clásico y modélico, ni puede tomarse de otra forma que como improvisación que se ha de decantar con el ajetreo de cada día, con la depuración a través de la experiencia, filtrando los residuos por tamices de diverso tamaño hasta conseguir una pureza digna de la excelencia.
Claro que no hay que confundir la excelencia con medidas exactas y criterios extremadamente puros; pues puede ser más excelente una cerámica del siglo II a.C. que una pieza perfecta salida de la mejor fábrica actual diseñada y elaborada por ordenador, o puede ser más relevante una orza de cualquier alfarero de Zamora que la obra de un acreditado, alabado y encumbrado escultor modernista. La excelencia está allá donde se produce lo importante, lo sublime, aunque no alcance el rango de lo perfecto. ¿Cuántos santos han tenido orígenes poco recomendables y han terminado en los altares a fuerza de depuración?
Pero volvamos al camino del talante que es el que hoy nos convoca. Porque, como hemos destacado anteriormente, si se emplea en sentido negativo, parece que la palabra no alcanza el significado que se pretende dar al ser usada: el de bondad.
No parece que sea de buen talante romper compromisos internacionales contraídos en función de hechos y circunstancias puntuales. El «no a la guerra» figura en nuestro frontispicio de católicos: reprobamos la violencia en cualquiera de sus formas. Pero, desgraciadamente, a veces hay que usar la violencia para combatir y erradicar la violencia, aunque parezca una paradoja, ya que, en caso contrario, ésta puede llegar a anular lo correcto, la convivencia, los derechos irrenunciables de los otros, la libertad de los hombres como principio básico y fundamental. Si la vuelta al orden puede ser conseguida por medios pacíficos, todos debemos cantar alabanzas. Pero si es preciso tomar decisiones firmes no deseadas, el sentido de la responsabilidad dicta que hay que hacerlo. Y España, en su momento, creemos que tuvo que adoptar una postura que seguro no era del agrado de quienes la tomaron. Por ello, valerse de un «no a la guerra» para esconder torcidas intenciones es deshonesto; prometer romper acuerdos internacionales que fueron necesarios, una falta de sensatez. Ese talante no es positivo aunque se presente como tal. Pueden serlo para los interesados vociferantes, para ganar unas elecciones engañando, pero no para el respeto de los otros países del orbe, para las relaciones de todo tipo con terceros. Nuestras tropas han salido de Irak ante la mofa de los soldados de otras naciones, con el peligro que suponía que la retirada no fuera cubierta por otras tropas, como era lógico, acusados de abandono por una población que quiere vivir en paz y no lo consigue, con la petición del obispo de Bagdad de que «no se siga el pésimo ejemplo de Madrid, porque si nos abandonan será una catástrofe» y la reflexión del cardenal Martino en el sentido de que estas actitudes podrían «desembocar en una guerra civil».
Si como dice el actual Ministro de Defensa, hay que «abandonar parte del material» para escapar corriendo del lugar, no es talante positivo, ni de honor para un ejército, ni siquiera para el último de sus soldados.
No se puede asegurar que forme parte de un talante dialogante positivo dejar en suspenso parte de una ley sobre educación que trata de que los jóvenes adquieran una mayor formación, una cultura que se les estaba negando, unos conocimientos de los que carecen decenas de promociones, una preparación humanística fundamental para que el hombre viva y conviva en la sociedad y en sus relaciones con los demás y con lo trascendente.
No es talante positivo escuchar el insulto y la difamación de titiriteros frente a lo que piensan otros que no se revuelcan en el rencor y la malevolencia.
No es talante positivo de diálogo plantearse cerrar las capillas existentes en las facultades universitarias porque la Universidad es laica, que dice el rector de la Complutense de Madrid, que se confiesa de izquierdas, confundiendo, suponemos que interesadamente y no por ignorancia, que la Universidad lo que no es es confesional; o dejando de pagar a profesores de la cátedra de Teología para que desaparezca por falta de claustro.
Tampoco se puede considerar como de talante dialogante que imbéciles comediantes manifiesten que la «guerra patrocinada por Bush, Blair y Aznar es nuestro terrorismo», cuando una forma de nuestro terrorismo sí puede ser la falta de solidaridad que encubre la cobardía vestida de pacifismo.
Es falta de talante positivo engañar al ciudadano con mentiras, medias verdades, ocultamientos, proclamaciones que no se piensan cumplir porque saben será imposible, o no se consumará porque sólo obedecen a planteamientos electorales.
No parece talante de signo objetivo actuar utilizando la palabra aviesamente contra quienes les han precedido, culpándoles de todo, incluso de aquello que han realizado magistralmente, como la orza del alfarero de Zamora, de hechos que se encuentran a la vista de la generalidad de las gentes pues están produciendo grandes beneficios, y negarlo o vituperarlo, además de ser una maldad, es una mendacidad y una falsedad.
¿Acaso puede entenderse como talante positivo el comportamiento de ciertos medios de comunicación que difunden soflamas, desacreditan a las personas, inducen al error, provocan movimientos prerrevolucionarios, y utilizan la calumnia y la patraña para llevar al ánimo de las buenas gentes hechos engañosos e irreales?
Sería bueno que el ciudadano llegara a poder apreciar dónde está el talante positivo y dónde el negativo; claro que para ello sería necesario que la juventud llegara a tener una formación adecuada, cosa que intencionadamente se les niega pues es preferible que el votante carezca de la capacidad de reflexión y pensamiento que le llevaría a darse cuenta dónde encontrar lo excelso libre de recubrimientos perversos.

Emilio Álvarez Frías dirige la revista de pensamiento ALTAR MAYOR.

INQUISICIÓN (Manuel Parra Celaya)

INQUISICIÓN (Manuel Parra Celaya)

INQUISICIÓN

Hoy no tengo el cuerpo para escribir sobre temas serios y trascendentes, abrumado por la acumulación de noticias y, sobre todo, por su utilización frívola como tema electoral: queremos construir Europa como el que va al fútbol... Así que dejo de lado el matrimonio o concubinato (esto nunca se sabe) entre socialistas y separatistas y también en la política internacional de España, que, al parecer, no lleva de ser "auxiliares del Imperio" a jenízaros de la vecina, dulce y puta Francia... todo un panorama.

Tampoco quiero ironizar sobre la "ocasión histórica" del Fórum de las Culturas de mi ciudad barcelonesa, al que están llevando, por imperativo legal, a escolares (tan hartos del curso que expira como sus profesores) para hacer subir las estadísticas de participación. Fíjense en mi estado de ánimo cuando ni me meto con la medalla de José Bono.

Mi idea inicial era dejar de lado la Sociedad Política para tratar temas que interesan a mi Sociedad Civil; ya sabemos que ambas presentan perfiles separados... hasta que la tentación totalitaria seduce a los jerifialtes. Esto les suele pasar a todos, pero, cuando se dicen de izquierdas, peor.

Es curioso que de las dos acepciones de la palabra "totalitarismo" los llamados demócratas siempre se inclinan por aplicar la peyorativa. Me explicaré, con permiso del sufrido lector.

"Totalitario" puede ser la tentación a "totalizar", esto es, a que el Estado sea de todos los ciudadanos, no de una clase social o de un partido. También, la tentación de que el Estado intervenga en todo, incluidas vidas y conciencias. A esta segunda acepción llamaba Ortega y Gasset "impropia", porque para él, liberal auténtico, el objetivo era la participación global y completa en las tareas de la res pública.

Pues bien, los tripartitos que nos rigen se inclinan peligrosamente por la primera acepción: la Sociedad Política invade el territorio de la Sociedad Civil, inmiscuyéndose en usos, costumbres, lenguaje, modas y decires. Ahí van dos ejemplos tomados de la prensa diaria: varios trabajadores del Hospital Clínico de Zaragoza han sufrido la intervención de la Policía por fumar en la cafetería del Centro, denunciados por un aprendiz de inquisidor de una asociación antitabaco; al parecer, se basa en una Ley Aragonesa de Prevención, Asistencia y Reinserción Social en materia de drogodependencia. En el mismo camino, la Generalidad catalana prepara varias medidas coactivas contra los fumadores, entre amenazas similares a las empleadas para imponer el catalán como lengua exclusiva.

En otro orden de cosas, siempre dentro de la línea totalitaria e inquisitorial, la Junta de Andalucía obliga por decreto, a través de su Boletín Oficial, a emplear la maldita barra con masculinos y femeninos: ciudadanos/as, andaluces/zas, niños/as... imbéciles/as; no sabemos los alcances de quienes decretan tamaña estupidez, pero nos los imaginamos... Desconocen el valor genérico o generalizador del supuesto masculino y prefieren el lenguaje "políticamente correcto" impuesto desde el Poder. Más o menos es una norma del mismo jaez que la que obliga, por lo menos en Cataluña, a designar a las antiguas Asociaciones de Padres de Alumnos (A.P.A.) como Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, con lo cual el resultante A.M.P.A., claro que sin "h", puede obligar a intervenir a algún grupo de "intocables" con Eliot Ness a la cabeza.

Francamente, las pulgas de la pelliza de Viriato empiezan a picarme por todo el cuerpo; estoy hasta el gorro de imposiciones cretinas en mi ámbito civil, ahora que me había acostumbra a imposiciones igualmente cretinas en el ámbito de lo político. Me empiezo a sentir chispero madrileño ante los Esquilaches nada ilustrados de nuestros días.

No es que amenace con echar mano de la faca (poco elegante y escasamente práctico), pero me propongo firmemente una desobediencia civil y pacífica, eso sí, plagada de ibéricos tacos, cada vez que una Autoridad o sus Agentes se propongan intervenir en mi vida civil, pacífica y sencilla.

De política hablaremos otro día.

Manuel Parra Celaya es Doctor en Pedagogía y Profesor de Enseñanza Secundaria.

ENTREVISTA A MIGUEL HEDILLA

ENTREVISTA A MIGUEL HEDILLA

Miguel Hedilla de Rojas esta casado y tiene dos hijos, es Graduado Social y Abogado del Ilmo. Colegio de Abogados de Madrid. Fue, antes de la muerte de Franco y después, durante la transición, militante Falangista, primero de los grupos de oposición falangista al régimen de Franco y con posterioridad uno de los fundadores de Falange Española de las JONS (Autentica).

lanoticiadigital.com .- A un veinteañero ¿qué le dice el apellido "Hedilla" leído en un SMS de su teléfono móvil?,

Miguel Hedilla .- A no ser que tenga cierta formación política, nada, absolutamente nada.

Lnd.com .- De entre las facetas apenas conocidas de su padre -II Jefe Nacional de FE de las JONS- una fue su profunda convicción católica, ¿hubiera batallado por una referencia al Cristianismo en la Constitución Europea?

MH .- No, creo que no. Manuel Hedilla era católico, profundamente católico, pero no demócrata-cristiano o populista. Además no era hombre de formas o palabras, sino de hechos, y toda su vida estuvo mas preocupado por como conseguir la libertad, integridad y dignidad de la persona en tanto ser portador de valores eternos, que por declaraciones formales que generalmente no cambian las cosas.
Creo que mucha gente es bastante superficial en este tema, se quedan en la forma, quieren que conste la referencia, pero se olvidan que lo verdaderamente importante es el fondo, la persona, el ser humano, y esto último es precisamente por lo que no luchan la mayoría de las gentes de derechas, los del PP y los de extrema derecha.

Lnd.com .- La otra fueron sus esfuerzos ante la Sociedad de Naciones para evitar la salida de niños españoles hacia la Rusia comunista ¿no queda un hueco en la Historia Contemporánea española para este hecho?

MH.- La mayoría de los hechos con relación a Falange están tergiversados. De todas formas y ciñéndome a la pregunta Manuel Hedilla tenía muchas más facetas además de la que Vds. mencionan y que es de mera humanidad; como por ejemplo su postura en defensa de los trabajadores y la reivindicación de sus derechos, o su lucha permanente para que acabasen las represalias en la zona nacional durante la guerra civil y, sobre todo, su honestidad y humildad, que para otros era un ejemplo con el que había que acabar, como así pasó, no sea que sus intereses peligrasen.

Lnd.com .- Permítanos una última referencia a su padre -Manuel Hedilla- ¿qué valoración hace del libro "La Falange del silencio" (Ed. Barbarroja) que el profesor José Luís Jerez le dedica?

MH .- Todo lo que sale en el libro lo dijo Manuel Hedilla, la pega está en como sale, el contexto, y lo que no sale. Les voy a poner un ejemplo. Está la famosa frase de José Antonio del discurso de la Comedia "...bien está, si, la dialéctica como primer instrumento de comunicación. Pero no hay mas dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la patria...";. Parece claro que la mayoría al utilizar esa frase se olvidan de la primera parte, de lo de bien está, sí, la dialéctica como primer instrumento de comunicación......

Lnd.com .- Vd. vivió de cerca los años de plomo de la Transición, entonces y ahora ¿sigue siendo posible encontrar falangistas en la extrema derecha y en la extrema izquierda?

MH.- No, si son falangistas no son de extrema derecha y si son de extrema derecha no son falangistas. Otra cosa es que ellos se llamen falangistas y esto, por desgracia, es un problema de difícil solución.
Durante la transición quien defendía y luchaba por el falangismo y lo falangista era la Auténtica, y ahora, quién lo hace es Falange Auténtica.

Lnd.com .- ¿Qué es para Vd. la unidad de la Patria?

MH .- Le voy a decir lo que no es: No es una bandera ni un himno, no son botas de media caña ni correajes, no es un mero y vacío sentimiento, no es algo sensual que nos hace llorar y nos llena de melancolía ....., es,.... bueno tal vez aquí hay que leer de uno de los textos más hermosos que escribió José Antonio y a el me remito: La Gaita y la Lira (F.E. nº 2 de 11 de enero de 1.934 ; Obras Compeltas páginas 111 y 112).
Hay gente que se llama falangista que no ha leido absolutamente nada de José Antonio, se acercan a Falange por la camisa azul, el himno, etc.. , si luego profundizan estupendo, si no peligro.
De todas formas hay algo que quisiera comentar. Y es la extraña e ignorante contradicción que se da en bastantes personas que se dicen falangistas. Por un lado se declaran antiborbónicos furibundos, sin embargo por otro son partidarios acérrimos del centralismo borbónico, para ellos hay que machacar lo catalán, lo vasco y lo que sea, son más peligrosos que los separatistas, son los separadores, que se olvidan que cuando España fue grande, verdaderamente grande, estaba descentralizada, y era base de su sistema político el respecto a los fueros, tradiciones, costumbres y lenguas que conformaban lo español.

Lnd.com .- ¿Cuál será su actitud política el día después de que el Parlamento Vasco apruebe el Plan Ibarreche?

MH.- De profundo rechazo. Si eso pasa será un día triste, pero no hay que rendirse, hay que luchar porque puede ser peor: Que no sea el parlamento vasco solo el que lo apruebe, sino que también lo haga el español.

Lnd.com .- ¿La razón del desencuentro entre falangistas está en la incapacidad de encontrar un proyecto común entre quienes -paradójicamente- suscriben la definición orteguiana de España como proyecto sugestivo de vida en común?

MH .- ¿Desencuentro?, en realidad nunca ha habido desencuentro. Hay Falangistas que son los que están en Falange Auténtica; luego los hay que están en su casa, unos haciendo cosas y otros sin hacer nada, también están los que hacen cosas un tanto a su aire y de buena fe, y luego están los que dicen que lo son pero no lo son.
Yo no veo ningún desencuentro.
La búsqueda de un punto de encuentro, por otra parte inexistente, ha hecho siempre perder energías y tiempo, lo digo con conocimiento de causa.
Por otro lado dudo que la gente de extrema derecha que se llama falangista suscriba, e incluso sepa, de la definición orteguiana, y el significado, de España como proyecto sugestivo de vida en común.
El que se sienta falangista o el que crea que lo es, lo que debe hacer es integrarse, o sin hacerlo apoyar a Falange Autentica.

Lnd.com .- ¿Se atrevería a formular una medida original de un hipotético gobierno azul?

MH.- Si, trataría de lograr como primera medida alguna formula que permitiese la participación progresiva y paulatina del trabajador en la gestión y beneficios del sistema económico.
Por otro lado creo que es imprescindible una Reforma democrática de la Constitución, orientada a una posterior legislación que persiga varios objetivos:
* Nuevo sistema educativo. Más valores y menos televisión.
* Nuevo sistema autonómico. Verdadera descentralización. Poder para los ayuntamientos.
* Nuevos sistemas de protección para los colectivos más necesitados, y en especial para los inmigrantes, que por encima de su nacionalidad o de cualquier otra condición son personas.
* Nueva forma de Estado. La Republicana.

Lnd.- Por último, a un valenciano como Vd. ¿cómo la he sentado la desactivación del PHN?
Yo no soy valenciano más que de origen materno. He vivido muchos años en Valencia y le tengo un especial cariño a Valencia y a lo valenciano. También soy santanderino de origen paterno pero no por eso soy de Santander. He nacido en Madrid y no tengo ningún sentimiento de "patria chica",soy y me siento español.
No me veo en condiciones y preparado para hablar del tema con rigor. De todas formas creo que la política "con minúsculas",la que no es servicio, o sea la dominante, se ha cargado una posible, no se si la única, solución al problema del agua para Valencia, Murcia, y parte de Andalucía. ¿Insolidaridad regional?.

RAÍCES Y FRUTOS (Manuel Parra Celaya)

RAÍCES Y FRUTOS (Manuel Parra Celaya)

RAICES Y FRUTOS

La Constitución europea, como estaba previsto, ha obviado cualquier referencia al Cristianismo a la hora de definir este enésimo intento de configurar el Viejo Continente como algo más que un mosaico de naciones a la greña; nacerá así, una entidad política, con prurito de convertirse en “proyecto sugestivo de vida en común”, como algo falsificado en su reencuentro histórico e intrahistórico. La Gran Secta lo ha ordenado y los Hermanos obedecen como buenos, actuando como “rodillo” inmisericorde.

También la constitución española del 78 silenció cualquier referencia a las raíces cristianas –en nuestro caso y más concretamente, católicas- de España, y procuró que no apareciera el nombre de Dios por ninguna parte, quizás para no molestar precisamente a los Hermanos, que ya estaban convenientemente situados por aquellas calendas. Esa fue una de las serias razones que impulsaron a un servidor a votar “no” y a integrar honorablemente aquel –creo recordar- 2.6% de perdedores; la otra razón fue el dislate jurídico-político y lingüístico de la palabra “nacionalidades”, pero ése es otro tema que aquí no viene al caso…

La cuestión es que ni España ni Europa, en sus respectivas constituciones, asumen su historia, tradición, raíces y elemento básico constituyente. El gran filtro de la masónica Revolución Francesa actúa como deformador; la historia oficial queda, así, enfrentada a la real, pero con conciencia de que sea aquella la que predomine. De ahora en adelante, cualquier escolar europea reconocerá el mundo que le rodea sólo desde Voltaire y sus muchachos, con el añadido de que, anteriormente, sólo existió una especie de prehistoria nebulosa, fanática e indefinible. El único “valor” en el que se basará la “nueva” Europa es, precisamente, la volteriana “tolerancia”, que se me hace a todas luces incapaz de hacer frente –o de tratar, por lo menos, de tú a tú- a otras definiciones más claras, sólidas y consecuentes con la propia historia, que van entrando, a cuentagotas o a chorro, en esta Europa estúpida de los Giscar d’Estaing y demás Hermanos. ¿O es eso lo que se pretende?

Europa es la conjunción de Clasicismo, Romanidad, Cristianismo y Germanismo. A partir de este punto, se pueden admitir todas las influencias que se quieran, como aportaciones menores y aun anecdóticas, y una evolución histórica de la que el Racionalismo y la Guillotina forman simplemente una etapa, asumible, como todas, pero también superable.

Europa sólo podrá hacerse a partir de esa superación, porque los viejos clixés se han mostrado incapaces y nocivos para construir sólidamente comunidades; sólo han servido para aunar los intereses de los privilegios o para edificar utopías enemigas de la libertad, precisamente en nombre de la libertad, al igual que la gran paradoja de la trilogía masónica: nunca los seres humanos han sido más desiguales, nunca menos libres y nunca menos solidarios, ya que no fraternos. La Europa capitalista –neoliberal y socialdemócrata- no llegará nunca a consolidarse como Nación de naciones; y no se lo impedirá el enemigo exterior –hoy, como anteayer, concretado en el Islamismo emergente y quintacolumnista, sino que lo obstaculizarán las propias contradicciones internas del Sistema vigente, que se ha mostrado suficientemente incapaz de hacer “más felices y más prósperos” a los hombres y a los pueblos.


Manuel Parra Celaya es Doctor en Pedagogía y Profesor de Enseñanza Secundaria.

LA FIEL INFANTERÍA (Rafael García Serrano)

LA FIEL INFANTERÍA (Rafael García Serrano)

La fiel Infantería.
Rafael García Serrano.
Edición de Rafael Ibáñez Hernández.
Madrid, Actas, 2004.

Oportuna reedición, que junto a IDA Y VUELTA de Antonio José Hernández Navarro, inaugura la colección Post Nubila de la editorial madrileña Actas, en la que se pretende recoger algunos títulos perdidos de la literatura generada en el fragor de la batalla y la Victoria.
Publicado originalmente en 1943, por la Editora Nacional, LA FIEL INFANTERÍA es uno de los mejores reflejos de las paradojas que acaecieron sobre la Falange en el régimen franquista. Por un lado, la novela obtuvo el Premio Nacional de Literatura, por aquel entonces denominado con el nombre de José Antonio Primo de Rivera, y por otro fue prohibida y secuestrada dos meses más tarde, a instancias de la jerarquía eclesiástica, auténtico cáncer del Régimen del 18 de julio. No volvió a reeditarse, en versión censurada, hasta 1958.
Testimonio autobiográfico del coraje falangista en las trincheras de nuestra Guerra Civil, fue objeto de una adaptación cinematográfica en 1959, dirigida por Pedro Lazaga y con guión del propio Rafael García Serrano.
Nuestra gratitud a Actas, por desempolvar del olvido esta magnífica obra del extraordinario e inolvidable escritor y periodista falangista, Rafael García Serrano.

INFLUENCIAS DEL FASCISMO EN ESPAÑA (Gustavo Morales)

INFLUENCIAS DEL FASCISMO EN ESPAÑA (Gustavo Morales)

INFLUENCIAS DEL FASCISMO EN ESPAÑA

No está de más mirar atrás y analizar brevemente los orígenes del nacionalsindicalismo y su llegada a España
Los avances de los grupos de extrema derecha y fascistas en buena parte de Europa contrasta con la nula presencia pública en España. Lo peculiar de esa nación es que en ella el fascismo no fue derrotado militarmente en 1945. Franco muere en la cama en 1975, tres décadas después. Ese dato cronológico puede explicar la fuerza de las organizaciones nacionales calificadas de fascistas{1} como Le Pen en Francia y Heider en Austria, con muestras significativas en la Holanda del asesinado Pim Fortuyn y en otras zonas de Europa. Incluso en Estados Unidos, a una distancia vertiginosa de los dos grandes, un partido totalitario es el tercero más votado. Sin embargo, en España, la extrema derecha es un residuo electoral. Hasta la muerte de Franco en 1975, las organizaciones fascistas apenas comienzan su tarea de forma independiente, treinta años después que en el resto del continente europeo. El resultado es que en 2004 apenas superan los cincuenta mil votos sumando las heterogéneas cuatro formaciones que se han presentado bajo el yugo y las flechas.
El MSI estuvo presente en las primeras elecciones italianas tras la II Guerra Mundial. El partido de Le Pen se ha presentado en la segunda vuelta de unas elecciones presidenciales francesas. Si en el resto de Europa la reconstrucción de organizaciones autoritarias tiene lugar a partir de la derrota del Eje en 1945, la comodidad de los aledaños del poder demora la construcción de organizaciones de extrema derecha no gubernamentales en España hasta los años setenta.
España post 1975
Son familias directamente implicadas en el régimen de Franco las que obtienen las siglas históricas FE de las JONS y recogen el suficiente electorado para, en coalición con Fuerza Nueva, tener el único diputado ultra de la democracia de la reinstauración de 1978 en la persona del notario Blas Piñar. Raimundo Fernández Cuesta, en la secretaría general del partido histórico, con el apoyo de José Antonio Girón, David Jato, Reyes y algunos veteranos más, instala el local falangista en la Cuesta de Santo Domingo de Madrid y a su partido en la marginalidad política que decretan las urnas a principios de los años ochenta. El principal problema es que el mensaje es confuso, basado en un retorno al pasado, no hay claridad en las propuestas y en alguna ocasión el partido de Fernández Cuesta se retira para recomendar el voto a la derecha de Manuel Fraga.
Por su lado, los hedillistas, herederos de la Falange Auténtica del coronel Tarduchy y de Patricio González de Canales, constituyen FE de las JONS (auténtica). Sus tesis y su praxis son las más interesantes del mundo azul entre 1975 y 1979. El aire jacobino y la necesidad de desandar hacia la izquierda tantos pasos como se habían dado a la derecha durante el franquismo, generaron una organización eficaz con un fuerte componente militante que consiguió eco en la prensa mediante acciones espectaculares; desarrolló una intensa actividad en enseñanza media y universidad, a través del Frente Sindicalista Unificado, con escarceos en el mundo laboral a través de la CONS.
Dada la disparidad de las familias que se arropan bajo el manto azul, no está de más mirar atrás y analizar brevemente los orígenes del nacionalsindicalismo y su llegada a España. Velarde Fuertes señala una frase de Adolfo Posada: «¿Habremos hecho fascismo sin saberlo los krausistas españoles?»{2}
El fascismo, una revisión del socialismo
El mundo procedente de la revolución industrial y del parlamentarismo se tambalea en los primeros años del siglo XX. Dos doctrinas movilizadoras, con un mismo tronco hegeliano, crecen en Europa: el comunismo y el fascismo. Al individualismo burgués le responden dos concepciones colectivas, una en torno a la nación como espacio de la solidaridad y la otra basada en la clase económica, pero ambas propugnando la conquista del Estado como instrumento esencial del cambio. La revolución desde arriba. Europa se debate entre estas dos doctrinas totales, la juventud del continente se alinea en dos extremos, extranjeros de sí mismos. La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto civil europeo con repercusiones en las colonias. Dio fin a la lucha histórica por conseguir la hegemonía continental que intentaron Roma, Toledo, París y Berlín. La victoria final no la obtuvo ninguno de ambos contendientes extremos, el fascismo cae derrotado militarmente en 1945 y el comunismo pierde el imperio en 1989. La victoria la obtiene el pensamiento débil liberal, el capitalismo financiero y económico cuyo fin había predicho Marx, el consumo que facilitó la revolución de John Ford, el parlamentarismo abominado por Michels. Se sujeta sobre el Estado del Bienestar que inicia Otto von Bismarck{3}.
En la primera mitad del siglo XX la decadencia del liberalismo produjo un vacío que se llenó de palmas y puños; en la segunda mitad de ese siglo el liberalismo había vencido militarmente al fascismo de las palmas y económicamente a la Unión Soviética de los puños.
La vía nacional al socialismo
La fusión del nacionalismo emergente de finales del siglo XIX, Europa gesta a Italia y Alemania, con las corrientes revolucionarias heréticas del marxismo, en especial la sindicalista, dará lugar a una nueva doctrina que, en las dos más conocidas de sus diferentes versiones, se alza de puntillas sobre sus mitos nacionales: Roma y el socialismo nórdico. Trataremos poco el segundo porque es en esencia un determinismo racial ario, como el marxismo es determinismo histórico económico. Pero dejamos constancia del uso del rojo en la bandera del Reich y la proclamación del socialismo nacional.
El fascismo primigenio nace de una ruptura del marxismo. La historia como motor abandona el carácter economicista y retoma las rutas imperiales del pasado. Ernesto Giménez Caballero habla de una «comprensión italiana de Lenin» en el primer número de La Conquista del Estado.
Movilización
En Sorel{4} el marxismo se convierte en un mito movilizador de carácter heroico. El trabajador toma el papel del guerrero y a través de los sindicatos genera una nueva sociedad que surge del choque contra el viejo mundo. «Somos actuales» proclamará Ramiro Ledesma desde La Conquista del Estado. Ese medio vitorea la Rusia soviética, la Italia fascista y la Alemania nazi. No se trata de su corrección científica como concepciones del mundo sino de la capacidad para generar una nación en pie, movilizada, igualitaria por lo nacional. Ledesma no busca la verdad del marxismo o del nacionalsocialismo sino su capacidad de movilizar como instrumento revolucionario. Sorel «esbozaba, pues, una teoría de la revolución en la que los sindicalistas adquirían el papel de héroes homéricos, el sindicalismo revolucionario se revelaba como la nueva virtud o religión que sostendría a la humanidad, y la huelga general, como el mito del proletariado y manifestación de la fuerza de las masas»{5}. La movilización de los trabajadores en los sindicatos, el alejamiento del parlamentarismo y del consenso.
Los sindicalistas sorelianos se alejan del mundo corrupto de los políticos y de los intelectuales burgueses, distinguiendo entre conspiración y revolución, la única que da vida a una nueva moral. Sólo los trabajadores más militantes –dice Sorel– son sindicalistas: El obrero de la gran industria sustituirá al guerrero de la ciudad heroica. Por tanto, los valores de ambos son comunes y el ascetismo y la eliminación del individualismo suponen características compartidas por el soldado-monje y por el obrero-combatiente. «Los planteamientos sorelianos aparecerían en las formulaciones anarcosindicalistas, lo que supuso un punto de contacto entre este movimiento y el movimiento nacionalsindicalista.»{6}
Mitos
Las enseñanzas de Bergson permiten amputar el racionalismo del marxismo y potenciar los mitos revolucionarios, dirigirse a los corazones y no a las mentes, el mito pasa del intelecto a la afectividad. Corneliu Zelea Codreanu aparecía en los pueblos rumanos montado a caballo y vestido con el traje nacional. Si tenía detenidos asaltaba las comisarías con los hombres de la Legión del Arcángel San Miguel. El gesto. La marcha sobre Roma, imperio mítico que movilizaba a Italia en África. Mussolini proclama: «Los ingleses llevaron látigos, nosotros llevamos palas y azadas.»
Bergson explica que en la conciencia profunda conviven religión y mitos. El método psicológico releva al enfoque mecanicista tradicional. Truecan los fundamentos racionalistas del marxismo por la visión de la naturaleza humana que predica Gustavo Le Bon, quien aconseja que «para vencer a las masas hay que tener previamente en cuenta los sentimientos que las animan, simular que se participa de ellos e intentar luego modificarlos provocando, mediante asociaciones rudimentarias, ciertas imágenes sugestivas; saber rectificar si es necesario y, sobre todo, adivinar en cada instante los sentimientos que se hacen brotar». Resume Le Bon que «la razón crea la ciencia, los sentimientos dirigen la historia». Es obvio que las simpatías históricas del nacionalismo vasco por el nacionalsocialismo y del catalán por el fascismo vienen por esta vía del sentimiento movilizador, la generación de símbolos que enardezcan el sentido nacional de la existencia. Con ellos llega el uso de los medios de comunicación como instrumentos de explicación de una realidad y difusión de consignas y de planteamientos asumidos: cine, radio, prensa.
El sindicalismo revolucionario, que convive con un proceso de nacionalización de Europa, niega la posibilidad de la explicación social en términos casi matemáticos, niega el racionalismo, al que acusa de corruptor. De Nietzsche aprende la coherencia del revolucionario, la negación de los valores imperantes y la afirmación de otros nuevos y rebeldes. En Reflexiones sobre la violencia,{7} Sorel afirma que los mitos no son descripciones de cosas, sino expresiones de voluntad... conjuntos de imágenes capaces de evocar en bloque y exclusivamente a través de la intuición, previamente a cualquier tipo de análisis reflexivo, la masa de los sentimientos que corresponden a las diversas manifestaciones de la guerra librada por el socialismo en contra de la sociedad moderna. Sorel identifica mito y convicciones, entendiendo éstas en términos de las ideas y creencias de Ortega. Sorel distingue entre la ética del guerrero, que apoya, y la del intelectual, que condena: «Ya no hubo soldados ni marinos, sólo hubo tenderos escépticos.» Antepone a Pascal y a Bergson frente a Descartes y a Sócrates.
Voceros para la nacionalización de la izquierda
A la corriente con Sorel se suma el sociólogo Robert Michels{8}, el economista Vilfredo Pareto y los literatos Giovanni Papini y Filipo Marinetti, entre otros. Michels formula la ley de hierro de la oligarquía, en ella defiende que el liderazgo por sí mismo genera intereses propios distintos de los intereses de los representados, al tener que ser delegada la soberanía de todos en unos pocos dirigentes, la democracia es imposible.
Marinetti en El manifiesto futurista señala el nuevo paradigma: «Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad. El coraje, la audacia, la rebelión, serán elementos esenciales de nuestra poesía. (...) No existe belleza alguna si no es en la lucha. Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra maestra. La poesía debe ser concebida como un asalto violento contra las fuerzas desconocidas, para forzarlas a postrarse ante el hombre. (...) Queremos glorificar la guerra –única higiene del mundo– el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios, las bellas ideas por las cuales se muere (...) Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias de todo tipo, y combatir contra el moralismo, el feminismo y contra toda vileza oportunista y utilitaria.»
En el número dos de La Conquista del Estado, Ramiro Ledesma escribe: «Buscamos equipos militantes, sin hipocresías frente al fusil (...) que derrumben la armazón burguesa y anacrónica.» De las palabras a los hechos, las JONS asaltan la Asociación de Amigos de la Unión Soviética.
La teoría de los mitos se vuelve el motor de la revolución y la acción directa su instrumento: La violencia proletaria garantiza la revolución futura, el único medio de que disponen las naciones europeas, embrutecidas por el humanismo, para recobrar su antigua energía. La acción directa es la respuesta a la brutalidad inherente a la explotación del trabajador, camuflada bajo la cortina de humo del sufragio partitocrático. Marx había escrito que la violencia es la única partera de la nueva sociedad. José Antonio Primo de Rivera señala en su única intervención filmada que «el fascismo no es una táctica, la violencia, sino un principio: la unidad».
Sorel piensa que sólo los hombres que viven en estado de tensión permanente pueden alcanzar lo sublime. Reivindica el cristianismo primitivo y el sindicalismo de combate de su tiempo. También la crítica del sociólogo Pareto al parlamentarismo se suma a la de Sorel.
Finalmente, al sindicalismo como instrumento se une la nación, el espacio de la solidaridad. Con este punto de partida, Mussolini creará su teoría de naciones proletarias. «Que hacia esa confluencia nacional-sindicalista basculara por las mismas fechas alguien como Benito Mussolini, hasta entonces uno de los líderes de la izquierda socialista, no era sorprendente. Desde 1911-12, Mussolini, sobre quien Sorel tuvo reconocida influencia, se había situado, aún dentro del Partido Socialista Itaiano, en posiciones muy próximas a las del sindicalismo revolucionario, condenando el reformismo del PSI y de la Confederación laboral, instalados en las instituciones. Mussolini defiende el espontaneísmo revolucionario de las masas, la autonomía sindical y la huelga general revolucionaria.»{9}
Tercera vía
Con todo ello, los sorelianos abren la tercera vía entre las dos concepciones totales del hombre y la sociedad que son el liberalismo y el marxismo, ideologías presas del racionalismo donde se prescinde de la intuición y del sentimiento en favor de un imposible concepción matemática de las ciencias sociales. El discurso es radical, basado en el poder de los sindicatos pero repudiando el carácter meramente reivindicativo de éstos y su domesticación por el socialismo parlamentario. Los sindicalistas nacionales repudian los pactos y acuerdos con la burguesía, así como el sistema de dominio del liberalismo democratizado: el parlamentarismo. «Asistimos sonrientes a la inútil pugna electoral. Queremos cosas muy distintas a esas que se ventilan en las urnas: farsa de señoritos monárquicos y republicanos.»{10} En 1920, enmarcadas en las huelgas y ocupaciones de Italia septentrional, los nacionalsindicalistas exigen la autogestión de la industria. El primer ministro Giolitti reconoce el derecho de participación de los trabajadores en las empresas. El nacionalsindicalismo italiano obtiene así una victoria épica que describe de forma excelente El nacimiento de la ideología fascista.
Sorel recibió con alegría la revolución rusa, a pesar de haber criticado enérgicamente a los revolucionarios profesionales. Sorel ve en Lenin al genio creador del jefe contra la vulgaridad democrática. Ramiro Ledesma, en abril de 1931, pide al Gobierno español que reconozca al Gobierno soviético. Más adelante escribe que al marxismo hay que darle los honores de haber caído en la lucha revolucionaria.
Sorel asume la frase de Croce y afirma: el socialismo ha muerto, cuando descubre, con amargura, que los fines y comportamientos del trabajador no difieren de aquellas de los burgueses. El carácter pactista del parlamentarismo liberal ha seducido a los partidos socialistas europeos occidentales y los sindicatos, animados por la acción directa y el mito de la huelga revolucionaria, o se amoldan o se separan radicalmente del socialismo parlamentario. Sorel se desentiende de las construcciones teóricas que anteceden a la acción, él cree en el hecho revolucionario. Abandona el marxismo cuando la socialdemocracia se domestica en los parlamentos. Sorel da su posterior adhesión a los procesos de revolución nacional que sacuden Europa.
Fascismo en España
Bajo la etiqueta general de fascismo, sin llegar a esperpentos como llamar a ETA fascista, se agrupan distintas corrientes de pensamiento que se han generado de troncos diferentes pero cuyo fuerte componente nacional y anticomunista, la rivalidad revolucionaria para unos{11} y detener el advenimiento de los bárbaros para otros, llevaron a un punto crucial de la historia de España, 1934-39, y de Europa, 1939-45. La violencia de la época facilitaba la creación de milicias y la radicalización del discurso. «Esta atracción fue muy común entre los nacionalismos radicales que adoptaron la parafernalia exterior fascista (...) Su relación con el fascismo fue variada. En Noruega, Bélgica, Italia y Eslovaquia los nacionalistas y los fascistas llegaron a unirse en una misma organización, mientras en las dictaduras conservadoras de Hungría, Rumania, Austria y Portugal reprimieron los movimientos fascistas por sus reivindicaciones sociales.»{12} Esta es una de las características distintivas entre el fascismo y la extrema derecha. Mientras el primero busca un mundo nuevo, con un sistema económico con fuerte intervención pública, el segundo aspira a mantenerlo todo, el orden establecido y las clases beneficiarias del mismo.
Las corrientes de pensamiento tradicionalistas, con un sensible componente foral y religioso, asumen posturas autoritarias en mimetismo con los aires antiparlamentarios y estatalistas que sacuden Europa. Sus pensadores tienen una piedra de toque en España con Víctor Pradera. Alguien escribió que Pradera es el teórico que más influyó en Francisco Franco. El carlismo tradicional, que había llevado a cabo tres guerras, tenía arraigo y sirvió de punto de encuentro para todos los monárquicos durante la II República española. Las simpatías por el fascismo español fueron escasas en principio, «no en vano el marquesado de Estella que José Antonio Primo de Rivera ostentaba se había creado en recompensa de una acción contra los carlistas»{13}. Con el tiempo grupos de requetés recibirían entrenamiento en Italia aunque el eclecticismo fascista está muy lejos de las imbricadas bases de la tradición.{14}
Hay puntos coincidentes con el carlismo: la unidad de España, el sentido de liderazgo y la autonomía de los municipios pero el fascismo tiene un carácter más jacobino y no respeta el orden social tradicional ni el poder temporal de la Iglesia. La tradición tiene un sentido más regional del poder, el Estado fascista es centralista. A esto son una excepción José Antonio Primo de Rivera en España y Codreanu en Rumania por el fuerte componente cristiano de ambas personalidades que no reducían el ámbito de lo religioso a la esfera privada. Rafael Ibáñez señala una «profunda descentralización administrativa y económica articulada a partir de la comarcalización».{15} En el mismo texto recoge los cinco puntos económicos del ideario jonsista, resumidos en autonomía de los municipios, estructura sindical de la economía, expropiación de los terratenientes, propiedad municipal y sindical y justicia social. Estos puntos les alejaban irremisiblemente del carlismo.
En el caso de España, la atracción del fascismo italiano en el poder hizo que «el Partido Nacionalista Español del doctor Albiñana fue el primero que se proclamó fascista. Aunque no lo era, era un partido de extrema derecha»{16}. La fascistización de las formas, los uniformes, los saludos, las concentraciones de masas son comunes a muchos partidos de la derecha entonces pero no recogen las nuevas doctrinas económicas que airea el fascismo en Europa. José Antonio Primo de Rivera lo describe: «Otra experiencia falsa que temo es la de la implantación por vía violenta de un falso fascismo conservador, sin valentía revolucionaria ni sangre joven. Claro que esto no puede conquistar el Poder; pero, ¿y si se lo dan?»{17}
En todo caso, la primera organización fascista seria, aunque minúscula, son las JONS de Ramiro Ledesma, que se han reunido en torno a la publicación La Conquista del Estado. Ramiro Ledesma traduce filosofía alemana, también recibe influencias del nacional sindicalismo francés e italiano que preceden al español. «La deuda de La Conquista del Estado con el sindicalismo revolucionario puede verse en la publicación del artículo de Hubert Lagardelle», señala Jorge Lombardero{18}. La Conquista del Estado es una toma radical de postura por parte de Ledesma que busca nacionalizar el sindicalismo revolucionario de la CNT. Raúl Morodo define el semanario como «un fascismo de izquierdas»{19}.
El fascismo católico
Ni siquiera Payne termina de definir el fascismo, tal es la variedad de los movimientos y organizaciones que se adscribieron esa etiqueta que ha llegado a ser poco más que un insulto universal.
En algunos fascismos, España, Bélgica y Rumanía, la influencia católica es determinante lo que reduce la carga anticlerical de sus doctrinas primigenias. En el Círculo Mercantil, José Antonio califica al fascismo de «buñuelo de viento» superada su admiración por Mussolini{20}. Es la capa exterior, mística, milicia, saludo, lo que conlleva la etiqueta fascista. «El fascismo tiene una serie de accidentes externos intercambiables, que no queremos para nada asumir; la gente, poco propicia a hacer distinciones delicadas, nos echa encima todos los atributos del fascismo, sin ver que nosotros sólo hemos asumido del fascismo aquellas esencias de valor permanente que también habéis asumido vosotros (...) ese sentido de creer que el Estado tiene algo que hacer y algo que creer, es lo que tiene de contenido permanente el fascismo, y eso puede muy bien desligarse de todos los alifafes, de todos los accidentes y de todas las galanuras del fascismo, en el cual hay unos que me gustan y otros que no me gustan nada.»{21}
Ese fascismo católico tenía un liderazgo, en los países citados, que no procedía de los desheredados, como ocurría con Mussolini o Hitler, sino que se asemejaba al carácter revolucionario de nobleza obliga del príncipe Kropotkin, Bakunin o Lenin. En ese fascismo católico el Estado no es un todo ni un cimiento sino un instrumento para alcanzar el desarrollo de la persona, hay una concepción trascendente del individuo al que se le unen valores eternos en línea con lo expuesto por Santo Tomás. La influencia católica hace que el pensamiento de José Antonio carezca del panestatismo que caracteriza a otras concepciones más próximas al original, como es la lectura que hace el jonsismo. También es cierto que en las tres naciones de nuestro caso, el fascismo autóctono obtuvo escaso éxito. Codreanu, Ledesma y Primo de Rivera son asesinados por sus respectivos gobiernos. Leon Degrelle tendrá que continuar la lucha bajo otras banderas en el frente ruso, almas en llamas.
El catolicismo de los líderes impregna la política de un fuerte personalismo cristiano. El concepto católico de José Antonio y su procedencia social fueron básicos en el desencuentro que provocó la primera escisión de FE de las JONS, en febrero de 1935 y viene recogida en el primer número del diario Ya, publicación de la tarde de la escuela de Herrera Oria con quien Onésimo Redondo mantenía una relación.
José Antonio es un aristócrata que entiende como deber de la nobleza, «imperativo moral», renunciar a lo privilegios y generar una nueva sociedad sobre las ruinas del capitalismo, aunque Primo de Rivera usa el verbo «desmontar», impidiendo que el hormiguero marxista lo anegue todo, lo bueno y lo malo. Sobre sí mismo afirma en el parlamento: si una generación se debe entregar a la política no se puede entregar con el repertorio de media «docena de frases con que han caminado por la política otras muchas generaciones, y hasta muchos representantes de ésta. Yo le aseguro al señor Prieto que si, por ejemplo, fuera lo que suponen muchos correligionarios suyos de fuera del Parlamento, si fuera un defensor acérrimo, hasta por la violencia, de un orden social existente, me habría ahorrado la molestia de salir a la calle, porque me ha correspondido la suerte de estar inserto en uno de los mejores puestos de ese orden social; con que yo hubiese confiado en la defensa de ese orden social por numerosos partidos conservadores, los unos republicanos in partibus infidellum (Risas), y por otros partidos conservadores que hay en todas partes».{22}
Ramiro Ledesma extrae su praxis de esas energías revolucionarias socialistas. Opta por el sindicalismo, forma del socialismo a la que Lenin critica por espontánea, para levantar un mundo nuevo donde las masas sean las protagonistas del Estado total. Su influencia procede del sindicalismo italiano y francés. El fascismo es un fenómeno urbano, moderno, actual. Las JONS de Ledesma aportan el nombre de la doctrina: nacional sindicalismo, los símbolos de los Reyes Católicos, el haz de flechas unido tan simbólico como los fasces romanos y el lenguaje revolucionario sin florituras.
Para José Antonio existen las personas, para Ledesma, las naciones imperiales. Es Ramiro Ledesma un jacobino napoleónico. José Antonio cree que «el hombre es el sistema, y ésta es una de las profundas verdades humanas que ha vuelto a poner en valor el fascismo. Todo el siglo XIX se gastó en idear máquinas de buen gobierno. Tanto vale como proponerse dar con la máquina de pensar o de amar. Ninguna cosa auténtica, eterna y difícil, como es el gobernar, se ha podido hacer a máquina».{23}
José Antonio se une a Tugan-Baranowski y Sorel en la crítica del socialismo por su ausencia de «factores morales y sicológicos»{24}. Ramiro Ledesma proclamaba que las juventudes nacionales se han podrido a la sombra de las iglesias.
La corta existencia de los tres principales pensadores del fascismo español: José Antonio Primo de Rivera, Onésimo Redondo Ortega y Ramiro Ledesma Ramos, genera buena parte de la confusión doctrinal que cubre a los fascistas españoles de hoy. La urgencia de unos tiempos prebélicos dejó poco espacio a los debates entre la línea tomista y militar de José Antonio; el catolicismo militante y la actividad periodística de Onésimo y el jacobinismo español de Ledesma.
Notas
{1} Posteriormente entramos a definir con precisión qué es fascista y qué es derecha fascistizada como ocurre ahora en el caso francés y austríaco.
{2} Juan Velarde Fuertes & al., José Antonio y la economía, Grafite Ediciones, Baracaldo 2004, página 19.
{3} Velarde afirma que «Girón, en el periodo que va de 1942 a 1944 pone las bases de unos seguros sociales bismarckianos». Juan Velarde Fuertes & al., José Antonio y la economía, Grafite Ediciones, Baracaldo 2004, página 14.
{4} Para más información sobre el autor francés ver: Gustavo Morales, De la protesta a la propuesta, Fundación José Antonio Primo de Rivera, Madrid 1996.
{5} Época: Desafío al liberalismo Inicio 1870-1914 http://www.artehistoria.com/historia/contextos/2719.htm
{6} Juan Velarde Fuertes & al., José Antonio y la economía, Grafite Ediciones, Baracaldo 2004, página 185.
{7} Este es uno de los libros que figuraban entre los trabajados por José Antonio Primo de Rivera en sus estudios de doctorado.
{8} Robert Michels, hijo de Julius Michels y Anna Schnitzler, nació en Colonia el 9 de enero de 1876. Amigo de Max Weber, fue profesor universitario en Bruselas, París, Turín, Basilea, Perugia y Florencia. Por sus opiniones socialistas no pudo ejercer la docencia en Alemania. Era un crítico de izquierda de la Socialdemocracia, autodefinido en el campo del sindicalismo revolucionario italiano y francés, terminó apoyando al fascismo durante y después de su acceso al poder. Pareto, de posición más conservadora, también condenaba a la democracia burguesa por desconocer el rol de las elites, y saludó el advenimiento del fascismo como señal del derrumbe del régimen liberal corrompido.
{9} Época: Desafío al liberalismo, Inicio: Año 1870, Fin: Año 1914 http://www.artehistoria.com/historia/contextos/2719.htm
{10} Ramiro Ledesma, La Conquista del Estado, 11 de abril de 1931, página 1.
{11} En el «Manifiesto político» del número 1 de La Conquista del Estado, 14 de marzo de 1931, se podía leer: «Lucharemos contra la limitación del materialismo maxista, y hemos de superarlo; pero no sin reconocerle honores de precursor muerto y agotado en los primeros choques.»
{12} José Luis Orella, Víctor Pradera. Un católico en la vida pública de principios de siglo, BAC, Madrid 2000, página 211.
{13} Álvaro de Diego, José Luis Arrese o la Falange de Franco, Editorial Actas, Madrid 2001, página 35.
{14} El 19 de abril de 1937 Franco fusionaría los dos movimientos por decreto. Nace así FET y de las JONS, presente en distintos aspectos de la vida pública española durante décadas. Uno de sus secretarios generales, Adolfo Suárez, pilotaría la transición tras una intervención de Miguel Primo de Rivera que llevó al Consejo Nacional del Movimiento al harakiri político.
{15} Juan Velarde Fuertes & al., José Antonio y la economía, Grafite Ediciones, Baracaldo 2004, página 388.
{16} José Luis Orella, Víctor Pradera. Un católico en la vida pública de principios de siglo, BAC, Madrid 2000, página 210.
{17} http://www.rumbos.net/ocja/jaoc_ep6.html
{18} Juan Velarde Fuertes & al., José Antonio y la economía, Grafite Ediciones, Baracaldo 2004, página 308.
{19} Raúl Morodo, «El fascismo de izquierda de Ledesma Ramos», en El País, 4 de agosto de 1985.
{20} En principio José Antonio ofrece la jefatura de Falange a Indalecio Prieto por su historial obrero tan similar.
{21} Discurso pronunciado en el Parlamento el 3 de julio de 1934 http://www.rumbos.net/ocja/jaoc0059.html
{22} Discurso pronunciado en el Parlamento el 3 de julio de 1934 http://www.rumbos.net/ocja/jaoc0059.html
{23} Prólogo a El Fascismo, de Mussolini. Octubre de 1933
{24} Juan Velarde Fuertes & al., José Antonio y la economía, Grafite Ediciones, Baracaldo 2004, página 189.

Publicado originalmente en la revista digital EL CATOBLEPAS

BANDERAS CON GARBO (José Manuel Cansino)

BANDERAS CON GARBO (José Manuel Cansino)

BANDERAS CON GARBO

Las huellas del marxismo se dejan entrever en el discurso progresista apenas rascar un poco. El rechazo al concepto de Patria del Manifiesto Comunista de Marx y Engels tiene su versión moderna en el rechazo del progresismo a banderas e himnos nacionales. En estos tiempos de escasa lectura, la cultura progre toma el relevo de las imprentas para formar a los jóvenes en esta versión particular del internacionalismo que es el cosmopolitismo (concepto paradójicamente repugnante para el comunismo de entreguerras).
El Forum de Barcelona es para muchos de sus inspiradores, una fiesta «jipi» pero con mogollón de pasta, diseño de Antonio Miro y canapés de Ferrán Adriá; ahí es nada. Por lo demás, no deja de ser llamativo que los argumentos de la publicidad oficial del evento se basen en una jovencita diciendo que se va a hacer la tira de kilómetros para que Gorvachov le explique su visión del mundo cuando, por mucho menos dinero, puede conocerla comprando un libro en la librería de la esquina.
Comprendemos que en mitad de este cosmopolitismo de diseño, pinta poco un Rey de un país en dimisión mayoritaria, inaugurando semejante evento flanqueado por republicanos borrachos de influencia política y nacionalistas que recomiendan el rechazo a todas las banderas, menos la señera catalana de que la que se sienten propietarios.
Así las cosas se presentó el Jefe del Estado con el «chip» de las inauguraciones tensas y se subió a un atril donde deliberadamente se había mal puesto la bandera española junto a una señera perfectamente colocada y soberanamente desplegada.
La «señera» es, sin duda, una bandera tan española como el árbol de Guernica, el Cabo Finisterre o los reaños de Rodrigo Díaz de Vivar. Por tanto, tanto respeto merece como la bandera nacional y, puestas a lucirlas, démosle a todas el mismo garbo y la misma solemnidad.
De tener el mismo acierto que Agustina de Aragón o que cualquier madrileño anónimo buscando esperanza en mitad de los amasijos de hierros del 11-M, el Jefe del Estado se hubiera girado en el atril y con la humildad de quien sirve a España y la decisión -parece- del 23-F, hubiera desplegado la bandera y le hubiese dado el mismo real garbo y solemnidad que se merece la señera.

José Manuel Cansino es Economista y Profesor Universitario.