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BONO, EL MINISTRO CATÓLICO (Miguel Ángel Loma)

BONO, EL MINISTRO CATÓLICO (Miguel Ángel Loma) Yo no sé de qué se quejan tanto los católicos españoles, ni a qué viene tanto revuelo de sotanas episcopales y tanta queja de meapilas calvorotas y casposos. De modo que nuestro incorruptible Zetapé coloca en su gobierno de progreso paritario, plural y diverso a un pedazo de defensor de la fe que no se lo salta ni el caballo blanco del santo patrón de las pateras, y todavía hay quien anda poniéndole pegas y objeciones, tachándolo de laicista, de anticristiano, de ir contra la Iglesia, y de no sé cuantas chuminadas más. ¿Pero es que estos cavernícolas no se han dado cuenta del grado de catolicidad de nuestro pedazo de ministro de Defensa? Yo, de verdad, no sé a donde nos quieren llevar crispando tanto la situación. Mira que el hombre es bondadoso y benéfico, que hasta su propio apellido lo dice, pero nada, crispa que te crispa, y a dar por saco al Gobierno socialista. Porque a ver, mucho hablar pero... ¿quién estaba junto al cardenal González Martín (y mira que era facha el cardenal ese) acompañándole en su lecho de muerte? ¿Quién le atendió y confortó en los postreros momentos de su vida? ¿Quién? Pues Bono; pero si él mismo nos lo contó con humildad franciscana. Y si no le administró los últimos sacramentos fue, seguro, porque no le dejaron; por las estrecheces ésas de la liturgia arcaica y formalista de la Iglesia. González Martín no hubiera tenido mejor salvoconducto para la otra vida que una buena extremaunción administrada por Bono. Me imagino a San Pedro recibiendo al monseñor en las puertas del cielo: «Venga, anda, pasa padentro..., que si te confortó Bono, no necesitas mejor recomendación». Y a ver, ¿quién hizo las lecturas epistolares en la misa de Navidad de un campamento militar de esos que tenemos desperdigados por medio mundo, y quién apadrinó a los soldados que se iban a bautizar, sin duda alguna removidos por el ardoroso ejemplo de testimonio en la fe de nuestro ministro? ¿Eh? Nuestro Bono, el ministro católico del PSOE. Y otro ejemplo poco divulgado pero que conviene conocer, ¿a que no sabían que después de destituir personalmente a los generales por el asuntillo ese del accidente del avión Yakolev, nuestro ministro no sólo no les guardó ningún rencor, sino que después les invitó a comer en su casa? (Como para negarse). Eso es caridad cristiana y no las monsergas que nos largan desde los púlpitos.
Y además es que el Bono es un tío redondo lo mires por donde lo mires, porque en materia doctrinal tampoco se queda atrás: sabe más que todos los del Vaticano juntos. Pero con formación ¡de la buena!, de la práctica, de la puesta al día en común y adaptada a los problemas de la modernidad, y no de esa de angelitos y demonios con tenedores con que los curas asustan a los chiquillos, sino de la que sirve para resolver las grandes demandas sociales de nuestro tiempo como sucede actualmente con el matrimonio de los hemosexuales. Todavía me acuerdo de la contestación que dio cuando le preguntaron qué pensaba sobre la aprobación por su Gobierno de este tipo de matrimonios de progreso, que dijo el tío que si el mismo Jesucristo bajase hoy a la tierra no se pararía a condenar esas minucias... Es lo mismito que aquello que decía San Agustín de «Ama y haz lo que quieras», pero adaptado a los nuevos tiempos: «Ama y hazlo como quieras». Y es que es verdad, joé, mientras haya hambre en el mundo, que se casen los hemosexuales. Eso es lógica y no la del Tomás de Aquino y todos los carcas esos que no sabían nada más que comerse el coco dentro de un convento.

¿Y con lo de las células madres...?, que por culpa de la Iglesia se nos ha muerto Supermán. Si le hubieran dado mano libre a mi Bono, Bernat Soria habría salvado no sólo a Supermán sino hasta a Ramón Sampedro; claro que esto nos hubiera privado de la película de Amenábar y del reconocimiento internacional de nuestra intelectualidad cinematográfica, en fin... Y es que nuestro Bono es divino, sirve lo mismo para un roto que para un descosido. Y eso que no he hablado nada de su faceta de patriota. ¿O no es patriota mi Bono que está convirtiendo a un ejército sedentario y apolillado en una humanitaria oenegé itinerante? Esta gente sí que va a conocer mundo, y no los legionarios romanos de los tebeos de Astérix. Porque a ver, ¿para qué queremos al ejercitospañó aquí cerquita, con lo pacífica que está nuestra patria? ¿Para asustar al pobre de Uriarte y de Setién? De nuevo son ganas de crispar.

Como me han dicho que para ser Papa no hace falta ser cardenal ni obispo, ni siquiera cura, sino que basta con ser católico, yo no pierdo la esperanza de que la Iglesia abra las puertas a la razón y hasta al abecé de la ilustración espiritual, y cuando en su momento toque se sepan reconocer los méritos de mi Bono, y le nombren nuevo Papa. ¡Jé, no iban a cambiar las cosas ni ná con mi Bono en el Vaticano! Lo que iba a largar cuando se asomara a la ventanita esa del Plaza de San Pedro. Si hasta me veo a Zetapé de Camarlengo, que aunque no sé muy bien lo que es, suena de fábula. Anda que no iba a mandar lejos a los estirados esos de la Guardia Suiza. Se les iban a quitar toda la tontería que tienen encima: «A ver vosotros..., los del traje de colorines con el pincho y el sombrerito... ¡A Afganistán!». Este sí que sería un buen gesto que acercaría a la gente de progreso a la Iglesia.

Que no se quejen tanto los carcas católicos españoles, que tenemos al mejor defensor de la fe en un ministerio socialista, en un ministerio que más que de Defensa, es de Defensa de la Fe. ¡Y luego dicen que el gobierno del PSOE va contra los católicos! Panda de casposos y desagradecidos...



Miguel Ángel Loma es abogado
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